—Hola, Austin—lo saludó Helen.
—Hola—le dijo Alex de forma amistosa.
—¿Qué hicieron el fin de semana?—preguntó mientras comía un poco de su enorme baguette.
—Yo me la pasé en casa con mi hermana jugando un videojuego de batallas—dijo Alex sonriendo—. Quedamos empatados, pero le ganaré
a la próxima.
—No creo que puedas ganarle. Samantha siempre te ha hecho papilla en videojuegos—le dije riéndome.
—Ya no, Sofi, ahora voy a ganarle. Oh sí, ya lo verás—dijo de forma graciosa, como si fuera un villano tramando su ingenioso plan.
Me reí de él.
—¿Y tú, Helen?—le preguntó Austin después de que terminé de reírme.
—Pues, estuve viendo tele—dijo de forma indiferente.
Austin se encogió de hombros y luego me miró a forma de pregunta.
—Yo me desperté hasta las dos de la tarde el sábado, después de un sueño rarísimo—dije con la mirada pérdida, recordando mis detalles
sucios—y después lavé la ropa.
—¿En serio? ¿Un sueño rarísimo?—preguntó Alex alzando las cejas.
—Sip—dije sonriendo.
—Yo también me desperté tarde el sábado, y de hecho también tuve un sueño muy raro—dijo desviando la mirada y sonrojándose.
—Pues cuéntennos sus sueños—dijo Martin.
—Hm… El mío es privado—dije riéndome estúpidamente a causa del recuerdo.
—El mío también…—dijo Alex riendo como yo.
¿Será posible que haya soñado lo mismo?
Martin me miró con sospecha.
—Hola—le dijo Alex de forma amistosa.
—¿Qué hicieron el fin de semana?—preguntó mientras comía un poco de su enorme baguette.
—Yo me la pasé en casa con mi hermana jugando un videojuego de batallas—dijo Alex sonriendo—. Quedamos empatados, pero le ganaré
a la próxima.
—No creo que puedas ganarle. Samantha siempre te ha hecho papilla en videojuegos—le dije riéndome.
—Ya no, Sofi, ahora voy a ganarle. Oh sí, ya lo verás—dijo de forma graciosa, como si fuera un villano tramando su ingenioso plan.
Me reí de él.
—¿Y tú, Helen?—le preguntó Austin después de que terminé de reírme.
—Pues, estuve viendo tele—dijo de forma indiferente.
Austin se encogió de hombros y luego me miró a forma de pregunta.
—Yo me desperté hasta las dos de la tarde el sábado, después de un sueño rarísimo—dije con la mirada pérdida, recordando mis detalles
sucios—y después lavé la ropa.
—¿En serio? ¿Un sueño rarísimo?—preguntó Alex alzando las cejas.
—Sip—dije sonriendo.
—Yo también me desperté tarde el sábado, y de hecho también tuve un sueño muy raro—dijo desviando la mirada y sonrojándose.
—Pues cuéntennos sus sueños—dijo Martin.
—Hm… El mío es privado—dije riéndome estúpidamente a causa del recuerdo.
—El mío también…—dijo Alex riendo como yo.
¿Será posible que haya soñado lo mismo?
Martin me miró con sospecha.
—¿Y tú, Martin?—preguntó Austin sin dejar fuera a nadie. Me caía muy bien por el hecho de que fuera tan amable.
—Mi fin de semana fue aburridísimo, pero el viernes fue francamente de lo mejor.
—Pero el viernes estuvimos haciendo el trabajo de inglés—dijo Austin sorprendido alzando las cejas.
—Digamos que después de que te fueras y antes de que llegaras me divertí un poco, bueno… la verdad bastante—dijo sonriendo y
mirando al cielo, mientras se dejaba caer hacia atrás en el césped.
—¿Qué fue lo que hiciste?—le preguntó Alex frunciendo el ceño ante la expresión tan liberada de Martin.
—Mi fin de semana fue aburridísimo, pero el viernes fue francamente de lo mejor.
—Pero el viernes estuvimos haciendo el trabajo de inglés—dijo Austin sorprendido alzando las cejas.
—Digamos que después de que te fueras y antes de que llegaras me divertí un poco, bueno… la verdad bastante—dijo sonriendo y
mirando al cielo, mientras se dejaba caer hacia atrás en el césped.
—¿Qué fue lo que hiciste?—le preguntó Alex frunciendo el ceño ante la expresión tan liberada de Martin.
Martin me miró y yo lo vi con la mirada furibunda. Él se asustó.
—Pues… es privado, como sus sueños, aunque pronto haré que Sofi me cuente el suyo—les dijo a todos aunque solo me miró a mí y me
guiñó un ojo.
—Si le cuentas a él me tienes que contar a mí—dijo Alex en tono posesivo.
—No le voy a contar a nadie mi sueño—les dije a ambos mirándolos con los ojos aterradores.
En Martin hizo efecto, pero Alex ya me conocía.
—A mí no me engañan esos ojitos aterradores—dijo y se acerco a pellizcarme la mejilla como una niña pequeña.
Lo miré lo más feo que pude pero después me rendí. Contra su conocimiento sobre mí no tendría oportunidad.
—Si le cuentas, me vas a tener que contar—me dijo Martin echándose a reír porque entre ambos me estaban poniendo entre la espada y la pared.
—No le voy a contar a ninguno—les dije cruzando los brazos sobre el pecho.
—Pues a mí estoy seguro de que si me contaras…—dijo Martin con aire provocador y con una media sonrisa.
—Y yo estoy seguro de que a mí también…—concluyó Alex.
—Y yo no me voy a quedar atrás—dijo Austin metiéndose, pero mi mirada funcionó en seguida con él—. Bueno aunque no es mi asunto
realmente—se apresuró a decir.
—¿Veis? ¿Por qué no podeis actuar como Austin?—les dije elogiando a mi amigo.
—No—dijeron Alex y Martin al mismo tiempo, así que se miraron con sorpresa y luego se echaron a reír y chocaron palmas.
—Actúais como inmaduros con Sofi—dijo Helen, defendiéndome—. ¿Por qué no simplemente la dejan en paz?
guiñó un ojo.
—Si le cuentas a él me tienes que contar a mí—dijo Alex en tono posesivo.
—No le voy a contar a nadie mi sueño—les dije a ambos mirándolos con los ojos aterradores.
En Martin hizo efecto, pero Alex ya me conocía.
—A mí no me engañan esos ojitos aterradores—dijo y se acerco a pellizcarme la mejilla como una niña pequeña.
Lo miré lo más feo que pude pero después me rendí. Contra su conocimiento sobre mí no tendría oportunidad.
—Si le cuentas, me vas a tener que contar—me dijo Martin echándose a reír porque entre ambos me estaban poniendo entre la espada y la pared.
—No le voy a contar a ninguno—les dije cruzando los brazos sobre el pecho.
—Pues a mí estoy seguro de que si me contaras…—dijo Martin con aire provocador y con una media sonrisa.
—Y yo estoy seguro de que a mí también…—concluyó Alex.
—Y yo no me voy a quedar atrás—dijo Austin metiéndose, pero mi mirada funcionó en seguida con él—. Bueno aunque no es mi asunto
realmente—se apresuró a decir.
—¿Veis? ¿Por qué no podeis actuar como Austin?—les dije elogiando a mi amigo.
—No—dijeron Alex y Martin al mismo tiempo, así que se miraron con sorpresa y luego se echaron a reír y chocaron palmas.
—Actúais como inmaduros con Sofi—dijo Helen, defendiéndome—. ¿Por qué no simplemente la dejan en paz?
Me quedé con la boca abierta. Helen me estaba defendiendo a mí; pero no fui la única que se quedo con la boca abierta, también Martin
se le quedó viendo con cara de sorpresa.
se le quedó viendo con cara de sorpresa.
—Pues, porque es importante para mí que me cuente todo acerca de ella, ya que yo siempre le cuento lo referente a mi
vida—dijo Alex como quien no quiere la cosa.
—Ah… ya veo—le respondió de forma sarcástica y luego le preguntó a Martin—. ¿Y tú, Martin?
Abrió la boca para contestar pero no hablo, así que cerró la boca, mirando a Helen confundido. Después me miró con cara de “¿Qué le
digo?” y yo le respondí con cara de “No tengo la más mínima idea”. Él se encogió de hombros y me miró con cara de “Le voy a decir la
verdad”, entonces me llevé la mano a la frente y lo mire con cara de “Ya qué”.
—Pues… el asunto es que a mí me interesa saber lo que sueña Sofi porque… ella me gusta—les dijo mirándome.
Yo lo miré con cara preocupada y después miré a Alex y a todos los demás. Estaban con la boca abierta.
—¿Qué? ¿Te gusta… te gusta… te… Sofi?—le preguntó Alex a Martin tartamudeando.
Como no obtuvo respuesta de Martin me volteó a ver a mí—¿Le gustas a este… a este… a… tú… él… eh?—me preguntó con el tic del ojo
derecho que le daba cada vez que estaba, o muy enojado o muy nervioso o de plano cuando estaba en estado de shock—¿Lo sabías?
vida—dijo Alex como quien no quiere la cosa.
—Ah… ya veo—le respondió de forma sarcástica y luego le preguntó a Martin—. ¿Y tú, Martin?
Abrió la boca para contestar pero no hablo, así que cerró la boca, mirando a Helen confundido. Después me miró con cara de “¿Qué le
digo?” y yo le respondí con cara de “No tengo la más mínima idea”. Él se encogió de hombros y me miró con cara de “Le voy a decir la
verdad”, entonces me llevé la mano a la frente y lo mire con cara de “Ya qué”.
—Pues… el asunto es que a mí me interesa saber lo que sueña Sofi porque… ella me gusta—les dijo mirándome.
Yo lo miré con cara preocupada y después miré a Alex y a todos los demás. Estaban con la boca abierta.
—¿Qué? ¿Te gusta… te gusta… te… Sofi?—le preguntó Alex a Martin tartamudeando.
Como no obtuvo respuesta de Martin me volteó a ver a mí—¿Le gustas a este… a este… a… tú… él… eh?—me preguntó con el tic del ojo
derecho que le daba cada vez que estaba, o muy enojado o muy nervioso o de plano cuando estaba en estado de shock—¿Lo sabías?
Asentí con mucha cautela. Susurró algo que no entendió nadie.
—¿Qué?—preguntamos todos a la vez que nos acercábamos.
—¡Lo voy a matar!—gritó y se paró de su lugar, lanzándose hacía donde estaba Martin.
—¡Alex! ¿Cuál es tu problema?—le preguntó Helen frenándolo mientras lo tomaba de la mano.
—¡Pues que no le puede gustar Sofi!—gritó furioso.
—¿Por qué?—preguntó Martin a un metro de distancia, también algo molesto por su reacción. Yo solo los miraba con ojos muy
abiertos por la sorpresa de su reacción.
—¡Porque…! Porque…—dijo mirando al suelo inseguro por un momento, luego miró a Helen—Porque… Sofi… ella… ella es como mi
hermanita y no puedo permitir que un subnormal abuse de ella.
—Martin no es ningún subnormal, Alex. Tranquilízate—le dije para que se calmara. Esto había llegado muy lejos.
—Está bien—dijo después de un momento—, creo que exageré un poco.
—¿Un poco?—preguntó Martin con sarcasmo.
—¡Lo voy a matar!—gritó y se paró de su lugar, lanzándose hacía donde estaba Martin.
—¡Alex! ¿Cuál es tu problema?—le preguntó Helen frenándolo mientras lo tomaba de la mano.
—¡Pues que no le puede gustar Sofi!—gritó furioso.
—¿Por qué?—preguntó Martin a un metro de distancia, también algo molesto por su reacción. Yo solo los miraba con ojos muy
abiertos por la sorpresa de su reacción.
—¡Porque…! Porque…—dijo mirando al suelo inseguro por un momento, luego miró a Helen—Porque… Sofi… ella… ella es como mi
hermanita y no puedo permitir que un subnormal abuse de ella.
—Martin no es ningún subnormal, Alex. Tranquilízate—le dije para que se calmara. Esto había llegado muy lejos.
—Está bien—dijo después de un momento—, creo que exageré un poco.
—¿Un poco?—preguntó Martin con sarcasmo.
Alex le lanzó una mirada casi tan aterradora como las mías a Martin, pero Martin no se inmutó y en lugar de intimidarse, como pasaba
con mis miradas, le devolvió una mirada tan fiera como la que Alex le lanzaba.
con mis miradas, le devolvió una mirada tan fiera como la que Alex le lanzaba.
—Alex, estas reaccionando como si fueras novio de Sofi—dijo Helen muy molesta.
—No Helen, es solo que la quiero mucho y suelo ser sobre-protector con ella—le explicó a Helen mientras la abrazaba y después me
abrazó a mí.
—Bro, te pusiste muy mal—dijo Austin frunciendo la boca preocupado.
—Lo sé pero, es que Sofi es muy especial para mí—dijo frunciendo la boca mientras me veía y después me alborotó el cabello,
como siempre lo hacía.
—Sabes, Alex, también lo es para mí. No deberías ponerte así solo porque me guste, además créeme que no soy el único—le dijo Martin
mientras se acercaba.
—No Helen, es solo que la quiero mucho y suelo ser sobre-protector con ella—le explicó a Helen mientras la abrazaba y después me
abrazó a mí.
—Bro, te pusiste muy mal—dijo Austin frunciendo la boca preocupado.
—Lo sé pero, es que Sofi es muy especial para mí—dijo frunciendo la boca mientras me veía y después me alborotó el cabello,
como siempre lo hacía.
—Sabes, Alex, también lo es para mí. No deberías ponerte así solo porque me guste, además créeme que no soy el único—le dijo Martin
mientras se acercaba.
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