lunes, 12 de septiembre de 2011

Capitulo 23

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Salí de la habitación y apagué la luz. Me dirigí al baño con mi pijama en las manos.
Cuando llegué y empecé a desvestirme me di cuenta de que no le había devuelto la chaqueta a Alex.
Había soñado millones de veces con quedarme su chaqueta después de una cita.
Que él me la prestara para usarla como ''símbolo'' de nuestra relación (que sursi me ha salido JAJAJAJ),
así como en las películas o en las series de la tele, aunque no pensé que me la quedaría después de
una cita tan inesperada y que ni siquiera fuera con él.
La acerque a mi cara e inspiré su aroma. Olía a una combinación de su perfume con el de Martin.
Supuse que era porque me había abrazado cuando estábamos en el parquing.
Me irritó pensar en él, así que dejé la chaqueta en el suelo junto con el resto de mi ropa y me puse mi
pijama. Luego lo recogí todo y volví a mi cuarto.
Dejé todo en el cesto de la ropa sucia a excepción de la chaqueta, la cual le iba a devolver a Alex el lunes.
Me acosté junto a Rachel y cerré los ojos, intentando dormir…
Dormir, dormir, dormir.
Pero no duermo. no puedo. Doy vueltas en la cama, me sofoco, vuelvo a intentar dormir,
me estoy sulfurando. Pienso la tarde que he pasado.
Dormir.
No.
Los celos de Alex. La chaqueta. El beso de Martin.
Dormir.
Martin.
El beso.
Dormir.
Nada.
Amigos.
Dormir.
Duerme.
Joder.
Me cago en Martin!
A la mañana siguiente me desperté temprano y Rachel no se había levantado aún, así que decidí no
despertarla y bajé para desayunar cereales.
Mamá ya estaba despierta y desayunando huevos con tocino.
—Hola Sofi, ¿Cómo te lo pasaste ayer?—me preguntó cuando me vio entrar en la cocina.
—Bien—le dije con indiferencia—¿y tu?
—Ya sabes, solo vi la tele, dios, estubieron toda la tarde hablando de un Justino Belieber, que rollazo.
[Si, como ya abreis visto mi madre esta muy modernizada JAJAJ]
—Pero saldré esta tarde. —Dijo.
—Claro. ¿A dónde irás?—le pregunte mientras sacaba un tazón y una cuchara, cereales y leche.
—Saldré con unas amigas a una disco que esta por el boulevard.
—Está bien. Diviértete—le dije—¿A que hora será?
—A las seis pasan por mi para andar paseando y tomar un café, luego bamos a la disco & hasta aya la 1 de la mañana no volvere.
—Creo que nos han cambiado los papeles mama, yo en todo caso soy la que tendría que ir a la disco.
—Ni de coña olle, aun eres pequeña para estas cosas.
Asentí y me senté a comer con ella. Me parece muy fuerte como ha cambiado mi madre desde que se ha hecho nuevas amigas en la ciudad,
¿pero que se cree, que tiene mi edad o que? me entró la risa pensando en esto, & mi madre mi miro con cara rara, con espresion,
''que hija mas loca que tengo''. ._.
Terminé de desayunar y me senté a ver la tele, estaban haciendo Bob Esponja^^. Cante la cancion y en ese momento,
Rachel bajó las escaleras.
—Buenos días, dormilona—la saludé.
—Hola—dijo con una sonrisa.
—¿Dormiste bien, Rachel?—le preguntó mi madre.
—Sip, gracias.
—Vamos, te acompaño a desayunar—dije mientras apagaba la tele y me paraba del sillón—. ¿Qué quieres comer?
—Cereales—me dijo una vez que estuvimos en la cocina.
Le serví un tazón de cereales y me senté con ella.
—Por cierto, no he olvidado que hoy vamos a practicar con los zapatos—me dijo después de haber comido un poco.
—Hay, Rache. Que flojera—me quejé.
—Lo prometiste—me regañó.
Suspiré resignada.
—Bueno, bueno, date prisa en comer—le dije para callarla.
—Está bien, mientras más pronto mejor—dijo mientras se metía otra cucharada de cereal a la boca.
Una vez que terminó, subimos a mi habitación. Y practiqué una y otra vez paseando con los zapatos
esos. Rachel se empeñó en que me pusiera unos libros sobre la cabeza una vez que ya me salía
caminar con ellas. Debo admitir que fue divertido.
—Chicas, ya me voy—nos interrumpió mamá—. Mis amigas me esperan.
—Está bien, adiós—le dije y me acerqué a ella para despedirme con un beso en la mejilla. Luego Rachel hizo lo mismo.
—Diviértete—le dijo Rachel.
—Gracias. Dejé preparados dos sándwiches en la cocina. Bueno, nos vemos—dijo y luego se fue.
—Ya, vamos a comer. Yo creo que ya me sale bastante bien lo de caminar con esto—le dije a Rachel mientras me
quitaba los zapatos y me ponía mis pantuflas.
—¿Ves? Todo es cuestión de práctica—me respondió con una sonrisa.
—Claro, claro. Ya vamos a comer que me muero de hambre.
Después de comer, nos sentamos a ver la tele. Cuando fueron las ocho de la noche sonó el timbre.
—Esa debe ser mi madre—dijo Rachel viendo el reloj que tenía en su muñeca.
—Ve por tus cosas. Yo le iré a abrir.
Ella subió corriendo las escaleras para ir por su maleta, mientras yo abrí la puerta.
—Buenas noches, Sofia. ¿Cómo estás?—me saludo Carina, mientras se acercaba para darme un beso en la mejilla.
—Bien, gracias. ¿Y tú?
—Igual. ¿Ya viene Rachel?
—¡Aquí estoy!—gritó desde la parte más alejada de la sala.
—¿Lista para irnos?—le preguntó su madre.
—Sip. Hasta pronto, Sofi—me dijo y se despidió de mí con un abrazo.
—Hasta pronto, Rachel. Cuídate. Adiós, Carina.
—Adiós —me respondió su mamá con una sonrisa—. Pásate por nuetra casa pronto.
—Seguro. Hasta luego—les dije moviendo la mano mientras se alejaban.
Cerré la puerta una vez que el coche estuvo fuera de mi vista.
Apagué la tele de la sala y subí las escaleras. Seguro mi madre llegaría tarde así que no la esperaría despierta.
Me acosté en mi cama y me estiré. Estaba cansada de haber practicado casi la mitad del día con los zapatos esos tss,
pero había valido la pena, según Rachel, ya que ahora los podría usar.
Me levanté y me dirigí al baño. Iba a tomar una ducha antes de dormir.
Mientras me bañaba pensé en lo que haría mañana. ¿Cómo iba a actuar con Martin, después de que me besó?
-Actúa normal, (me decía la voz loca de mi cabeza) aprovéchalo, esta guapísimo y te sirve para conquistar a Alex…
-No, no, no… tienes que dejarle bien en claro que no te gustó para nada lo que hizo y que no quieres que lo vuelva a hacer,
(me decía la voz de la sensatez.)
Decidí combinarlas: actuaría con normalidad, pero también le dejaría claro que nuestra relación era estrictamente de amistad
y que no quería que se creyera con tantos derechos.
Terminé de bañarme y me acosté en mi cama. Traté de dormir pero no pude, así que decidí leer un libro.
Después de un rato me empezó a dar sueño, así que lo dejé en la mesita de noche. Ajusté el despertador para qué mañana no me
despertará tan temprano, pues ya había tomado un baño en la noche. Apagué la lámpara y me quedé profundamente dormida.

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