Capitulo 46: '' A si que tu eres la famosa Sofi ''
Lo miré mientras caminábamos por el quinto pasillo, que al parecer era más corto.
—Nuestros padres no son americanos—explicó Sofía.
—¿No lo son?—pregunté frunciendo el entrecejo.
Martin negó con la cabeza.
—Son de Irlanda—me explicó.
—¿No lo son?—pregunté frunciendo el entrecejo.
Martin negó con la cabeza.
—Son de Irlanda—me explicó.
En ese momento llegamos al comedor.
Me quedé con la boca abierta, aunque era de esperarse que si la habitación de Martin y la sala eran enormes, el comedor lo fuera aún más
¿no? Y en serio era gigantesco, había una mesa larguísima de madera oscura que tenía espacio para veinticinco personas a cada lado de
la mesa. También había un candelabro de cristal muy hermoso. Además del espacio que ocupaba la mesa, el cuarto se extendía a lo ancho
de esta.
Me quedé con la boca abierta, aunque era de esperarse que si la habitación de Martin y la sala eran enormes, el comedor lo fuera aún más
¿no? Y en serio era gigantesco, había una mesa larguísima de madera oscura que tenía espacio para veinticinco personas a cada lado de
la mesa. También había un candelabro de cristal muy hermoso. Además del espacio que ocupaba la mesa, el cuarto se extendía a lo ancho
de esta.
—Esto… es… enorme—dije con ojos muy abiertos.
Martin y Sofía se rieron de mí.
—¿Vamos a comer aquí?—pregunté.
Martin y Sofía se rieron de mí.
—¿Vamos a comer aquí?—pregunté.
Él tomó mi mano y me guió a través del comedor enorme a otro cuarto un poco más pequeño.
—No, ese cuarto es solo para las fiestas o cenas especiales. En realidad comeremos aquí—me explicó cuando estuvimos en la cocina
aún enorme, pero de proporciones mas pequeñas.
—No, ese cuarto es solo para las fiestas o cenas especiales. En realidad comeremos aquí—me explicó cuando estuvimos en la cocina
aún enorme, pero de proporciones mas pequeñas.
Había una mesa cuadrada de vidrio para ocho personas y una barra de madera oscura, como las que hay en los bares, cerca de conde se
cocinaba todo. Se parecía al bufet de un restaurant muy elegante con una combinación de bar.
Martin me llevó hacía la mesa, donde sus padres ya se encontraban sentados, tomó la silla que se encontraba en la esquina que estaba a la
derecha de su madre y la alejó para que yo me sentara.
cocinaba todo. Se parecía al bufet de un restaurant muy elegante con una combinación de bar.
Martin me llevó hacía la mesa, donde sus padres ya se encontraban sentados, tomó la silla que se encontraba en la esquina que estaba a la
derecha de su madre y la alejó para que yo me sentara.
—Gracias—le dije algo sonrojada, ya que no estaba acostumbrada a que me trataran de esa forma.
—De nada—dijo y después se sentó junto a mí.
Sofía se sentó en la silla que quedaba en frente de mí, con su padre.
—Así que tú eres la famosa Sofi—dijo Bruce recargando su barbilla sobre su mano.
—Eso parece—dije avergonzada.
—Estamos muy complacidos de conocerte al fin—dijo Verónica sonriendo emocionada. Me desconcertaba un poco tanta excitación.
—Para mí también es un placer—dije, devolviendo la sonrisa.
—Aquí está el desayuno—dijo una muchacha de servicio poniendo los platos en la mesa.
—Gracias—dije cuando puso el mío en su lugar.
Asintió en respuesta.
—¿Cuánto llevan saliendo?—preguntó Verónica.
—Apenas desde ayer—dijo Martin.
—¿Sabías que eres su primera novia formal?—dijo su madre emocionadísima.
—Creo que lo escuché por ahí—dije viendo a Sofía, quién se rió con complicidad.
Verónica sonrió.
—Debes de ser una chica muy especial—dijo Bruce.
—No lo creo—dije desviando la mirada hacía mi comida y metiéndome un pedacito de hotcake a la boca.
—Sí que lo es…—reafirmó Martin.
—De nada—dijo y después se sentó junto a mí.
Sofía se sentó en la silla que quedaba en frente de mí, con su padre.
—Así que tú eres la famosa Sofi—dijo Bruce recargando su barbilla sobre su mano.
—Eso parece—dije avergonzada.
—Estamos muy complacidos de conocerte al fin—dijo Verónica sonriendo emocionada. Me desconcertaba un poco tanta excitación.
—Para mí también es un placer—dije, devolviendo la sonrisa.
—Aquí está el desayuno—dijo una muchacha de servicio poniendo los platos en la mesa.
—Gracias—dije cuando puso el mío en su lugar.
Asintió en respuesta.
—¿Cuánto llevan saliendo?—preguntó Verónica.
—Apenas desde ayer—dijo Martin.
—¿Sabías que eres su primera novia formal?—dijo su madre emocionadísima.
—Creo que lo escuché por ahí—dije viendo a Sofía, quién se rió con complicidad.
Verónica sonrió.
—Debes de ser una chica muy especial—dijo Bruce.
—No lo creo—dije desviando la mirada hacía mi comida y metiéndome un pedacito de hotcake a la boca.
—Sí que lo es…—reafirmó Martin.
La conversación continuó fluidamente, sobre todo gracias a que Verónica tenía un centenar de preguntas que hacerme durante todo el
desayuno, por lo general referentes a mi relación con Martin. La mayoría fueron fáciles de contestar aunque hubo algunas que me hicieron
ruborizarme.
Cuando terminamos de desayunar Verónica y Bruce se retiraron y nos dejaron solos a Martin, a Sofía y a mí…
desayuno, por lo general referentes a mi relación con Martin. La mayoría fueron fáciles de contestar aunque hubo algunas que me hicieron
ruborizarme.
Cuando terminamos de desayunar Verónica y Bruce se retiraron y nos dejaron solos a Martin, a Sofía y a mí…
—Por cierto, mamá dijo que te invitara a comer. Si quieres también puedes venir Sofía—dije extendiendo la invitación.
—Gracias. Por supuesto que me encantaría—dijo ella.
—A mi igual—dijo Martin mientras se levantaba de la silla y luego retiraba la mía para que me levantara, como todo un caballero.
Nos tomamos de la mano mientras caminábamos.
—¿A dónde vamos?—le pregunté a Martin.
Se encogió de hombros y miró a Sofía.
—Hm… ¿Quieren jugar Guitar Hero?—preguntó Sofía.
—¡Sí!—grité.
—Gracias. Por supuesto que me encantaría—dijo ella.
—A mi igual—dijo Martin mientras se levantaba de la silla y luego retiraba la mía para que me levantara, como todo un caballero.
Nos tomamos de la mano mientras caminábamos.
—¿A dónde vamos?—le pregunté a Martin.
Se encogió de hombros y miró a Sofía.
—Hm… ¿Quieren jugar Guitar Hero?—preguntó Sofía.
—¡Sí!—grité.
Martin y Sofía se me quedaron viendo con cara rara.
—Es que me encanta…—expliqué.
En serio me gustaba muchísimo ese juego, solo lo jugaba cuando iba a casa de Rachel o de Alex, pero me encantaba.
Martin se echó a reír.
—Bien, juguemos entonces…—dijo Sofía.
—Es que me encanta…—expliqué.
En serio me gustaba muchísimo ese juego, solo lo jugaba cuando iba a casa de Rachel o de Alex, pero me encantaba.
Martin se echó a reír.
—Bien, juguemos entonces…—dijo Sofía.
Subimos las escaleras hasta la habitación de ella, que estaba a lado de la de Martin. Eran exactamente del mismo tamaño, pero el color
de las paredes era rosa pastel en lugar de marrón, y el suelo era de madera, al igual que en el resto de la casa.
de las paredes era rosa pastel en lugar de marrón, y el suelo era de madera, al igual que en el resto de la casa.
—¿Están listos?—preguntó Sofía, que tomó un control sin esperar respuesta y al apretar uno de los botones las persianas se cerraron
automáticamente. Después apretó otro botón y la televisión se encendió.
—¿A caso todo el cuarto es automático?—pregunté con una sonrisa sorprendida.
—Casi todo—dijo sonriente, entonces apretó otro botón y el aire acondicionado cobró vida.
automáticamente. Después apretó otro botón y la televisión se encendió.
—¿A caso todo el cuarto es automático?—pregunté con una sonrisa sorprendida.
—Casi todo—dijo sonriente, entonces apretó otro botón y el aire acondicionado cobró vida.
Agradecí que lo prendiera, ya que el clima en Orlando era caliente, y a pesar de estar en tiempo de lluvias, no había llovido en todo agosto.
Prendió el Xbox después y entonces empezamos a jugar. Yo fui la primera, por ser la invitada. Perdí en seguida.
Prendió el Xbox después y entonces empezamos a jugar. Yo fui la primera, por ser la invitada. Perdí en seguida.
—Pensé que te gustaba—dijo Sofía alzando una ceja, confundida.
—El que me encante no significa que sea buena—dije echándome a reír.
—El que me encante no significa que sea buena—dije echándome a reír.
Martin también se rió y Sofía solo negó con la cabeza, sonriendo.
—Supongo que lo haremos en orden alfabético. Martin, sigues—dijo Sofía.
—Supongo que lo haremos en orden alfabético. Martin, sigues—dijo Sofía.
Tomo la guitarra y la música empezó. Tocó la canción de Trough the fire and flames en nivel Expert.
Me quedé con la boca abierta desde que empezó hasta que terminó.
Me quedé con la boca abierta desde que empezó hasta que terminó.
—Wow…—fue todo lo que dije.
Él me miró, sonrió y dejo la guitarra sobre la cama. Se acercó a mí y me abrazó.
—¿Qué te pareció?—dijo en mi odio.
—Has jugado demasiado—le dije echándome a reír—. Seguro si yo jugara tanto sería tan experta como tú.
Se rió conmigo y beso mis labios tiernamente, acunando mi rostro con sus manos.
—Le toca a Sofía jugar—le dije un poco después, entonces la miré.
Ella nos observaba con ojos brillantes y una sonrisa tierna.
—Parecen de película—dijo tocándose las mejillas con las manos con gesto de ternura.
Me ruboricé y Martin se rió.
—Te toca—repetí agachando el rostro y tomando la guitarra para entregársela.
Él me miró, sonrió y dejo la guitarra sobre la cama. Se acercó a mí y me abrazó.
—¿Qué te pareció?—dijo en mi odio.
—Has jugado demasiado—le dije echándome a reír—. Seguro si yo jugara tanto sería tan experta como tú.
Se rió conmigo y beso mis labios tiernamente, acunando mi rostro con sus manos.
—Le toca a Sofía jugar—le dije un poco después, entonces la miré.
Ella nos observaba con ojos brillantes y una sonrisa tierna.
—Parecen de película—dijo tocándose las mejillas con las manos con gesto de ternura.
Me ruboricé y Martin se rió.
—Te toca—repetí agachando el rostro y tomando la guitarra para entregársela.
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