sábado, 8 de octubre de 2011

Capitulo 38

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CAPITULO 38 ''¿Sabes que acabamos de hacer?''
—¿Estas lista para irnos?—me preguntó una vez que el mesero llegó con el cambio.
—Sip—le dije una vez que me levanté de la silla.
Caminamos juntos hacía el auto una vez que salimos del café. Abrió la puerta para que entrara al coche una vez más.
—Gracias—le dije, después le pregunté—. ¿Por qué siempre eres tan educado?
—Solo soy así con las chicas—dijo sonriendo.
—Pero no todos los chicos son así con las chicas—le dije frunciendo el ceño confundida—, al menos no conmigo—era mejor no
generalizar a la palabra “chicas”, ya que solo era yo la chica a la que hasta hace poco los chicos empezaron a mirar.
—Tienes razón, no todos los chicos son así—dijo sacándome de mis pensamientos—, es solo que mi madre me lo ha enseñado. Siempre
tengo que respetar a las mujeres y esas cosas.
—Tengo curiosidad sobre como es tu familia…
—Como todas las familias. ¿Sabias que tengo una hermana mayor?
Abrí los ojos de golpe por la sorpresa.
—No lo sabía.
—Casi nadie lo sabe. Ella está estudiando en Oxford. Es un cerebrito—dijo en tono burlón—& sabes que?
—¿Que?—pregunté
—Se llama igual que tu, tu eres una version mejorada de mi hermana, por eso me gustas tanto
—Hay muchas cosas que no sabía de ti…
—Y ahora que las sabes… ¿estoy en mejor posición para conquistarte?—me preguntó con mirada inocente.
—No lo sé—le dije echándome a reír por su cara de perrito.
Él suspiró.
—¿Puedo hacerte una pregunta?—le dije después de un minuto de silencio.
—Lo que tú quieras—me dijo con amabilidad.
—Bueno, es que tengo algo de curiosidad, pero en realidad es una tontería…
—Ya dímelo—me interrumpió.
—Está bien, pero antes tengo que explicarte porque lo pregunto ¿sí?
Asintió mientras me miraba con curiosidad.
—Mira, es que me he dado cuenta de que últimamente he estado teniendo algo así como… mucho éxito con los chicos—me sonrojé un
poco al decirlo—, pero no siempre ha sido así. Entonces lo que me he preguntado mucho es qué habrá sido lo que cambió tanto en mí,
para pasar a ser de la amiga loca, pero no más que una amiga, a que actúen como perritos falderos. Ya que tú no me conocías antes no
podrías responderlo con exactitud para decirme el cambio, así que solo me conformaría con saber que es lo que te gusta de mí—concluí en
susurros, avergonzada. Habría sido mejor no preguntar, porque había sonado mucho peor de lo que sonó en mi mente.
—Me imaginé que no siempre habría sido así. Si así hubiera sido desde un principio, Alex jamás hubiera cometido el error de comenzar
una relación con Helen—me dijo encogiéndose de hombros.
—¿O sea que sí ha habido cambio?—le pregunte, aunque sonó como afirmación.
—Probablemente…
—¿Y qué crees que haya sido lo que cambió?
—No lo sé, yo solo podría decirte porque me gustas tanto a mí. No estoy en la mente de los demás chicos, aunque lo más seguro es
que se deba en gran medida a tu físico—dijo primero viéndome a la cara y después bajando la vista.
—¡Martin!—me quejé, tomando su rostro con mi mano izquierda y devolviéndole la mirada hacía la calle.
—Perdón, es que soy un hombre. También tengo debilidades, como todos los demás—dijo mientras reía.
—Eso me quedó en claro desde hace mucho, pero mínimo contrólate—le dije enfurruñada y con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Está bien, lo intentaré—dijo carraspeando.
—¿Entonces de eso se trata todo? ¿Del físico?—le pregunté con ironía, aunque confundida a la vez.
—Pues, la mayoría del tiempo.
—No entiendo.
—Si es lo más sencillo del mundo—dijo riendo de nuevo.
—No me refiero a eso—le expliqué—. Lo que no entiendo es que si se fijan en el físico… ¿por qué se fijarían en mí entonces?
—Sofi… ¿a caso te crees fea?—me dijo con una nota tanto de sorpresa como divertida en la voz.
—Pues… no fea pero, tampoco soy nada espectacular—le dije ruborizándome y con la vista fija en el parabrisas.
—¿Nada espectacular? Por supuesto que lo eres.
—Es que eso es lo que no entiendo. ¿Qué me ven?
—A cualquier otra chica no le importaría ese detalle con tal de que la notaran, pero en cambio tú, hasta para esto pides
explicaciones—dijo negando con la cabeza suavemente.
—Es que si fuera algo común para mí, quizá no pediría explicaciones, pero todos mis “fans”—hice un gesto con los dedos enmarcando
la palabra fans—han aparecido de la nada. ¿Cómo esperas que no quiera alguna explicación razonable?
Se quedó pensativo un momento.
—Hay chicas, que durante la secundaría y la primaria no atrapan ni a una mosca, pero cuando llega su… ejem… desarrollo—dijo
ruborizándose de manera incómoda—, cambian totalmente y pasan de ser patitos feos a cisnes. No lo sé, a lo mejor sea eso.
—Pareces doctor—le dije echándome a reír por la manera en que me había explicado todo.
—Es que con tus preguntas me haces llegar a la barrera de lo incómodo—me dijo rojo como tomate.
—Bueno, no importa, de todas maneras saberlo no me va a servir para nada—dije cuando dejé de reír.
Permanecimos callados el resto del camino hasta mi casa. Sentí como la electricidad crecía en el silencio. Se sentía como la anticipación
a algo y yo recordaba esa sensación de nerviosismo.
Me acompañó hasta la puerta de la entrada una vez que llegamos.
—¿Aún no ha llegado tu madre?—me preguntó mirando el lugar donde estacionaba el coche, vacío.
—Al parecer no—dije mientras le daba la espalda para abrir la puerta, entonces sentí como me abrazaba, así que tiré las llaves por la
sorpresa.
”¿Qué haces?—le dije susurrando.
Me dio la vuelta y presionó sus labios contra los míos y, como siempre, no pude evitar devolverle el beso.
Abracé su cuello para acercarlo y él me apretó más la cintura con un brazo mientras que con el otro tocaba mi rostro.
Alex…—dijo la voz de la sensatez
¡Oh! Vamos, solo será un segundo… le dije a la voz, interrumpiéndola.
Me agaché por las llaves, apoyándome en la puerta, sin despegar mis labios de los suyos. Él se agachó conmigo y tomó las llaves
para abrir la puerta con urgencia.
Una vez que estuvimos en el interior de la casa el me abrazó fuerte por la cintura y me cargó. No me opuse, como abría hecho en un
momento más consiente, en lugar de eso le rodeé la cintura con las piernas mientras lo besaba.
Me llevó cargando hasta el sofá de tres piezas. Me pregunté por qué sería que siempre nos besábamos en el sofá, así que decidí cambiar
las cosas un poco.
Me paré del sofá y lo tomé de la mano, para llevarlo a mi cuarto.
—¿A dónde vamos?—me preguntó.
No le respondí, no podía pensar mucho.
Llegamos a la puerta de mi cuarto, donde empecé a besarlo de nuevo.
Volvió a cargarme hasta llegar a la cama, donde se dejo caer sobre mí. Empezó a tocar mi pecho y yo pasé las manos por debajo de su
playera para acariciar su piel desnuda.
Nos dimos la vuelta y quedé sobre él. Le quité la playera y besé su abdomen, él se estremeció y buscó mis labios con los suyos mientras
sus manos desabotonaban mi blusa. Besó mi cuello y luego más abajo hasta llegar a mi abdomen.
¿Qué estas haciendo? Me dijo la ''sensatez''
No me molesté en responderle. Solo quería que Martin estuviera aún más cerca de lo que ya estaba.
Sus manos se deslizaron por mi espalda, me abrazó con más fuerza y me pegó a él.
Nos dimos la vuelta sobre la cama una vez más y el quedó sobre de mí, besando mi cuello mientras yo tocaba su abdomen y pasaba las
manos por su pecho.
Besó cada superficie desnuda de mi cuerpo hasta llegar a mi cintura, donde me acaricio con sus manos…
Sus labios recorrieron mi ombligo, mi pecho, mi cuello, mis labios.
Sentía esa sensación eléctrica y placentera que me hacía temblar por todo el cuerpo, a todo mí alrededor. 

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