—Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor—le rogué a Martin durante la mañana del martes,
después de una noche de poco sueño.
—No si no me cuentas cuál fue tu sueño—me dijo pellizcando mi mejilla como si fuera una niña pequeña.
—Martin… cualquier otra cosa, pero eso no—le dije con decisión.
después de una noche de poco sueño.
—No si no me cuentas cuál fue tu sueño—me dijo pellizcando mi mejilla como si fuera una niña pequeña.
—Martin… cualquier otra cosa, pero eso no—le dije con decisión.
Se quedó callado un segundo, mientras pensaba mejor las cosas.
—Hm… ¿Cualquier otra cosa?—me preguntó una vez más, alzando las cejas.
—Sin exagerar—le dije entornando los ojos.
—¿Qué te parecería…? No lo sé… quizá ¿un pequeño… pequeñísimo besito?
Alcé una ceja, escéptica.
—No.
—Anda, uno pequeñito…
—No, no, no y mil veces no—le dije cortante.
—Por favor—era increíble, ahora era él quien rogaba.
—Nop—le dije ahora pellizcando yo su mejilla y sonriendo.
Todo esto era ridículo.
—¿Y si te lo robo?—me preguntó con media sonrisa y ojos pícaros.
—Entonces sufrirás una cachetada muy, muy fuerte—le mentí.
—Sin exagerar—le dije entornando los ojos.
—¿Qué te parecería…? No lo sé… quizá ¿un pequeño… pequeñísimo besito?
Alcé una ceja, escéptica.
—No.
—Anda, uno pequeñito…
—No, no, no y mil veces no—le dije cortante.
—Por favor—era increíble, ahora era él quien rogaba.
—Nop—le dije ahora pellizcando yo su mejilla y sonriendo.
Todo esto era ridículo.
—¿Y si te lo robo?—me preguntó con media sonrisa y ojos pícaros.
—Entonces sufrirás una cachetada muy, muy fuerte—le mentí.
Como si hubiera forma de resistirme a la sensación después de lo del viernes. Era físicamente imposible.
Le dio un escalofrío al recordar la cachetada de nuestro primer beso.
Le dio un escalofrío al recordar la cachetada de nuestro primer beso.
—Mejor no arriesgarse—dijo frotando su mejilla—. No quiero tener que dar explicaciones otra vez.
—¿Tuviste que dar explicaciones por el golpe?—le pregunté sorprendida.
—También tengo padres—me recordó con tono burlón.
—Cierto—dije con la mirada perdida, pensativa—. ¿Cuándo conoceré a tus padres?
Repentinamente se le iluminó el rostro.
—Podría presentarte como mi novia—me dijo con ojos muy abiertos y una gran sonrisa.
—¡Martin!—le dije echándome a reír.
—Les encantaría, de hecho ya saben más o menos quien eres…
—¿Cómo que ya saben más o menos quien soy?—le pregunté confundida.
—Pues, he hablado mucho de ti con ellos y además saben que me gustas—me dijo aún con su gran sonrisa.
—¡¿Qué?!
—¿Qué tiene de malo?—me preguntó frunciendo el ceño.
—Todo. Es tan vergonzoso—le dije tapándome el rostro con las manos.
—En todo caso, sería vergonzoso para mí, ya que yo no te gusto ¿no crees?—me dijo echándose a reír por mi reacción exagerada.
—Sí, pero ahora como los voy a poder ver a la cara. ¿Y saben que yo lo sé?—pregunté con algo de esperanza.
—Se me ha olvidado mencionarles ese detalle—me dijo repentinamente pensativo.
—No, por favor no se lo digas—le dije, haciendo un gesto con las manos como diciéndole que parara.
—¿Por qué?
—Martin… ¿qué acaso no sabes como guardar las cosas personales para ti mismo?—le pregunté con sarcasmo.
—No me gusta ocultar cosas.
—Pero no lo ocultas, solo no lo dices—le dije obviándolo con ironía.
—¿Tuviste que dar explicaciones por el golpe?—le pregunté sorprendida.
—También tengo padres—me recordó con tono burlón.
—Cierto—dije con la mirada perdida, pensativa—. ¿Cuándo conoceré a tus padres?
Repentinamente se le iluminó el rostro.
—Podría presentarte como mi novia—me dijo con ojos muy abiertos y una gran sonrisa.
—¡Martin!—le dije echándome a reír.
—Les encantaría, de hecho ya saben más o menos quien eres…
—¿Cómo que ya saben más o menos quien soy?—le pregunté confundida.
—Pues, he hablado mucho de ti con ellos y además saben que me gustas—me dijo aún con su gran sonrisa.
—¡¿Qué?!
—¿Qué tiene de malo?—me preguntó frunciendo el ceño.
—Todo. Es tan vergonzoso—le dije tapándome el rostro con las manos.
—En todo caso, sería vergonzoso para mí, ya que yo no te gusto ¿no crees?—me dijo echándose a reír por mi reacción exagerada.
—Sí, pero ahora como los voy a poder ver a la cara. ¿Y saben que yo lo sé?—pregunté con algo de esperanza.
—Se me ha olvidado mencionarles ese detalle—me dijo repentinamente pensativo.
—No, por favor no se lo digas—le dije, haciendo un gesto con las manos como diciéndole que parara.
—¿Por qué?
—Martin… ¿qué acaso no sabes como guardar las cosas personales para ti mismo?—le pregunté con sarcasmo.
—No me gusta ocultar cosas.
—Pero no lo ocultas, solo no lo dices—le dije obviándolo con ironía.
Se quedó con la mirada perdida un minuto.
—Es que no tengo nada de que avergonzarme nunca—dijo encogiéndose de hombros—. Desde mi perspectiva, el que la gente oculte
cosas es una mala costumbre.
—¿Por qué?—le pregunté, ahora intrigada por su forma de pensar.
—Sofi ¿has visto la tele?—me preguntó con sarcasmo—Todos los problemas de las personas surgen por ocultar cosas.
cosas es una mala costumbre.
—¿Por qué?—le pregunté, ahora intrigada por su forma de pensar.
—Sofi ¿has visto la tele?—me preguntó con sarcasmo—Todos los problemas de las personas surgen por ocultar cosas.
Lo pensé un segundo.
—¿Pero cómo podría ocasionar un problema el que tú no divulgues que yo te gusto?
—Me provocaría inseguridad, pero en cambió, al decirlo desde que lo sentí, fue como una liberación. ¿Si me entiendes?
—Guau…
—Me provocaría inseguridad, pero en cambió, al decirlo desde que lo sentí, fue como una liberación. ¿Si me entiendes?
—Guau…
Era la primera vez que me daba cuenta de que Martin era un chico tal vez bastante más maduro de lo que lo llegué a pensar en un principio.
Tenía razón.
Tenía razón.
—Pero no todas las personas tienen la seguridad para decir todos esos secretos vergonzosos—le dije frunciendo la boca.
—Ese es otro de los puntos; no hay de que avergonzarse.
—Claro que lo hay—le dije abriendo los ojos con sorpresa.
—No, Sofi. No lo hay. Todo lo que nos avergüenza no son más que estereotipos.
—No entiendo…
—Es un tema profundo ¿sabes?—me dijo riendo ligeramente.
—Jamás pensé que tú fueras tan profundo ¿sabes?—le dije riendo igual que él.
—No lo soy tanto, solo es cuestión de pensar un poquito más de lo normal y es a la primera conclusión a la que uno llega—me dijo
alborotando mi cabello de manera juguetona.
—Te puedo asegurar que no todos se adentran lo suficiente pensando—le dije sonriendo.
—Ese es otro de los puntos; no hay de que avergonzarse.
—Claro que lo hay—le dije abriendo los ojos con sorpresa.
—No, Sofi. No lo hay. Todo lo que nos avergüenza no son más que estereotipos.
—No entiendo…
—Es un tema profundo ¿sabes?—me dijo riendo ligeramente.
—Jamás pensé que tú fueras tan profundo ¿sabes?—le dije riendo igual que él.
—No lo soy tanto, solo es cuestión de pensar un poquito más de lo normal y es a la primera conclusión a la que uno llega—me dijo
alborotando mi cabello de manera juguetona.
—Te puedo asegurar que no todos se adentran lo suficiente pensando—le dije sonriendo.
Estaba asombrada. Por lo general nadie de nuestra edad suele pensar tanto, ni siquiera los adultos piensan lo suficiente, o al menos no
son lo suficientemente valientes para llevar a cabo sus ideales.
Pensaba que solo era un engreído con ego de más, pero de verdad ahora pensaba diferente de Martin.
son lo suficientemente valientes para llevar a cabo sus ideales.
Pensaba que solo era un engreído con ego de más, pero de verdad ahora pensaba diferente de Martin.
—Ya hay que bajar del autobús—me dijo cuando por la ventana la escuela estuvo a la vista.
—Solo quisiera hablar un rato más contigo, ya sabes… con tranquilidad—le dije de verdad intrigada.
—Solo quisiera hablar un rato más contigo, ya sabes… con tranquilidad—le dije de verdad intrigada.
Yo era una de esas personas a las que les gustaba la gente diferente del resto. Alex me gustaba por su inteligencia y su parecido a mí
en muchos sentidos, su gusto por la música clásica—Beatles, por ejemplo—y su forma de ver el mundo, que era algo distinta del resto.
Pero jamás pensé que Martin fuera de esas persona.
Definitivamente, lo había juzgado antes de conocerlo y era justo eso lo que no me gustaba que las personas hicieran conmigo.
en muchos sentidos, su gusto por la música clásica—Beatles, por ejemplo—y su forma de ver el mundo, que era algo distinta del resto.
Pero jamás pensé que Martin fuera de esas persona.
Definitivamente, lo había juzgado antes de conocerlo y era justo eso lo que no me gustaba que las personas hicieran conmigo.
—El insti no es de esos lugares—me dijo cuando bajamos del autobús.
—Lo sé, pero el tiempo en el autobús es muy corto—dije con la mirada perdida, pensando en qué podía hacer al respecto.
—¿Qué te parece si vamos juntos a algún café el viernes?—me preguntó sonriendo—Pero está vez sin trampas con Rachel y sin decirle
a Alex para que no se entrometa.
—¿Sería como una cita?—le pregunté frunciendo la boca.
—De mi parte, tenlo por seguro—dijo riéndose con jovialidad.
—No importa, aún así quiero conocer tu forma de ver el mundo—le dije decidida y respirando profundo.
Sería un desperdicio no hablar con él de esto solo por como viera él nuestra pequeña salida, ya que de todas formas no podía
cambiar la forma en la que yo lo veía.
—Entonces perfecto. El viernes a las seis, paso por ti…
—Lo sé, pero el tiempo en el autobús es muy corto—dije con la mirada perdida, pensando en qué podía hacer al respecto.
—¿Qué te parece si vamos juntos a algún café el viernes?—me preguntó sonriendo—Pero está vez sin trampas con Rachel y sin decirle
a Alex para que no se entrometa.
—¿Sería como una cita?—le pregunté frunciendo la boca.
—De mi parte, tenlo por seguro—dijo riéndose con jovialidad.
—No importa, aún así quiero conocer tu forma de ver el mundo—le dije decidida y respirando profundo.
Sería un desperdicio no hablar con él de esto solo por como viera él nuestra pequeña salida, ya que de todas formas no podía
cambiar la forma en la que yo lo veía.
—Entonces perfecto. El viernes a las seis, paso por ti…
Pasaron todas las clases & yo ya estaba en casa & comiendo, espaguetis ¡ñamm! xDD cuando terminé, me heche en la cama de mi hermana
con ella, mientras veiamos una revista, era la Super Pop. { Ya no la hacen :'''( }
con ella, mientras veiamos una revista, era la Super Pop. { Ya no la hacen :'''( }
—Que lees?—le pregunté
—Mi horoscopo, mira aqui dice que tengo que ser mas divertida con mis amigas, & que mi principe azul esta a la vuelta de la esquina.
—Anndaaaa... ya no saben que inventar...! y en el mio que pone?
—Abeer... capricornio, aqui! dice ''tus amigos: Es hora de ponerse las pilas asi que no os vereis mucho. (los veo todos los días -.-)
En el amor: Lo mejor que puedes hacer es olvidarte de ese chico de una vez! (¿enserio?, talvez tenga razon, olvidarme de Alex...)
Triunfaras: En tu clase seras la reina... (por desgracia, lo soy)
Pasa de: Hacer bromas demasiado pesadas. (yo ago lo que quiera!!!)
—Mi horoscopo, mira aqui dice que tengo que ser mas divertida con mis amigas, & que mi principe azul esta a la vuelta de la esquina.
—Anndaaaa... ya no saben que inventar...! y en el mio que pone?
—Abeer... capricornio, aqui! dice ''tus amigos: Es hora de ponerse las pilas asi que no os vereis mucho. (los veo todos los días -.-)
En el amor: Lo mejor que puedes hacer es olvidarte de ese chico de una vez! (¿enserio?, talvez tenga razon, olvidarme de Alex...)
Triunfaras: En tu clase seras la reina... (por desgracia, lo soy)
Pasa de: Hacer bromas demasiado pesadas. (yo ago lo que quiera!!!)
Me cansé de leer estas tonterias, ya eran las 6 de la tarde. Baje las escaleras, & mi madre estaba viendo la televisión.
—Mama, me voy a hacer los deberes ¿ok?
—Vale cariño, yo me quedare aqui en el sofa viendo... umm... como se llamaba... ¿El romance de Campo Viejo? Si eso.
—Mama, se llama El secreto de puente viejo ._.
—Si eso, como se llame. -dijo riendo-
—Vale cariño, yo me quedare aqui en el sofa viendo... umm... como se llamaba... ¿El romance de Campo Viejo? Si eso.
—Mama, se llama El secreto de puente viejo ._.
—Si eso, como se llame. -dijo riendo-
Subi las escaleras riendome de mi madre, es que... que ocurrencias que tiene... JAJAJAJA.
(...)
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