sábado, 27 de agosto de 2011

Capitulo 15


SEGUNDA TEMPORADA Palabras para él, capitulo 15
~~ Primer día en mi nuevo instituto ~~

Me quedé despierta hasta que sonó el despertador, anunciando que eran las cinco y media de la mañana y que debía de prepararme, darme una ducha, vestirme —por primera vez en mi vida sin necesidad de un uniforme para ir a la escuela— e ir a mi primer día de instituto.
Hubiera sido genial lo que hubiera sentido “será genial entrar de nuevo, que nadie me conozca, empezar de cero y ser la persona que realmente quiero ser”. Desde algún lugar de mi maltratado corazón había un ligero eco de esa emoción pero no me permití concebir esperanzas a sabiendas de que mi alma gemela y mejor amigo estaba en esa maldita escuela, con una zorra que se había hecho llamar mi amiga y había engatusado al hombre de mis sueños.
A, que no os lo había dicho? Mi mejor amigo se marcho aqui por la misma razon que yo, hace un año, se llama Alex, y yo estaba pilladisima por él en aquel entonces, pero el muy estupido se hecho una novia llamada Helena, a la que yo llamo Zorra ^^
Mientras salía de mi cuarto cavilé la posibilidad de hacerme la enferma y faltar el primer día de clases, pero el eco de la emoción que intentaba suprimir estaba ahí, en algún lugar de mi mente diciéndome que no iba a haber otra oportunidad de presentarme como el primer día, y era la primera y única oportunidad de que me conocieran y supieran quien era, mas o menos.
Terminé por no esperar nada, y pensar en que lo mejor sería hacerme la ruda y fulminar a mis compañeros con la mirada dejándoles bien en claro que no quería amigos y esperar a que se la creyeran.
No tenía más opción que aguantar y ver que ocurría.
Cuando salí de bañarme, me dirigí al armario a inspeccionarlo para ver que me ponía, aunque cabe mencionar que no tengo demasiada ropa.
Observé la ropa tratando de elegir algo sexy como me lo aconsejaba la vocecita emocionada de mi cabeza, pero finalmente opté por unos vaqueros cortos, una camisa negra de lado, y unas convers negras que mi tía me había regalado en mi último cumpleaños.
Después bajé las escaleras y me encontré con mi madre, que estaba sacando el dinero que me iba a entregar de su bolsa.
Me repitió con severidad qué autobús debía tomar y en donde debía de bajarme.
Por cierto, mi madre se llama Rebeca.
Asentí a todo lo que me dijo con el corazón palpitando más fuerte en mi pecho debido a que mi emoción se había extendido por todo mi cuerpo haciendo que me temblaran las piernas y se me hiciera un nudo en la garganta.
Salí de la casa con paso decidido, después de despedirme de mi madre & mi hermana, me encaminé hacía la esquina donde tomaría el autobús.
Era un día soleado, de mis preferidos.
Hubiera estado bostezando todo el camino de no haber sido por el corazón que, a pesar de estar hecho polvo, latía con fuerza dentro
de mi pecho.
Y gracias a que la vida se empeñaba en hacerme miserable, el camino se me hizo eterno, por lo que tuve tiempo suficiente para
pensar en lo bueno y lo malo que podía pasar.
Agradecí tener el ego no muy grande para pensar menos en lo bueno porque, aunque suene de locos, para mi es mejor no hacerme esperanzas ya que al darme cuenta de que las cosas no salen como quisiera, me deja algo deprimida.
Finalmente llegué y observé la escuela llena de chicos. Entonces me encaminé hacia la recepción, donde me dieron un horario de mis clases y me indicaron donde estaba cada salón.
Caminé lentamente al salón que me tocaba con el iPod a un volumen que no me dejaría sorda pero que no me permitiera escuchar a mis compañeros de clase, ni a ninguna otra persona hasta que llegara el profesor y fuera necesario.
Entré al aula y miré a mis compañeros en un alboroto, charlando y conociéndose, socializando, algo que pretendía no hacer en
ese momento hasta que mi corazón estuviese un poco mas sano, o al menos los suficiente para albergar a mas amigos que no
fueran Miriam,Fer y… y ya.
Pero, maldita sea, eran mesas, no pupitres, así que forzosamente tendría que al menos hablar.
Gracias al cielo vi un lugar vacio en una esquina, en la cabecera de la mesa, me apresuré a sentarme.
La mesa estaba ocupada ya por tres chicos que charlaban entusiasmados.
**Uno, él de la derecha, de pelo castaño oscuro, tez bronceada y ojos castaños, era medio gordito y más o menos de mi altura.
**Él de la izquierda y más cercano a donde yo quería sentarme, tenía cabello negro, tez un poco mas
pálida que la del primero, ojos oscuros, al parecer mucho más alto que yo y era delgado, aunque más bien atlético.
**Y por último, él que se sentaba a lado del anterior, de cabello más claro que los otros dos, más o menos tirándole al rubio,
tez bronceada, ojos miel, solo un poco más alto que yo y complexión delgada, pero no atlética como el otro.
-Puedo sentarme?? -le pregunte al que se sentaba a la izquierda, el más cercano a la cabecera.-
-Claro. -me contestó con una sonrisa, se la devolví
Me puse de nuevo los audífonos, pero en un volumen más apropiado, así que pude darme cuenta de que los chicos cuchicheaban sobre mí, o otas de la clase.
Hice una mala elección de mesa, me lamenté.
Había pensado que al ser chicos, no me prestarían atención y seguirían en su charla de “hombres”,
pero me di cuenta de que era un plan estúpido y de primaria, aunque no sea una modelo, lo único que los hombres quieren
es flirtear a esta edad.
Hice como que no me daba cuenta y subí el volumen de mi iPod. Entonces llegó el profesor y llamo la atención de la clase.
Era alto, panzón, con canas, medio calvito y con arrugas alrededor de los ojos. Quizá entre unos cuarenta y muchos o cincuenta y pocos.
-Buenos días -dijo en tono amable.
-Buenos días, profesor -coreó la clase en tono mecánico.
-Yo soy el profesor Hurley, y seré su profesor de historia este año -maldición, pensé.
La historia es mi gozo en un pozo, así tendría que poner empeño en no distraerme, al menos no con mis compañeros de grupo,
que parecían más interesados en como entablar una conversación conmigo que en lo que el profesor estaba diciendo.
-Ya que es el primer día de clases -continuó el profesor- y ustedes son nuevos, por ser de primer semestre, primero cada uno
va a pasar al frente, decir su nombre y lo que les gusta hacer, sus intereses, etcétera.
Al escuchar lo que decía me estrujé los sesos por sacar uno de mis gustos que no sonara ni muy ñoño ni muy divertido ni muy rudo,
solo quería que sonara normal.
-Empezaré con esta mesa, luego irá esa, esa y finalmente aquella -dijo señalando cada una de las mesas.
Agradecí que la mía fuera la última- Así que empecemos. Señorita, por favor pasé al frente -le dijo a la niña de cabello
negro y tez morena, un poco gordita que estaba sentada hasta el frente a la derecha.
Se levantó de su asiento y paso al frente, luego prosiguió diciendo que se llamaba Greta y que le gustaba bailar. Entonces el profesor,
siendo experimentado, con certeza, le hizo algunas preguntas para ayudarla con los nervios de cuál era su comida favorita,
que hacía por las tardes, etcétera.
Mientras mis compañeros pasaban yo pensaba en qué diría, era fácil, ya tenía todo preparado.
Finalmente después de que pasaran los compañeros que se sentaban con migo, cuyos nombres
eran Irving—el gordito—, Martin—el atlético—y Carlos—el flacucho—, me tocó pasar a mí, era la última.
-Gracias por compartir su, ejem… hobbie señor Carlos.
Dijo el profesor entre avergonzado y divertido en medio de las risas de la clase después de que Carlos dijera que su
hobby era ver películas triple x, obviamente haciéndose el gracioso.
El chico regresó a su asiento y choco palmas con los otros dos que se sentaban conmigo.
-Ahora, es su turno jovencita -dijo dirigiéndose a mí en tono alentador.
Me levanté de mi asiento, y me subí un poco el pantalón que acostumbra a bajarse cuando uno se sienta.
Camine hacia el frente de la clase y miré a mis compañeros con la mejor cara de indiferencia que pude fingir. Entonces comencé.
-Mi nombre es Sofia, pero me suelen llamar Sofi, me gusta la música.
Mi color favorito es el morado, & mi comida favorita el chocolate. No tengo hobbies pero me gusta hacer ejercicio de vez en
cuando y navego y escucho música en internet por las tardes.
Miré al profesor con gesto de haber terminado ya.
-Muy bien -dijo y después preguntó al grupo como había hecho con todos los demás que pasaron. -¿Alguna pregunta para Alice?
Esperé un seco y mecánico “no” general, como había pasado con todos mis compañeros anteriores pero, en lugar de eso,
antes de que todos pudieran decir no, Martin alzó la voz.
-Sí, tengo una pregunta para ella -dijo en tono divertido todos voltearon a verlo, como es típico.
-¿Y cuál es su pregunta, señor Martin? -el profesor tenía muy buena memoria, recordaba todos los nombres a la perfección.
Entonces el chico me volteó a ver con ojos seductores y preguntó........

1 comentario:

  1. Ya te pedí siguiente en tu tuenti! Sigue así, me encanta :D

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