—Vamos a hacer fila para comprar las palomitas—dije señalando la dulcería y la larga fila que había.
El lugar estaba lleno por ser el primer sábado después de haber empezado clases.
Fuimos a formarnos y nos encontramos con una sorpresa… una desagradable sorpresa.
—¡Sofi,Rachel,Martin que gusto verlos!—dijo la fingida voz de sorpresa de Alex.
Me le quedé viendo con una ceja alzada, preguntándole con la cara “¿Qué haces aquí?”. Él señalo a Helen.
—Vinimos a ver una película. No pensamos coincidir con ustedes a la hora de venir.
—¿Y la fiesta de Sam?—le pregunté.
—Decidió ir a dar una vuelta con el grupo de amigos que había invitado a la fiesta, así que vinimos para no desaprovechar el fin
de semana—dijo estrechando a Helen con el brazo, pegándola a su costado. Me dio una punzada de desquiciantes celos.
—Ah…—dije decepcionada, porque, a pesar de que Martin me había chantajeado para salir con él, con la excusa de que me había ayudado
a evitar a Alex el fin de semana, no había servido de nada.
—¿A qué hora es su función? Es la película Desde hoy y para siempre ¿no? “Nosotros” elegimos la misma—dijo Helen, haciendo un gesto
con los dedos para indicar que el nosotros había sido solo Alex.
JÁ que casualidad ....
Me reí un poquito ante ese hecho, porque significaba que el plan de los celos estaba funcionando. Alex se sonrojó un poco.
—Dentro de media hora—dijo Martin con tono amistoso—¿Y la vustra?
—¡También!—dijo Alex esperanzado—¿Por qué no entramos juntos?
Abrí los ojos de golpe y miré a Rachel. Ella lo captó al vuelo, pero negó con la cabeza indicándome que no sabía qué hacer.
Lo que me preocupaba era que si entrabamos juntos a una película romántica, lo más probable era que Alex y la zorra terminaran
intercambiando saliva, lo cual haría que yo terminará llorando. ¿Cómo le iba a explicar eso a Alex?
—Emm…—dijo Martin, buscando mi mirada. Yo fruncí la boca diciendo que no sabía que decir, o más bien que excusa dar.
—De todas maneras vamos a estar en la misma sala, la única diferencia es que nos vamos a sentar juntos así que… ¿por qué no?—dije con
voz temblorosa.
—¿Qué van a llevar?—preguntó la voz del encargado de la dulcería, sobresaltándonos a todos.
—Dos botes de palomitas grandes—dijo Martin—y tres refrescos. ¿Coca?—nos preguntó a Rachel y a mí. Asentimos.
Pagó y después Alex y Helen pidieron lo que ellos iban a llevar.
Entramos a la sala y yo temblaba tanto que tiré unas cuantas palomitas.
—Tranquilízate—me dijo Martin, tomándome de la mano para que no temblara. Alex vio esto y se empezó a ahogar con el refresco.
En seguida le solté la mano a Martin y le di palmaditas en la espalda a Alex.
—Estoy bien—dijo cuando logró respirar con normalidad de nuevo.
Sonreí de pronto. Podía hacer esto de dos formas: Una, preocuparme por lo que podía pasar entre la zorra y él. O dos, podía aprovechar
la situación para llevar a cabo el plan “poner celoso a Alex”.
Obviamente elegí la segunda opción. También podía salirme el tiro por la culata y verlos besándose, pero eso no me iba a impedir llevar
a cabo el plan. x)
Nos sentamos todos juntos en la última fila, la de hasta arriba. Alex se sentó a mi derecha, Martin a mi izquierda, Rachel a la izquierda de
Martin y la zorra a la derecha de Alex.
—Martin—le susurré al oído a mi compañero del crimen—, abrázame.
—¿Qué?—dijo él esperanzado y con una sonrisa extendiéndose por su rostro.
—Es solo para llevar a cabo el plan de los celos—le dije para que no se emocionara demasiado.
—Ah, te refieres al plan de “conquistar a Sofi”—me dijo guiñándome un ojo.
—Cada quien lo ve como le convenga—le dije encogiéndome de hombros.
Él lo pensó un segundo y dijo:
—No importa como lo vea, me gusta la idea.
Puse los ojos en blanco.
—Bueno, como sea. Solo espera a que empiece la función. Haz lo típico, ya sabes… durante la parte romántica como que te estiras y
me abrazas ¿OK?
—Perfecto—me dijo levantando el pulgar.
—Ya va a comenzar—dijo Rachel para callarnos.
De pronto la sala quedó totalmente a oscuras mientras aparecían los comerciales de antes de la película.
Pude ver de reojo, con la poca luz que emitía la pantalla, como la zorra se le acercaba a Alex y se acurrucaba en su hombro.
Él la rodeo con su brazo. No pude evitar que me rodaran unas cuantas lágrimas de dolor por las mejillas.
Martin notó que estaba llorando, así que seco las lágrimas con sus dedos. No noté que Alex se había dado cuenta de que Martin tocaba
mi cara hasta que carraspeó.
Volteamos a verlo todos—o sea: Martin, Rachel, la zorra y yo—él nos miró con desaprobación—a Martin y a mí—. Al parecer solo había
notado que Martin tocaba mi rostro, no que estaba llorando.
—¿No se suponia que esto no era una cita?—nos pregunto entre dientes Alex. hahahaha mi plan funciona!!!!!!
—No lo es—me excusé—, es solo que se me había caído una pestaña y Martin me la quitó de la cara.
—Ah…—dijo Alex avergonzado—Perdón.
Asentí. Luego volteé a ver a Martin y sonreí. Aunque estaba abrazando a Helen, me observaba. Está al pendiente de mí…
Comenzó la película y decidí no voltear a ver en ningún momento a Alex, aunque en la oscuridad lo único que quería hacer era tomarle
la mano, abrazarlo, besarlo… Pero si me arriesgaba a si quiera a voltearlo a ver, podía arrepentirme.
No prestaba atención a la película, solo me concentraba en no ver a Alex pero de repente sentí como Martin me abrazaba.
Era hora de llevar a cabo el plan. Me acurruque junto a él, pero en ese momento sentí el brazo de Alex junto al mío así que lo puse rígido,
pero él no retiro su brazo, en cambió lo puso rígido también y lo pego un poquito más, casi de manera imperceptible.
A estas alturas ya sabía que, al menos, si le gustaba un poquito a Alex.
Pero Martin lo notó, y en lugar de ayudarme a conservar el ligero roce entre Alex y yo, me abrazo más fuerte y me separó de él.
Alex sintió que lo rechazaba así que se alejó.
—¡Martin!—me quejé en susurros.
—¿Qué pasa?—preguntó él, haciéndose el inocente.
—No te hagas el que no sabe que pasa—le dije enojada.
—Bueno, perdón. Pero que quieres que haga si veo a la chica de mis sueños coqueteando con un tipo. ¿Que me quede sin hacer nada?
Me ruboricé.
—Dijiste que me ayudarías—le reproche en susurros.
—Lo se—dijo entre dientes—, en serio lo siento.
Resoplé. Me senté correctamente en mi asiento y crucé los brazos sobre mi pecho.
—¿Qué sucede?—preguntó Alex al darse cuenta de que conversábamos.
—Nada—le respondí—. Voy al baño.
Me paré de mi lugar y salí de la sala. Martin me siguió.
—Por favor perdón, Sofi, pero… pero estoy seguro de que si me dieras una oportunidad podría hacerte realmente feliz. Solo te pido una
oportunidad, por favor—me rogó juntando las manos a modo de suplica—, por favor.
—Martin…
—Solo una…—me interrumpió—¿Es que no te gusto para nada?
—No es eso…
—¿Entonces cuál es el problema?
—Martin—le dije decidida—, tú sabes que a mi me gusta Alex. No es algo que pueda dejar de hacer de un día para otro.
Además, hace solo seis días nos conocimos, es todavía muy pronto.
—¿No crees en el amor a primera vista?
—Nunca me ha pasado…
—¿Y si te diera tiempo?—me preguntó agachando la mirada desesperanzado—¿Entonces existiría una posibilidad?
El lugar estaba lleno por ser el primer sábado después de haber empezado clases.
Fuimos a formarnos y nos encontramos con una sorpresa… una desagradable sorpresa.
—¡Sofi,Rachel,Martin que gusto verlos!—dijo la fingida voz de sorpresa de Alex.
Me le quedé viendo con una ceja alzada, preguntándole con la cara “¿Qué haces aquí?”. Él señalo a Helen.
—Vinimos a ver una película. No pensamos coincidir con ustedes a la hora de venir.
—¿Y la fiesta de Sam?—le pregunté.
—Decidió ir a dar una vuelta con el grupo de amigos que había invitado a la fiesta, así que vinimos para no desaprovechar el fin
de semana—dijo estrechando a Helen con el brazo, pegándola a su costado. Me dio una punzada de desquiciantes celos.
—Ah…—dije decepcionada, porque, a pesar de que Martin me había chantajeado para salir con él, con la excusa de que me había ayudado
a evitar a Alex el fin de semana, no había servido de nada.
—¿A qué hora es su función? Es la película Desde hoy y para siempre ¿no? “Nosotros” elegimos la misma—dijo Helen, haciendo un gesto
con los dedos para indicar que el nosotros había sido solo Alex.
JÁ que casualidad ....
Me reí un poquito ante ese hecho, porque significaba que el plan de los celos estaba funcionando. Alex se sonrojó un poco.
—Dentro de media hora—dijo Martin con tono amistoso—¿Y la vustra?
—¡También!—dijo Alex esperanzado—¿Por qué no entramos juntos?
Abrí los ojos de golpe y miré a Rachel. Ella lo captó al vuelo, pero negó con la cabeza indicándome que no sabía qué hacer.
Lo que me preocupaba era que si entrabamos juntos a una película romántica, lo más probable era que Alex y la zorra terminaran
intercambiando saliva, lo cual haría que yo terminará llorando. ¿Cómo le iba a explicar eso a Alex?
—Emm…—dijo Martin, buscando mi mirada. Yo fruncí la boca diciendo que no sabía que decir, o más bien que excusa dar.
—De todas maneras vamos a estar en la misma sala, la única diferencia es que nos vamos a sentar juntos así que… ¿por qué no?—dije con
voz temblorosa.
—¿Qué van a llevar?—preguntó la voz del encargado de la dulcería, sobresaltándonos a todos.
—Dos botes de palomitas grandes—dijo Martin—y tres refrescos. ¿Coca?—nos preguntó a Rachel y a mí. Asentimos.
Pagó y después Alex y Helen pidieron lo que ellos iban a llevar.
Entramos a la sala y yo temblaba tanto que tiré unas cuantas palomitas.
—Tranquilízate—me dijo Martin, tomándome de la mano para que no temblara. Alex vio esto y se empezó a ahogar con el refresco.
En seguida le solté la mano a Martin y le di palmaditas en la espalda a Alex.
—Estoy bien—dijo cuando logró respirar con normalidad de nuevo.
Sonreí de pronto. Podía hacer esto de dos formas: Una, preocuparme por lo que podía pasar entre la zorra y él. O dos, podía aprovechar
la situación para llevar a cabo el plan “poner celoso a Alex”.
Obviamente elegí la segunda opción. También podía salirme el tiro por la culata y verlos besándose, pero eso no me iba a impedir llevar
a cabo el plan. x)
Nos sentamos todos juntos en la última fila, la de hasta arriba. Alex se sentó a mi derecha, Martin a mi izquierda, Rachel a la izquierda de
Martin y la zorra a la derecha de Alex.
—Martin—le susurré al oído a mi compañero del crimen—, abrázame.
—¿Qué?—dijo él esperanzado y con una sonrisa extendiéndose por su rostro.
—Es solo para llevar a cabo el plan de los celos—le dije para que no se emocionara demasiado.
—Ah, te refieres al plan de “conquistar a Sofi”—me dijo guiñándome un ojo.
—Cada quien lo ve como le convenga—le dije encogiéndome de hombros.
Él lo pensó un segundo y dijo:
—No importa como lo vea, me gusta la idea.
Puse los ojos en blanco.
—Bueno, como sea. Solo espera a que empiece la función. Haz lo típico, ya sabes… durante la parte romántica como que te estiras y
me abrazas ¿OK?
—Perfecto—me dijo levantando el pulgar.
—Ya va a comenzar—dijo Rachel para callarnos.
De pronto la sala quedó totalmente a oscuras mientras aparecían los comerciales de antes de la película.
Pude ver de reojo, con la poca luz que emitía la pantalla, como la zorra se le acercaba a Alex y se acurrucaba en su hombro.
Él la rodeo con su brazo. No pude evitar que me rodaran unas cuantas lágrimas de dolor por las mejillas.
Martin notó que estaba llorando, así que seco las lágrimas con sus dedos. No noté que Alex se había dado cuenta de que Martin tocaba
mi cara hasta que carraspeó.
Volteamos a verlo todos—o sea: Martin, Rachel, la zorra y yo—él nos miró con desaprobación—a Martin y a mí—. Al parecer solo había
notado que Martin tocaba mi rostro, no que estaba llorando.
—¿No se suponia que esto no era una cita?—nos pregunto entre dientes Alex. hahahaha mi plan funciona!!!!!!
—No lo es—me excusé—, es solo que se me había caído una pestaña y Martin me la quitó de la cara.
—Ah…—dijo Alex avergonzado—Perdón.
Asentí. Luego volteé a ver a Martin y sonreí. Aunque estaba abrazando a Helen, me observaba. Está al pendiente de mí…
Comenzó la película y decidí no voltear a ver en ningún momento a Alex, aunque en la oscuridad lo único que quería hacer era tomarle
la mano, abrazarlo, besarlo… Pero si me arriesgaba a si quiera a voltearlo a ver, podía arrepentirme.
No prestaba atención a la película, solo me concentraba en no ver a Alex pero de repente sentí como Martin me abrazaba.
Era hora de llevar a cabo el plan. Me acurruque junto a él, pero en ese momento sentí el brazo de Alex junto al mío así que lo puse rígido,
pero él no retiro su brazo, en cambió lo puso rígido también y lo pego un poquito más, casi de manera imperceptible.
A estas alturas ya sabía que, al menos, si le gustaba un poquito a Alex.
Pero Martin lo notó, y en lugar de ayudarme a conservar el ligero roce entre Alex y yo, me abrazo más fuerte y me separó de él.
Alex sintió que lo rechazaba así que se alejó.
—¡Martin!—me quejé en susurros.
—¿Qué pasa?—preguntó él, haciéndose el inocente.
—No te hagas el que no sabe que pasa—le dije enojada.
—Bueno, perdón. Pero que quieres que haga si veo a la chica de mis sueños coqueteando con un tipo. ¿Que me quede sin hacer nada?
Me ruboricé.
—Dijiste que me ayudarías—le reproche en susurros.
—Lo se—dijo entre dientes—, en serio lo siento.
Resoplé. Me senté correctamente en mi asiento y crucé los brazos sobre mi pecho.
—¿Qué sucede?—preguntó Alex al darse cuenta de que conversábamos.
—Nada—le respondí—. Voy al baño.
Me paré de mi lugar y salí de la sala. Martin me siguió.
—Por favor perdón, Sofi, pero… pero estoy seguro de que si me dieras una oportunidad podría hacerte realmente feliz. Solo te pido una
oportunidad, por favor—me rogó juntando las manos a modo de suplica—, por favor.
—Martin…
—Solo una…—me interrumpió—¿Es que no te gusto para nada?
—No es eso…
—¿Entonces cuál es el problema?
—Martin—le dije decidida—, tú sabes que a mi me gusta Alex. No es algo que pueda dejar de hacer de un día para otro.
Además, hace solo seis días nos conocimos, es todavía muy pronto.
—¿No crees en el amor a primera vista?
—Nunca me ha pasado…
—¿Y si te diera tiempo?—me preguntó agachando la mirada desesperanzado—¿Entonces existiría una posibilidad?
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