Capitulo 44: '' Me siento algo extraña ''
Se parecía mucho a su hermano. Tenían los ojos y el cabello del mismo color, piel clara, y ambos tenían también los rasgos finos y delicados.
Tal vez la belleza era de familia.
Martin rompió la envoltura acartonada de la caja y luego la abrió. Era un álbum de fotos.
Tal vez la belleza era de familia.
Martin rompió la envoltura acartonada de la caja y luego la abrió. Era un álbum de fotos.
—No tenías ni idea de que darme ¿o sí?—le dijo Martin alzando una ceja.
Ella sonrío de forma graciosa y se tocó el cabello con nerviosismo.
—Perdón, es que no se que darle a chicos de casi dieciséis años. Además lo tienes todo. Por cierto tomé una foto con mi celular—dijo
sacando el celular del bolsillo de su pantalón y enseñándonos una foto de nosotros dos besándonos en el sillón.
”La tomé hace un minuto—dijo al ver nuestras expresiones perplejas.
—Esa foto es un buen regalo—dijo Martin sonriendo y sacando su celular del bolsillo—. Mándamela.
Me reí de él.
—La primera foto del álbum—dije poniendo los ojos en blanco.
—Me leíste la mente—dijo mi novio una vez que tuvo la foto en su celular—. Por cierto, Sofi cumple años también el cinco de
septiembre—le dijo Martin a Sofía.
—Que coincidencia—dijo ella abriendo los ojos con sorpresa—. ¿Qué quieres de regalo?
—No es necesario, muchas gracias—le dije negando con la cabeza.
—¡Ya sé! ¿Tienes cámara digital?—me preguntó.
—No, pero…
—Perfecto—dijo y salió corriendo escaleras arriba.
Ella sonrío de forma graciosa y se tocó el cabello con nerviosismo.
—Perdón, es que no se que darle a chicos de casi dieciséis años. Además lo tienes todo. Por cierto tomé una foto con mi celular—dijo
sacando el celular del bolsillo de su pantalón y enseñándonos una foto de nosotros dos besándonos en el sillón.
”La tomé hace un minuto—dijo al ver nuestras expresiones perplejas.
—Esa foto es un buen regalo—dijo Martin sonriendo y sacando su celular del bolsillo—. Mándamela.
Me reí de él.
—La primera foto del álbum—dije poniendo los ojos en blanco.
—Me leíste la mente—dijo mi novio una vez que tuvo la foto en su celular—. Por cierto, Sofi cumple años también el cinco de
septiembre—le dijo Martin a Sofía.
—Que coincidencia—dijo ella abriendo los ojos con sorpresa—. ¿Qué quieres de regalo?
—No es necesario, muchas gracias—le dije negando con la cabeza.
—¡Ya sé! ¿Tienes cámara digital?—me preguntó.
—No, pero…
—Perfecto—dijo y salió corriendo escaleras arriba.
Miré a Martin confundida y él se encogió de hombros. Bajó a los treinta segundos con otra caja en las manos.
—Aquí tienes—dijo jadeando por el ejercicio.
Tomé lo que me estaba entregando. Era una cámara digital completamente nueva, aún en su caja.
—Pensaba regalársela a Martin, pero él tiene miles—explicó ella—. Ahora podrán tomar fotos para el álbum.
—Muchas gracias—le dije a mi cuñada. Se sentía extraño que me regalaran algo así como así.
—Aquí tienes—dijo jadeando por el ejercicio.
Tomé lo que me estaba entregando. Era una cámara digital completamente nueva, aún en su caja.
—Pensaba regalársela a Martin, pero él tiene miles—explicó ella—. Ahora podrán tomar fotos para el álbum.
—Muchas gracias—le dije a mi cuñada. Se sentía extraño que me regalaran algo así como así.
En ese momento escuchamos pasos procedentes de las escaleras. Ladeé la cabeza para ver quién era.
Eran un hombre y una mujer, él de cabello negro y ella rubia. Ambos delgados.
Eran un hombre y una mujer, él de cabello negro y ella rubia. Ambos delgados.
—Buenos días—dijeron una vez que estuvieron abajo. Pude entonces verles mejor la cara, la mujer tenía unos ojos verdes muy hermosos
y él los tenía oscuros pero grandes.
—Papá, mamá—dijo Sofía levantándose de su lugar y acercándose a ellos para abrazarlos—. Estoy en casa.
—¡Que sorpresa!—dijo su madre con entusiasmo, abrazando y besando a su hija.
—No te esperábamos hasta navidad—dijo su padre, igualmente feliz.
—Me adelanté—les dijo guiñando un ojo.
y él los tenía oscuros pero grandes.
—Papá, mamá—dijo Sofía levantándose de su lugar y acercándose a ellos para abrazarlos—. Estoy en casa.
—¡Que sorpresa!—dijo su madre con entusiasmo, abrazando y besando a su hija.
—No te esperábamos hasta navidad—dijo su padre, igualmente feliz.
—Me adelanté—les dijo guiñando un ojo.
Le sonrieron y después me miraron.
—Hola—dijo la señora con amabilidad.
—Buenos días—les dije. Me levanté del sillón y fui a darles la mano para presentarme. Martin se levantó conmigo.
—Recuerdan que les hable hace algún tiempo de una chica…—le dijo a sus padres, después de que les di la mano—llamada Sofi.
—No me digas que…—dijo su madre llevándose la mano a la boca en señal de sorpresa.
—Ella es Sofia Garcia—dijo Martin con orgullo.
—Es un placer conocerlos—les dije sonriendo con cortesía.
—El placer es nuestro—dijo su padre, devolviéndome la sonrisa—. Mi nombre es Bruce, y ella es mi esposa Verónica.
—Por cierto, la mejor noticia del mundo apenas viene—dijo Martin mirando a sus padres con emoción.
—¿Cuál es esa noticia?—preguntó su madre con curiosidad.
—Ya es mi novia—dijo con una sonrisa tan grande que apenas cabía en su rostro.
—Hola—dijo la señora con amabilidad.
—Buenos días—les dije. Me levanté del sillón y fui a darles la mano para presentarme. Martin se levantó conmigo.
—Recuerdan que les hable hace algún tiempo de una chica…—le dijo a sus padres, después de que les di la mano—llamada Sofi.
—No me digas que…—dijo su madre llevándose la mano a la boca en señal de sorpresa.
—Ella es Sofia Garcia—dijo Martin con orgullo.
—Es un placer conocerlos—les dije sonriendo con cortesía.
—El placer es nuestro—dijo su padre, devolviéndome la sonrisa—. Mi nombre es Bruce, y ella es mi esposa Verónica.
—Por cierto, la mejor noticia del mundo apenas viene—dijo Martin mirando a sus padres con emoción.
—¿Cuál es esa noticia?—preguntó su madre con curiosidad.
—Ya es mi novia—dijo con una sonrisa tan grande que apenas cabía en su rostro.
Sus padres se quedaron atónitos y lo cierto es que yo también. ¿Cómo podía decirlo tan fácilmente? Me puse roja como tomate.
—Wow…—dijo su padre.
—Eh… je-je-je—dije con nerviosismo mirando a sus padres.
—Pues… felicidades—dijo su madre abrazándome súbitamente. Me sorprendí mucho, pero le devolví el abrazo—. Bienvenida a la familia,
Sofi. Espero que te sientas como en casa.
—Gracias—le dije avergonzada.
Me sonrió con calidez.
—Bueno, nosotros vamos a ver lo del desayuno. Por favor, ponte cómoda—dijo su padre mientras se retiraban.
—Gracias—dije de nuevo, antes de que desaparecieran por uno de los innumerables pasillos que había en la estancia, luego me dirigí a
Martin—¿Cómo se los dices tan fácil?
—Ya están acostumbrados a mi espontaneidad—dijo él tranquilizándome.
—Parecieron bastante sorprendidos—le dije algo preocupada.
—Eso es porque tú estás aquí—aclaró Sofía—, están acostumbrados a que él sea así con ellos. No con otras personas presentes.
Probablemente fue incluso mayor la sorpresa porque te acaban de conocer.
—Me siento algo extraña—dije nerviosa.
—Wow…—dijo su padre.
—Eh… je-je-je—dije con nerviosismo mirando a sus padres.
—Pues… felicidades—dijo su madre abrazándome súbitamente. Me sorprendí mucho, pero le devolví el abrazo—. Bienvenida a la familia,
Sofi. Espero que te sientas como en casa.
—Gracias—le dije avergonzada.
Me sonrió con calidez.
—Bueno, nosotros vamos a ver lo del desayuno. Por favor, ponte cómoda—dijo su padre mientras se retiraban.
—Gracias—dije de nuevo, antes de que desaparecieran por uno de los innumerables pasillos que había en la estancia, luego me dirigí a
Martin—¿Cómo se los dices tan fácil?
—Ya están acostumbrados a mi espontaneidad—dijo él tranquilizándome.
—Parecieron bastante sorprendidos—le dije algo preocupada.
—Eso es porque tú estás aquí—aclaró Sofía—, están acostumbrados a que él sea así con ellos. No con otras personas presentes.
Probablemente fue incluso mayor la sorpresa porque te acaban de conocer.
—Me siento algo extraña—dije nerviosa.
Era de esas ocasiones en las que no te sientes tú mismo, como cuando viajas por largo tiempo y de repente llegas a tu casa y te sientes
fuera de lugar. Como ida…
Martin me abrazó.
—Es normal cuando conoces a los padres de tu novio—dijo Sofía divertida.
—Supongo que tienes razón—dije sentándome un momento.
—Bueno, me siento algo fuera de lugar en esta escena—dijo Sofía—, así que me retiro por un momento. Voy a ver a mis padres.
No hagan nada demasiado pervertido.
fuera de lugar. Como ida…
Martin me abrazó.
—Es normal cuando conoces a los padres de tu novio—dijo Sofía divertida.
—Supongo que tienes razón—dije sentándome un momento.
—Bueno, me siento algo fuera de lugar en esta escena—dijo Sofía—, así que me retiro por un momento. Voy a ver a mis padres.
No hagan nada demasiado pervertido.
Se fue por el pasillo donde habían desaparecido sus padres.
—¿Qué quieres hacer ahora?—me dijo Martin sentándose junto a mí en el sofá.
—Hm… Ya fueron demasiadas luchitas por una mañana, así que eso lo reservamos para después—dije recargándome en su hombro
mientras me abrazaba.
—¿Qué te parece si… salimos a dar una vuelta alrededor de mi casa?—me preguntó entrelazando sus dedos con los míos.
—¿Afuera?
—No, alrededor de mi casa… Ven conmigo—me dijo levantándose y jalando mi mano ligeramente.
—¿Qué quieres hacer ahora?—me dijo Martin sentándose junto a mí en el sofá.
—Hm… Ya fueron demasiadas luchitas por una mañana, así que eso lo reservamos para después—dije recargándome en su hombro
mientras me abrazaba.
—¿Qué te parece si… salimos a dar una vuelta alrededor de mi casa?—me preguntó entrelazando sus dedos con los míos.
—¿Afuera?
—No, alrededor de mi casa… Ven conmigo—me dijo levantándose y jalando mi mano ligeramente.
Me levanté del sillón y caminé con él a través de uno de los pasillos enormes que estaban a nuestro alrededor.
Era el que estaba al extremo opuesto de por donde se fueron sus padres.
El ancho pasillo estaba iluminado por focos que estaban en el techo. El piso era de madera en toda la casa y las paredes eran blancas,
a excepción de la habitación de Martin.
De repente se empezó a iluminar más el pasillo, y fue entonces cuando llegamos a una estancia que tenía techo en forma de cúpula y
paredes redondas. El techo y una la pared que daba hacía afuera eran totalmente de vidrio. Tenía dos mecedoras de madera, dos hamacas
y un columpio para dos personas.
La luz del sol pasaba a través del vidrio creando hermosos colores, pero al mismo tiempo no daba directamente, porque había arboles altos
que rodeaban la estancia, los cuáles hacían que el ambiente fuera fresco.
En conjunto, todo era precioso.
Era el que estaba al extremo opuesto de por donde se fueron sus padres.
El ancho pasillo estaba iluminado por focos que estaban en el techo. El piso era de madera en toda la casa y las paredes eran blancas,
a excepción de la habitación de Martin.
De repente se empezó a iluminar más el pasillo, y fue entonces cuando llegamos a una estancia que tenía techo en forma de cúpula y
paredes redondas. El techo y una la pared que daba hacía afuera eran totalmente de vidrio. Tenía dos mecedoras de madera, dos hamacas
y un columpio para dos personas.
La luz del sol pasaba a través del vidrio creando hermosos colores, pero al mismo tiempo no daba directamente, porque había arboles altos
que rodeaban la estancia, los cuáles hacían que el ambiente fuera fresco.
En conjunto, todo era precioso.
—¿Qué es este lugar?—le pregunté a Martin maravillada.
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