CAPíTULO 39 ''Mierda, ¿Qué hago?''
No quería llegar más lejos de lo que ya habíamos llegado así que nos quedamos ahí, solo abrazados, jadeando.
¿Qué acababa de pasar?
Él estaba ya tranquilo, acariciando mi espalda y estrechándome contra su pecho. La sensación, a pesar de estar relajada ya, era eléctrica.
Ya era muy tarde como para arrepentirse, así que le devolví un gesto y besé su pecho desnudo con ternura.
Él beso mi pelo en respuesta y después alzó mi rostro para verme a los ojos.
¿Qué acababa de pasar?
Él estaba ya tranquilo, acariciando mi espalda y estrechándome contra su pecho. La sensación, a pesar de estar relajada ya, era eléctrica.
Ya era muy tarde como para arrepentirse, así que le devolví un gesto y besé su pecho desnudo con ternura.
Él beso mi pelo en respuesta y después alzó mi rostro para verme a los ojos.
—¿Sabes qué acabamos de hacer?—me preguntó con voz ronca.
—Sí—le contesté preocupada—, y más te vale no llegar más lejos.
—Sí—le contesté preocupada—, y más te vale no llegar más lejos.
Se echó a reír.
—Tranquila, no llegaré hasta donde tú no quieras que llegue—me dijo acariciando mi cabello.
Me ruboricé.
—Te quiero Sofi—me dijo al oído—, y siempre te querre.
—Yo… te quiero—le dije tímidamente, acurrucada en su pecho.
—Tranquila, no llegaré hasta donde tú no quieras que llegue—me dijo acariciando mi cabello.
Me ruboricé.
—Te quiero Sofi—me dijo al oído—, y siempre te querre.
—Yo… te quiero—le dije tímidamente, acurrucada en su pecho.
Alzó mi rostro una vez más y me besó con ternura, mientras acariciaba mi pelo.
En ese momento escuchamos el ruido de unos neumáticos estacionándose en frente de la casa. Abrimos los ojos de golpe.
—Mierda—dije parándome de la cama y vistiéndome a toda velocidad.
Él también se levantó e hizo lo mismo, con cara de espanto.
En ese momento escuchamos el ruido de unos neumáticos estacionándose en frente de la casa. Abrimos los ojos de golpe.
—Mierda—dije parándome de la cama y vistiéndome a toda velocidad.
Él también se levantó e hizo lo mismo, con cara de espanto.
—¡SOFI! ¡¿Estás en casa, amor?!—preguntó mi madre desde el piso de abajo, cuando apenas tenía abrochada media blusa.
—Mierda! ¿Qué hago?—le pregunté a Martin en susurros.
—No le respondas—dijo ayudándome a terminar de abrochar mi blusa, ya que él ya había terminado de vestirse.
Escuchamos sus pasos mientras subía las escaleras.
—¿Dónde nos escondemos?—me preguntó dando vueltas mientras buscaba un lugar.
—Debajo de la cama—le dije mientras me sambutía debajo y lo jalaba conmigo.
—Mierda! ¿Qué hago?—le pregunté a Martin en susurros.
—No le respondas—dijo ayudándome a terminar de abrochar mi blusa, ya que él ya había terminado de vestirse.
Escuchamos sus pasos mientras subía las escaleras.
—¿Dónde nos escondemos?—me preguntó dando vueltas mientras buscaba un lugar.
—Debajo de la cama—le dije mientras me sambutía debajo y lo jalaba conmigo.
Una vez que estuvimos escondidos escuchamos con atención sus pasos, que se acercaban más y más, hasta que vimos como
se habría la puerta de la habitación y la luz se encendía. Miré a Martin y él me miró a mí. Tenía la cara más asustada que le había visto
poner en todo lo que llevaba de conocerlo.
Escuchamos como mi madre suspiraba y salía de la habitación. Sus pasos se alejaron y escuché claramente como cerraba la puerta de
su cuarto y encendía la televisión.
se habría la puerta de la habitación y la luz se encendía. Miré a Martin y él me miró a mí. Tenía la cara más asustada que le había visto
poner en todo lo que llevaba de conocerlo.
Escuchamos como mi madre suspiraba y salía de la habitación. Sus pasos se alejaron y escuché claramente como cerraba la puerta de
su cuarto y encendía la televisión.
Me desplomé en el suelo, completamente aliviada. Después volví a mirar a Martin y nos echamos a reír bajito.
Se acercó para besarme en los labios, lenta pero apasionadamente.
Se acercó para besarme en los labios, lenta pero apasionadamente.
—Acabamos de estarnos toqueteando a medio vestir—dije negando con la cabeza y tapándome la cara con las manos cuando
dejó de besarme—¿Puedes creer la soberana tontería que acabamos de hacer? Casi tuvimos sexo y solo tenemos quince años.
—Yo creo que hubiera sido soberana tontería si hubiéramos tenido sexo, pero todo está bien así—me dijo recostando la cabeza sobre
mi pecho.
—De acuerdo, solo una soberana tontería de mí parte porque, en su momento, yo no me preocupe por eso. Yo… yo… No se que habría
sucedido.
—Tranquila, Sofi. Lo hecho, hecho está—me dijo con serenidad, besando mi cuello con ternura.
—¿Cómo puedes estar tan tranquilo?—le pregunté exasperada.
—Es simplemente que…—respiró hondo de pura autosuficiencia—estoy tan feliz que casi siento que es un sueño.
—Eres un cursi—me burlé alzando su rostro y besándolo.
dejó de besarme—¿Puedes creer la soberana tontería que acabamos de hacer? Casi tuvimos sexo y solo tenemos quince años.
—Yo creo que hubiera sido soberana tontería si hubiéramos tenido sexo, pero todo está bien así—me dijo recostando la cabeza sobre
mi pecho.
—De acuerdo, solo una soberana tontería de mí parte porque, en su momento, yo no me preocupe por eso. Yo… yo… No se que habría
sucedido.
—Tranquila, Sofi. Lo hecho, hecho está—me dijo con serenidad, besando mi cuello con ternura.
—¿Cómo puedes estar tan tranquilo?—le pregunté exasperada.
—Es simplemente que…—respiró hondo de pura autosuficiencia—estoy tan feliz que casi siento que es un sueño.
—Eres un cursi—me burlé alzando su rostro y besándolo.
Acarició mi cintura y mi espalda baja y yo acaricié su rostro y su pelo mientras nos besábamos.
—Será mejor que bajemos antes de que mi madre se preocupe porque aún no estoy en casa—le dije suspirando.
La verdad era que aún no quería que se fuera.
—Son como las nueve y pico. Podemos estar aquí un rato más—me dijo acariciando mi nariz con la suya—. Hasta las diez ¿ok?
—Hecho—le dije riéndome y besándolo otra vez.
La verdad era que aún no quería que se fuera.
—Son como las nueve y pico. Podemos estar aquí un rato más—me dijo acariciando mi nariz con la suya—. Hasta las diez ¿ok?
—Hecho—le dije riéndome y besándolo otra vez.
Te voy a abandonar de por vida, me dijo la voz de mi cabeza. ¿De qué te sirvo yo? Llegaste a desvestirte con el chico, aún bajo mi
supervisión.
Lo sé, pero fue todo tan… maravilloso. Suspiré en mi mente.
¿Y Alex?
Una oleada de tristeza recorrió mi cuerpo en respuesta a su nombre, pero no fue tan malo porque Martin me estrechaba entre sus brazos.
Me voy a olvidar de él… le contesté decidida a la voz. Me lo ha aconsejado la super pop.
¿Qué…? Preguntó, temblorosa por el dolor que emanaban esas palabras, a pesar de la decisión.
Es mejor así. De verdad quiero a Martin y el está loco por mí. Alex sigue con esa zorra, así que es estúpido dejar que Martin sufra si
casi siento lo mismo por él…
“Casi” es la palabra clave aquí…
Pero “casi”, para mí es suficiente hasta que me olvide de Alex. Concluí.
supervisión.
Lo sé, pero fue todo tan… maravilloso. Suspiré en mi mente.
¿Y Alex?
Una oleada de tristeza recorrió mi cuerpo en respuesta a su nombre, pero no fue tan malo porque Martin me estrechaba entre sus brazos.
Me voy a olvidar de él… le contesté decidida a la voz. Me lo ha aconsejado la super pop.
¿Qué…? Preguntó, temblorosa por el dolor que emanaban esas palabras, a pesar de la decisión.
Es mejor así. De verdad quiero a Martin y el está loco por mí. Alex sigue con esa zorra, así que es estúpido dejar que Martin sufra si
casi siento lo mismo por él…
“Casi” es la palabra clave aquí…
Pero “casi”, para mí es suficiente hasta que me olvide de Alex. Concluí.
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