En seguida nos separamos y alisamos nuestras ropas.
—Nos vemos—le dije dándole un último beso rápido en la mejilla. Él estaba tan sonriente que no pude evitar soltar una pequeña carcajada.
—Sueña conmigo—dijo antes de que cerrara la puerta.
—Y tú conmigo—le contesté al tiempo que cerraba.
Tenía ganas de dejarme caer en el suelo como siempre hacía, pero en lugar de eso me dirigí hacía donde se encontraba mi mamá.
—Aquí estoy—le dije cuando la vi sentada en una de las sillas del comedor.
—Ah… Hm… Ven, siéntate conmigo—dijo con nerviosismo.
—Nos vemos—le dije dándole un último beso rápido en la mejilla. Él estaba tan sonriente que no pude evitar soltar una pequeña carcajada.
—Sueña conmigo—dijo antes de que cerrara la puerta.
—Y tú conmigo—le contesté al tiempo que cerraba.
Tenía ganas de dejarme caer en el suelo como siempre hacía, pero en lugar de eso me dirigí hacía donde se encontraba mi mamá.
—Aquí estoy—le dije cuando la vi sentada en una de las sillas del comedor.
—Ah… Hm… Ven, siéntate conmigo—dijo con nerviosismo.
¡Está nerviosa! No por favor, que no sea lo que estoy pensando…
—¿Qué ocurre, mamá?—pregunté con fingida tranquilidad.
Suspiró antes de responderme.
—Seré directa. Tenemos que hablar de algunas cosas.
—¿De qué tipo de cosas…?—pregunté acobardada.
—De las que van relacionadas con tener novio, de ese tipo—dijo con voz más firme.
Sí, sí es lo que pienso…
—Ah… ¿Y qué es lo que me tienes que decir?
—Bueno, tú sabes que el tener una relación implica responsabilidades ¿no?
—Mamá… ve al grano ¿quieres?—dije, queriendo zafarme de eso más que nada en el mundo.
—Está bien, ya sabes a lo que voy ¿verdad?—preguntó mi madre tallándose la frente un poco más tranquila.
—Sí, lo sé—le dije bajando la mirada, avergonzada.
—Está bien, entonces al grano. Solo no tengas sexo y si lo tienes, por favor, por favor… protégete ¿sí?—dijo rápidamente.
—Sí.
—Promételo—insistió.
—Lo prometo. ¿Me puedo ir?—dije incómoda.
—OK. Cumplí con mi trabajo de madre, ya vete—dijo aliviada.
—¿Qué ocurre, mamá?—pregunté con fingida tranquilidad.
Suspiró antes de responderme.
—Seré directa. Tenemos que hablar de algunas cosas.
—¿De qué tipo de cosas…?—pregunté acobardada.
—De las que van relacionadas con tener novio, de ese tipo—dijo con voz más firme.
Sí, sí es lo que pienso…
—Ah… ¿Y qué es lo que me tienes que decir?
—Bueno, tú sabes que el tener una relación implica responsabilidades ¿no?
—Mamá… ve al grano ¿quieres?—dije, queriendo zafarme de eso más que nada en el mundo.
—Está bien, ya sabes a lo que voy ¿verdad?—preguntó mi madre tallándose la frente un poco más tranquila.
—Sí, lo sé—le dije bajando la mirada, avergonzada.
—Está bien, entonces al grano. Solo no tengas sexo y si lo tienes, por favor, por favor… protégete ¿sí?—dijo rápidamente.
—Sí.
—Promételo—insistió.
—Lo prometo. ¿Me puedo ir?—dije incómoda.
—OK. Cumplí con mi trabajo de madre, ya vete—dijo aliviada.
Me levanté de la silla a toda prisa y me fui a mi cuarto corriendo. Al cerrar la puerta, hice lo que tanta falta me hacía: desplomarme en el suelo
después de un día increíble.
Me quedé un momento sentada, después me levante y fui por mi pijama. Era temprano para irse a dormir, pero me sentía tan cansada
que no me importó.
Una vez que tuve mi pijama puesta y me hube lavado los dientes, me acosté en la cama, pero no podía relajarme algo me hacía falta.
Telefonea a Rachel… me dijo la voz de mi cabeza.
Claro, eso era lo que tanta falta me hacía, tenía que contarle ates de que pasara más tiempo.
Tomé el teléfono que se encontraba en la mesita de noche que estaba al lado de mi cama y empecé a marcar, pero sonó el teléfono.
Era ella, casi como si la hubiera llamado con la mente. Sonreí ante la coincidencia y contesté.
después de un día increíble.
Me quedé un momento sentada, después me levante y fui por mi pijama. Era temprano para irse a dormir, pero me sentía tan cansada
que no me importó.
Una vez que tuve mi pijama puesta y me hube lavado los dientes, me acosté en la cama, pero no podía relajarme algo me hacía falta.
Telefonea a Rachel… me dijo la voz de mi cabeza.
Claro, eso era lo que tanta falta me hacía, tenía que contarle ates de que pasara más tiempo.
Tomé el teléfono que se encontraba en la mesita de noche que estaba al lado de mi cama y empecé a marcar, pero sonó el teléfono.
Era ella, casi como si la hubiera llamado con la mente. Sonreí ante la coincidencia y contesté.
—Hola, Rache—saludé antes de que ella pudiera hablar.
—Sofi, hola—dijo mi amiga con entusiasmo.
—Estaba a punto de llamarte ¿sabes?
—Supongo que me extrañas tanto como te extraño yo—dijo con una risita.
—Así es, además han sucedido muchas cosas este fin de semana—le dije casi sin poder creer que todo había sucedido entre el viernes
y el sábado.
—A ti siempre te sucede algo interesante a cada rato—dijo ella con un suspiro
—En fin… Tengo buenas noticias.
—¿Buenas noticias?
—Oh, sí. Muy, muy buenas noticias—susurré con voz misteriosa.
—¿Tiene que ver con Alex?—preguntó tratando de adivinar.
—Nop, tiene que ver con Martin…
—¡Ya dime, me vuelves loca!—dijo después de que prolongué el silencio para hacerla de emoción.
—Ya es mi novio—dije abrazando a la almohada y dando vueltas por toda la cama.
—¡NO!
—¡SÍ!
—Sofi, hola—dijo mi amiga con entusiasmo.
—Estaba a punto de llamarte ¿sabes?
—Supongo que me extrañas tanto como te extraño yo—dijo con una risita.
—Así es, además han sucedido muchas cosas este fin de semana—le dije casi sin poder creer que todo había sucedido entre el viernes
y el sábado.
—A ti siempre te sucede algo interesante a cada rato—dijo ella con un suspiro
—En fin… Tengo buenas noticias.
—¿Buenas noticias?
—Oh, sí. Muy, muy buenas noticias—susurré con voz misteriosa.
—¿Tiene que ver con Alex?—preguntó tratando de adivinar.
—Nop, tiene que ver con Martin…
—¡Ya dime, me vuelves loca!—dijo después de que prolongué el silencio para hacerla de emoción.
—Ya es mi novio—dije abrazando a la almohada y dando vueltas por toda la cama.
—¡NO!
—¡SÍ!
Nos pusimos a gritar como locas y luego nos echamos a reír.
—¿Eso quiere decir “Au revoir, Alex.” Y “Bonjour, Martin”?
—Exacto—dije casi sin poder contener mi felicidad.
—Oh, Dios. ¿Y Alex ya lo sabe?
—Ese es el detalle…
—Oh-oh… No lo va a tomar nada bien—dijo Rachel.
—Sí, lo sé.
—Solo hace falta recordar cómo lo tomó el lunes. Por lo que me contaste, no fue nada buena su reacción cuando Martin les dijo a todos lo
que sentía por ti.
—Por lo mismo no voy a exponer a Martin ni a Alex a una pelea. Mañana voy a ir a su casa, ya sabes, para soltarle la bomba—dije lo más
decididamente posible.
—Tienes miedo ¿verdad?—me dijo, escuchando a través de mi decisión, el miedo que emanaba mi voz.
—Me conoces muy bien.
Suspiré.
—No te preocupes, No creo que sea capaz de enojarse contigo.
—Quizá tienes razón—dije tranquilizándome un poco.
—Relájate y cuéntame cómo es que sucedió que tú y Martin se volvieron novios—dijo más emocionada—. Con detalles sucios.
—¿Eso quiere decir “Au revoir, Alex.” Y “Bonjour, Martin”?
—Exacto—dije casi sin poder contener mi felicidad.
—Oh, Dios. ¿Y Alex ya lo sabe?
—Ese es el detalle…
—Oh-oh… No lo va a tomar nada bien—dijo Rachel.
—Sí, lo sé.
—Solo hace falta recordar cómo lo tomó el lunes. Por lo que me contaste, no fue nada buena su reacción cuando Martin les dijo a todos lo
que sentía por ti.
—Por lo mismo no voy a exponer a Martin ni a Alex a una pelea. Mañana voy a ir a su casa, ya sabes, para soltarle la bomba—dije lo más
decididamente posible.
—Tienes miedo ¿verdad?—me dijo, escuchando a través de mi decisión, el miedo que emanaba mi voz.
—Me conoces muy bien.
Suspiré.
—No te preocupes, No creo que sea capaz de enojarse contigo.
—Quizá tienes razón—dije tranquilizándome un poco.
—Relájate y cuéntame cómo es que sucedió que tú y Martin se volvieron novios—dijo más emocionada—. Con detalles sucios.
Me reí un poco avergonzada, pero proseguí.
—Pues, todo comenzó el martes. ¿Recuerdas que hablé con él y te comenté que en realidad era más maduro de lo que pensaba…?
—Pues, todo comenzó el martes. ¿Recuerdas que hablé con él y te comenté que en realidad era más maduro de lo que pensaba…?
Le conté absolutamente todo lo que había ocurrido desde el viernes, cuando fuimos al café, hasta el momento en que le llamé.
Y fui bastante explicita en los “detalles sucios”, a los cuales ella respondía con risas escándalos y sonidos de sorpresa.
Y fui bastante explicita en los “detalles sucios”, a los cuales ella respondía con risas escándalos y sonidos de sorpresa.
—¿O sea que os quitaisteis las camisetas?—dijo atónita a través del teléfono cuando termine de contarle todo.
Ella era de esas personas a las que no les gustaba interrumpir un relato, por eso siempre esperaba al final para las preguntas.
Ella era de esas personas a las que no les gustaba interrumpir un relato, por eso siempre esperaba al final para las preguntas.
—Si lo dices tú suena aún más pervertido—dije sonrojándome, aunque obviamente ella no podía verme.
—¡No puede ser! Es que, todo ha sido en tan poco tiempo…
—Y a mí me ha parecido tanto tiempo—dije con un suspiro.
—Las cosas salen muy naturales con Martin ¿eh?—dijo con tono socarrón
Me eché a reír.
—Me da mucho gusto por ti. Espero que todo vaya como hasta ahora, pero no se pasen de pervertidos, o si no Martin me va a
conocer—dijo como si fuera mi mamá.
—Cálmate. Él me respeta—dije con ganas de echarme a reír por su tono tan maternal.
—De acuerdo, de acuerdo. Bueno, ahora si creo que es tarde—dijo Rachel repentinamente—. Llevamos tres horas hablando por teléfono.
—¡No puede ser! Es que, todo ha sido en tan poco tiempo…
—Y a mí me ha parecido tanto tiempo—dije con un suspiro.
—Las cosas salen muy naturales con Martin ¿eh?—dijo con tono socarrón
Me eché a reír.
—Me da mucho gusto por ti. Espero que todo vaya como hasta ahora, pero no se pasen de pervertidos, o si no Martin me va a
conocer—dijo como si fuera mi mamá.
—Cálmate. Él me respeta—dije con ganas de echarme a reír por su tono tan maternal.
—De acuerdo, de acuerdo. Bueno, ahora si creo que es tarde—dijo Rachel repentinamente—. Llevamos tres horas hablando por teléfono.
Me fije en mi movil, que estaba sobre la mesita de noche. Eran las nueve con quince minutos.
—Sip, es bastante. Supongo que nos vemos pronto—dije con renuencia a despedirme.
—Ven a mi casa el próximo fin de semana—me dijo antes de colgar—. Si quieres invita Martin.
—Es una buena idea. Veré—dije sonriendo.
—OK. Nos vemos.
—Sip. Adiós.
—Sip, es bastante. Supongo que nos vemos pronto—dije con renuencia a despedirme.
—Ven a mi casa el próximo fin de semana—me dijo antes de colgar—. Si quieres invita Martin.
—Es una buena idea. Veré—dije sonriendo.
—OK. Nos vemos.
—Sip. Adiós.
Colgué el teléfono y me puse una almohada en la cara.
No puede ser tan malo… pensé desconsoladamente, intentando aplacar mis miedos sobre lo que me aguardaba al día siguiente…
No puede ser tan malo… pensé desconsoladamente, intentando aplacar mis miedos sobre lo que me aguardaba al día siguiente…
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