Capitulo 43: '' Debes abrirlo para verlo ''
Me miró sorprendida y, la verdad, es que yo también lo estaba. A Alex lo había conocido por años para que me gustara y en cambio con
Martin todo se había dado tan fácil…
A veces dicen que solo es el destino… me dijo la voz sensata y tranquila de mi cabeza.
¿Ya me perdonaste? Le pregunté.
Ya tomaste una decisión y, probablemente, sea lo mejor. No puedes estar esperando a Alex toda tu vida, ni siquiera aunque una parte de ti lo
desee, tienes que avanzar…
Sí…
Solo necesitas saber que en estos asuntos no hay marcha atrás. Ni en esto y ni en nada, lo que sucede no puede cambiarse, así que
acepta lo que venga y no esperes nada. Las decepciones nos ocurren por eso.
Todo era cierto. Las relaciones son como una ruleta rusa, ninguna es cien por ciento segura y ese era mi gran temor a relacionarme con
el mundo que me rodea, un temor que, sin embargo, estaba superando y para el cuál Martin me estaba haciendo realmente bien.
Era como mi medicina.
Solo viviré en el presente. Le dije a la voz con convicción.
Pero sin olvidarte de prever un poco en tu futuro, solo no seas extremista.
Sí, ya lo sé.
Martin todo se había dado tan fácil…
A veces dicen que solo es el destino… me dijo la voz sensata y tranquila de mi cabeza.
¿Ya me perdonaste? Le pregunté.
Ya tomaste una decisión y, probablemente, sea lo mejor. No puedes estar esperando a Alex toda tu vida, ni siquiera aunque una parte de ti lo
desee, tienes que avanzar…
Sí…
Solo necesitas saber que en estos asuntos no hay marcha atrás. Ni en esto y ni en nada, lo que sucede no puede cambiarse, así que
acepta lo que venga y no esperes nada. Las decepciones nos ocurren por eso.
Todo era cierto. Las relaciones son como una ruleta rusa, ninguna es cien por ciento segura y ese era mi gran temor a relacionarme con
el mundo que me rodea, un temor que, sin embargo, estaba superando y para el cuál Martin me estaba haciendo realmente bien.
Era como mi medicina.
Solo viviré en el presente. Le dije a la voz con convicción.
Pero sin olvidarte de prever un poco en tu futuro, solo no seas extremista.
Sí, ya lo sé.
—O sea que, solo llevan tres semanas de conocerse y ya andan haciendo porquerías—dijo Sofía, divertida.
—Las tres semanas más entretenidas de mi vida—puntualizó Martin.
—A mí también me sorprende que llevemos tan poco de conocernos—dije mirando a mi novio—, aunque es verdad que todo ha sido muy
interesante. La vida ha dejado de ser aburrida para mí.
—No creo que tu vida jamás haya sido aburrida, simplemente es que ahora es más interesante—dijo Martin besando mi mejilla.
—Las tres semanas más entretenidas de mi vida—puntualizó Martin.
—A mí también me sorprende que llevemos tan poco de conocernos—dije mirando a mi novio—, aunque es verdad que todo ha sido muy
interesante. La vida ha dejado de ser aburrida para mí.
—No creo que tu vida jamás haya sido aburrida, simplemente es que ahora es más interesante—dijo Martin besando mi mejilla.
Me ruboricé. Era tarde ya para procurar que no nos descubrieran, porque su hermana ya nos había atrapado, pero era un poco vergonzoso
mostrar afecto en frente de otras personas.
—Pues hacen muy linda pareja juntos—dijo ella tocándose la cara como gesto de ternura—. Parecen una pareja de película, de esas en las
que tanto el chico como la chica son perfectos.
—¿A qué te refieres?—le pregunté confundida.
—Es que míraros, tú estás hermosa y él, no es porque sea mi hermano, pero siempre ha sido muy guapo.
—Yo no soy hermosa—le dije roja como tomate. Siempre me incomodaba que me dijeran bonita.
—Claro que lo eres—me regañó Martin—. Podrías ser modelo.
—Me avergüenzan—dije mirando al suelo sonrojada.
—¡Que ternura!—dijo Sofía—Aparte de linda, tienes una personalidad encantadora.
mostrar afecto en frente de otras personas.
—Pues hacen muy linda pareja juntos—dijo ella tocándose la cara como gesto de ternura—. Parecen una pareja de película, de esas en las
que tanto el chico como la chica son perfectos.
—¿A qué te refieres?—le pregunté confundida.
—Es que míraros, tú estás hermosa y él, no es porque sea mi hermano, pero siempre ha sido muy guapo.
—Yo no soy hermosa—le dije roja como tomate. Siempre me incomodaba que me dijeran bonita.
—Claro que lo eres—me regañó Martin—. Podrías ser modelo.
—Me avergüenzan—dije mirando al suelo sonrojada.
—¡Que ternura!—dijo Sofía—Aparte de linda, tienes una personalidad encantadora.
Me quedé callada y me tapé la cara con el cojín del sillón.
Ellos se echaron a reír por mi reacción tan infantil.
—¿Y qué haces aquí tan pronto, Sofia?—le preguntó Martin a su hermana—Creí que no vendrías si no hasta navidad.
—Pues quería darles una sorpresa—dijo ella sonriendo—. Es que dieron una semana libre en la universidad solo para los estudiantes de
psicología y vine a estar con vosotros solo cinco días. Me voy el miércoles y vuelvo a venir en navidad. Por cierto, no olvidé tu cumpleaños,
y te traje un pequeño regalo por adelantado.
Se levantó del sillón y subió corriendo las escaleras.
Ellos se echaron a reír por mi reacción tan infantil.
—¿Y qué haces aquí tan pronto, Sofia?—le preguntó Martin a su hermana—Creí que no vendrías si no hasta navidad.
—Pues quería darles una sorpresa—dijo ella sonriendo—. Es que dieron una semana libre en la universidad solo para los estudiantes de
psicología y vine a estar con vosotros solo cinco días. Me voy el miércoles y vuelvo a venir en navidad. Por cierto, no olvidé tu cumpleaños,
y te traje un pequeño regalo por adelantado.
Se levantó del sillón y subió corriendo las escaleras.
—Es verdad—dijo Martin cuando estuvimos solos—, ya casi es nuestro cumpleaños.
Fruncí la boca.
—No tengo que regalarte—le dije preocupada—y sinceramente mi fondo universitario está al cuidado permanente de mi madre.
Se echó a reír.
—No te preocupes por eso, nena. Tu sola presencia en mi vida es el más grande regalo—me dijo mientras tomaba mi barbilla para alzar mi
rostro y besarme con suavidad.
Acaricié su rostro mientras me besaba. No era uno de esos besos en los que nos devorábamos, sino más bien uno tierno, dulce como miel,
pero que aún siendo suave, era eléctrico y hacía revolotear mariposas en mi estomago.
—Me voy cinco segundos y ya os estais besando—nos regañó Sofía mientras bajaba las escalera con una caja en las manos.
Fruncí la boca.
—No tengo que regalarte—le dije preocupada—y sinceramente mi fondo universitario está al cuidado permanente de mi madre.
Se echó a reír.
—No te preocupes por eso, nena. Tu sola presencia en mi vida es el más grande regalo—me dijo mientras tomaba mi barbilla para alzar mi
rostro y besarme con suavidad.
Acaricié su rostro mientras me besaba. No era uno de esos besos en los que nos devorábamos, sino más bien uno tierno, dulce como miel,
pero que aún siendo suave, era eléctrico y hacía revolotear mariposas en mi estomago.
—Me voy cinco segundos y ya os estais besando—nos regañó Sofía mientras bajaba las escalera con una caja en las manos.
Martin se rió y dejo de besarme.
—Tenemos que recuperar las tres semanas en las que no hicimos nada—dijo él mirando a su hermana mientras se sentaba en la mesita de
la sala, frente a nosotros.
—Me pregunto… ¿quién será el más pervertido de vosotros dos?—dijo tocándose la barbilla con aire misterioso—Creo que posiblemente
sea mi hermano. Tú te ves tan inocente—dijo pellizcando mi mejilla como si fuera una abuelita.
Me reí.
la sala, frente a nosotros.
—Me pregunto… ¿quién será el más pervertido de vosotros dos?—dijo tocándose la barbilla con aire misterioso—Creo que posiblemente
sea mi hermano. Tú te ves tan inocente—dijo pellizcando mi mejilla como si fuera una abuelita.
Me reí.
—No lo soy tanto, créeme—le dije con una sonrisa pícara.
—Pero aún así creo que el mayor pervertido es mi hermano—dijo entrecerrando los ojos, mirándolo con sospecha.
—Pues… aunque no lo creas, es ella la que me empuja a hacer muchas cosas—dijo Martin con inocencia.
—Pero aún así creo que el mayor pervertido es mi hermano—dijo entrecerrando los ojos, mirándolo con sospecha.
—Pues… aunque no lo creas, es ella la que me empuja a hacer muchas cosas—dijo Martin con inocencia.
Me encogí de hombros. Era verdad. Yo era la primera en quitarle la playera cuando estábamos solos…
—Jamás lo hubiera pensado de un rostro tan inocente como el tuyo—me dijo Sofía tapándose la boca teatralmente—. Pero en fin, las
apariencias engañan.
—Demasiado—coincidí. Recordé como había juzgado a Martin por ser engreído, cuando era realmente todo lo opuesto.
—Bueno, ya. Aquí está tu regalo—dijo Sofía extendiendo los brazos hacía Martin y entregándole una caja de cartón no muy grande.
Martin miró la caja entrecerrando los ojos, pensativo. La acercó a su oído y la agitó.
—Hm… ¿Qué es?—preguntó.
—Debes abrirlo para verlo—le respondió Sofía con una deslumbrante sonrisa.
apariencias engañan.
—Demasiado—coincidí. Recordé como había juzgado a Martin por ser engreído, cuando era realmente todo lo opuesto.
—Bueno, ya. Aquí está tu regalo—dijo Sofía extendiendo los brazos hacía Martin y entregándole una caja de cartón no muy grande.
Martin miró la caja entrecerrando los ojos, pensativo. La acercó a su oído y la agitó.
—Hm… ¿Qué es?—preguntó.
—Debes abrirlo para verlo—le respondió Sofía con una deslumbrante sonrisa.
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