Una chica adolescente, Sofi, ve la vida de un modo diferente a los demás y cree que hay una vida social adolescente en varios grados. Ella está solo en uno. Pero cuando deciden mudarse de ciudad su vida cambia, gira unos 90º, ya no sabe quién le gusta, y tampoco quién está enamorada de ella. ¿Con qué chico acabará? ¿Cuál será su secreto? ¿Lo dirá? ... Todo esto y muchas más sorpresas en PALABRAS PARA ÉL.
sábado, 27 de agosto de 2011
Capitulo 11
- ¿Si? -pregunté.
- ¿Sofia? -
- Sí, soy yo. ¿Quién es?
-¡Oh, querida! -no reconocí la voz pero tenía acento inglés muy británico- Soy tu tia Marge, Marge Greddy. Seguramente tu no me recuerdes, la última vez que te ví tendrías unos four años. -dijo mezclando palabras inglesas y españolas. Por suerte, pude entenderla.
- Pues no, no te recuerdo. ¿Querías hablar con mi madre o algo?
- No no, solo avisar a toda la familia de que en two days -¿otra vez? resoplé- estaré por allí en tu home.
¿Y esta tía era familia de mi madre o mi padre? Que yo supiera, no tenía familiares ingleses, además mis padres no entienden ni 'hola' en inglés.
- Ah, vale. -fui lo único que pude decir. Estaba demasiado asombrada.
- Querida porfavor dile esto a tus padres por-que-me-quedaré-en-tu-home -decía lentamente.
- Sí, sí. Yo se lo digo. ¿Algo más?
- No, no. Un-beso-muy-grande-querida.
- Adios -pude decir antes de que mi 'tía' colagara rápidamente.
Si en todo el día había una sorpresa más yo moriría en el intento. ¡Estaba arta de sorpresas y cambios de mi vida! Me gustaba la monotonía de antes..
- Que será lo siguiente.. -dije por lo bajo.
Y me fui en busca de mi madre por toda la casa para contárselo.
Se lo conté y solo contesto esto.
-No sé cielo. De verdad -me dijo ella mirando hacia abajo.
¿Se cree que me engaña? Pensé. ¡Pues no! Yo sé que cuando mira hacia abajo es porque está mintiendo. Ella sabe quién es
'mi supuesta tía Marge'. ¿Tengo algún gen inglés? ¿Familia inglesa? ¿Algún acento extraño? Todo esto no tenía ningún sentido, y la verdad, no sé si quiero buscarle un sentido. Ahora tenía otras cosas en las que también preocuparme.
'Riiiiiiing'. El teléfono volvió a sonar. ¿Sería mi supuesta tía Marge? Pues si es así, no iré yo a coger el teléfono.
- ¡SOOFIAAA!- Gritó mi madre.
- ¿Qué quieres, mamá?
- Coge el teléfono, por favor. Yo no puedo.
Estaba en la ducha. ¡GENIAL! Fui a coger el teléfono, de nuevo, y como siempre. La tonta de Chloe siempre deja lo que esté haciendo (generalmente nada) para coger ese maldito teléfono que seguramente hoy conseguiría amargarme aún más.
- ¿Si? -dije con una voz desganada.
- ¿Cielo? ¿Eres tú? -era la voz de Miriam.
- Sí, soy yo. ¿Querías algo? -le dije muy cortante.
Quizá demasiado. Miriam puede parecer insensible pero por dentro le sientan muy mal estas cosas. Me sentí un poco culpable.
- Fer me ha dicho que no querías venir con nosotros al cine mañana. ¿Por qué?
- ¿Cómo? ¡Pero si no me habéis invitado! -lo que acababa de oír me había sentado aún fatal. Fer no me invitó. ¿Por qué le ha dicho esa mentira a Miriam? Oh, ¡venga ya! ¿ALGO MÁS?
No dejé hablar a Miriam.
- Oye, Miriam.. Estoy muy cansada hoy, quiero dormir la siesta y descansar viendo la televisión. ¿No te importa no? Un beso.
Y colgué sin dejar que me dijera ni un simple 'adiós'.
Eran las 4:00 PM.
En la tele no hay nada a esas horas. Y Miriam lo sabe perfectamente. Ella sabe cuáles son los programas que vemos (porque vemos los mismos). Nunca veo otra cosa ni me salgo de mi horario de tele, yo soy así. Y además, hoy, de alguna forma extraña y desconocida.. ¡no tenía sueño! Y Miriam sabe que no me gusta dormirme la siesta, porque luego me levanto demasiado zombie y no me apetece hacer nada.
Ella, a estas horas, ya sabría que estoy mal, enfadada, o deprimida por cualquier tontería (como de costumbre, claro).
- ¿Mamá? Me voy al parque.
- ¿Has quedado con Miriam de nuevo? Espero que esta vez vengas antes y no te retrases.
- Llegaré antes de lo que te esperas, mamá -Decía mientras iba al hall y abría la puerta de la entrada cerrando de un fuerte portazo.
Cogí el móvil, enchufé los cascos y puse la música a todo volumen mientras caminaba por las calles que veía día a día. Decidí ir por la parte de atrás, así Miriam no me vería salir de casa.
Por el camino me encontré a varias personas que me saludaron amablemente, entre ellas, mi vecina Magdalena
(sí, ahora que lo pienso.. Yo también quiero una magdalena hahaha).
Magdalena es realmente agradable, siempre me pregunta que qué tal estoy, qué tal llevo los estudios, y esas cosas.. Y además, cuando voy a su casa a entregarle un pedido de parte de mi madre, me da galletas caseras que ella misma hace.
Parece mentira que a sus 62 años haga unas galletas tan buenas. Más de una vez, me he inventado alguna de mis excusas poco excusas para que me diera algunas galletas y luego me las comía en casa, a escondidas de mis hermanos claro, mientras intentaba des-deprimirme.
Esas galletas saben hacer feliz a una chica. Me reí mientras pensaba esto. Y seguí tarareando la canción que sonaba en el móvil mientras estaba llegando al parque.
Me senté en un banco y algunas palomas se acercaron.
Me sentía una vieja de esas de las residencias que vienen a darle comida a las palomas o a los patos, pero en realidad..
Me encantó sentirme querida y necesitada por una vez.
La pena, es que no llevaba nada de comida encima.
Me dieron pena las palomas, pero las espanté dando una patada en el suelo. No quería que me agobiaran, se supone que había ido al parque para evadirme del mundo, pero al parecer..
Pasó todo lo contrario.
Un chico, bastante guapo, se sentó a mi lado en el banco.
Me quitó un casco de la oreja, y me obligo a escucharle.
- Por favor, Sofi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario