miércoles, 31 de agosto de 2011

Capitulo 17


Entré en casa, & no había nadie, genial *ironia* no tenia hambre, así que me heche un rato en el sofa a ver la televisión, estaban
haciendo Buena suerte Charlie *-* me encanta esa serie!! Estube como 1 hora y media viendola hasta que me cansé &
salí de casa para conocer el barrio, a la vuelta de la esquina había un parque, me sente en un columpio & me quede pensando
en mis cosas cuando alguien se sienta en el de al lado.
-Holaa. —dijo la chica de al lado, era morena, con los ojos marrones, bastante guapa.
-Holaa, soy Sofi y tu?? —pregunté con una sonrrisa
-Yo soy Rachel encantada, que haces aqui sola?
-Bueno, nada, estaba curioseando el barrio, como soy nueva.
-Aaa, entiendo, olle quieres que te acompañemos yo y mi hermano ese de allí, es que no sabemos que hacer. —dijo sonrriendo
-Claro, bamos.
Rachel me presento a su hermano Daniel, dos años mayor que yo, era de un moreno muy claro, bastante más alto que yo,
y estaba... madre como estaba *¬*
Pasamos como dos horas paseando por allí, hablando como si nos conocieramos de toda la vida, nos dimos los telefonos,
tuenti, etc... Hasta que llegamos al portal de mi casa.
-No puedo creerlo —me dijo después de que lo comenté lo de Martin—, así de directo es el chico. ¿Qué no tiene vergüenza?
Nos carcajeamos porque sonó como abuelita.
-Y dime —dijo después de habernos calmado—. ¿A ti no te gusta para nada?
-Rachel —le dije en tono de clara desaprobación— como podría pensar siquiera en eso, si estoy aún suspirando por Guille.
-Hay amiga, no sabes como me duele escuchar eso, me siento terrible por no haber estado contigo hoy…
-No te preocupes, de todas maneras no nos conociamos así que no podías estar conmigo. —nos carcajeamos
-Yo se que no estas bien emocionalmente pero, ese hecho no significa que no puedas empezar de nuevo—me dijo algo insegura-
-¿A que te refieres? —le pregunté.
-Bueno —prosiguió— ese chico, Martin ¿es simpatico?
-Rachel… —me empecé a quejar.
-Limítate a contestarme, por favor.
Suspiré.
-Si, muy simpatico —admití.
-¿Entonces que te impide tener una relación con él? —preguntó retóricamente.
-Que tengo miedo a salir mal…
-Sofi, en todo hay riesgos. Que digas eso es como decir que tienes miedo a vivir porque te puedes morir—dijo con serenidad.
-Pero aún así no pienso en él de esa manera, es muy pronto.
-Tampoco digo eso, simplemente no te niegues a ser su amiga ¿ok?
Lo pensé un instante y luego contesté.
-Voy a ver.
-OK, eso me basta —dijo mas tranquila—. Y prométeme que vas a hacer amigas.
-Lo prometo —dije a regañadientes.
-Muy bien, ahora ya vete a dormir, que mañana será un largo día.
-Está bien, adiós. Nos llamamos e.e!
-Por supuestisimo! adiós, te quiero y cuídate.
-También te quiero, nos vemos.
Me quedé en la cama,pensando en lo que acabábamos de hablar.
Me quedé viendo el techo de mi habitación un rato sin pensar en nada realmente y después decidí que la mejor decisión la tendría el destino.
Así que si al día siguiente, el chico seguía intentando ser amistoso le daría la oportunidad al menos de ser mi amigo.
Lo haré por mí… pensé ya medio dormida.
Al día siguiente, al subirme al autobús hubo una pequeña sorpresa.
-Hola, Sofi —me saludó Martin desde uno de los asientos del autobús mientras yo lo miraba con ojos abiertos como platos.
-¿Que haces aquí? —le pregunté atónita.
-Te dije que yo también tomaba este autobús —me dijo, mientras yo tomaba asiento en el lugar más alejado que encontré de él.
Se paró de su lugar y fue a sentarse junto a mí. Suspiré sabiendo que le había prometido a Rachel que al menos intentaría hacer amigos, así que no me quejé.
-¿Cómo es que ayer no te vi aquí? —le pregunté.
-Pues porque ayer mi padre me llevó a la escuela, pero al enterarme de que tú tomabas el autobús, decidí que pasaría las mañanas contigo
-Eres muy insistente —le dije— pero ayer hablé con mi mejor amiga, y le prometí que al menos intentaría hacer amigos.
-Eso quiere decir que… ¿serás mi amiga? —dijo emocionado. No sabía porque tanta emoción de su parte pero al fin y al cabo no era mi problema.
-Eso significa que intentaré ser tu amiga —dije enfatizando el “intentaré”.
-Que bien, porque tengo algunos planes y ahora que somos amigos, puedo incluirte en ellos.
Puse los ojos en blanco por lo apresurado que era Martin, pero lo hecho, hecho estaba.
Al llegar a la escuela, nos sentamos juntos de nuevo. Y Martin se puso a charlar con Carlos e Irving, alardeando de que ya éramos amigos
-Sofi ¿en serio?—me había preguntado Irving.
-Sí, también sere bustra amiga
Martin me miró entrecerrando los ojos, molesto supuse que porque había accedido a ser amiga de los otros dos sin ser necesaria tanta insistencia—, mientras Carlos e Irving chocaban palmas.
Empezaron a contar chistes y yo realmente me estaba divirtiendo, hasta que llegó alguien inesperado.
Alex entró al salón y yo me quede mirándolo con ojos muy abiertos, como si hubiera visto un fantasma. Entonces me miró y gritó:
-¡Sofi! —mientras me saludaba con la mano desde la puerta.
Le devolví el saludo y él se acercó. Los chicos solo se le quedaron viendo con sorpresa.
-¿Que haces aquí? —le pregunté confundida.
-Vengo a invitarte a una fiesta —me dijo mientras me saludaba con un beso en la mejilla.
-¿Y no podías haber esperado a que fuera el descanso?
-Es que no quería interrumpirte a ti y a tus amigas.
-Ah… Bueno y ¿de que se trata?
Fui consciente de que todas las miradas estaban fijas en nosotros.
-Es que mi hermana cumple 18 años y me permitieron invitar a un par de amigos a la fiesta para no aburrirme, ya sabes…
-Hm… ¿Y cuando es la fiesta?
-Este sábado, yo paso a por ti.
-Y supongo que Helen va a ir a la fiesta ¿no? —dije ocultando mis ligeras esperanzas.
-Por supuesto —me dijo sonriente, creyendo que yo lo decía para no estar sola con él.
Estaba pensando en que excusa darle, pero Martin interrumpió.
-Emm… Disculpa —le dijo Martin a Alex.
Los dos volteamos a verlo con cara de “¿Y a este quien le hablo?”.
-¿Sí? —dijo Alex.
-Es solo que yo ya había invitado a Sofi a salir este sábado…
-¿En serio? —le pregunté confundida, y luego capté— Ah… sí, lo del sábado…
Alex me vio con cara de “¿Lo conoces?” y yo lo vi con cara de “Sí, lo conozco y tiene razón”. Entonces torció la boca decepcionado y dijo:
-Entonces supongo que saldremos otro día…
-Perdón en serio, Alex… —le dije aliviada— Discúlpate con Samantha de mi parte ¿quieres?—Samantha era su hermana.
-Por supuesto, no hay problema —dijo con la mirada gacha.
Se me partió el corazón, pero tenía que hacerlo por mi bien.
Entonces sin más que decir se despidió de mí con un abrazo y se fue. Me sentía agradecida con Martin.
-Gracias —le susurré al odio cuando salió del salón y todos volvieron a sus cosas—. Te debo una.
-De nada —me dijo con una sonrisa juguetona, a la que correspondí con una tierna de mi cosecha—entonces él es el mejor amigo ¿eh?
-Sí…
-Me lo eh imaginado. Y supongo que Helen es la “zorra” —dijo con un movimiento de los dedos enfatizando la palabra zorra.
Asentí.
-Supongo que algún día me la vas a presentar. Mientras tanto hay que planear que vamos a hacer el sábado.
Alcé una ceja. No habla en serio…
-¿Qué?
-No era solo una coartada Sofi, realmente quiero salir contigo el sábado.
-Pero… —empecé a darle una excusa, pero me interrumpió.
-Pero nada. Me debes una ¿recuerdas?
-Me estás chantajeando —lo acusé.
Sonrió travieso y me dijo:
-Esa es mi especialidad.
Me quedé callada, sintiéndome traicionada.
-Entonces, vamos al cine, yo invito. Paso por ti a las ocho. Aunque no salgas iré a tu casa, así que no intentes cancelar.
Lo miré enojadísima, pero sabía que era muy capaz de hacerlo, así que cerré los ojos, respiré hondo y asentí.
Era mejor hacerlo planeado y que no espantara a mi madre.
En ese momento llego la profesora Johnson, de geografía…
Como esa profesora no nos había dado clase ayer tuvimos que presentarnos una vez más…
Las siguientes dos clases fueron las de algebra y química, esta última con el profesor Mathew.
Después siguió el temido receso. Hana, Greta y Nat se sentaron conmigo pero esta vez otras dos chicas se nos unieron: Brenda y Leslie.
Nos sentamos en el césped, cerca de las canchas. Un lugar demasiado concurrido, pero las chicas querían ver más “especímenes”.
En el momento en que nos sentamos llegaron Carlos, Irving y, por supuesto, Martin, junto con tres chicos más: Brandon, Oscar y Austin.
Hice cuentas y enseguida supe cuál era el plan. Seis chicas y seis chicos. Era una niñada pero mis compañeras no parecían decepcionadas.
Suspiré, sabiendo que si me resistía a pasar el receso con ellos quedaría como aguafiestas.
-Hola, chicas —saludó Martin.
Las chicas sonrieron y saludaron con las manos. Yo solo lo miré con sarcasmo.
-¿Podemos sentarnos con vosotras? —preguntó, siendo aún la voz del grupo, así que supuse que desde un principio la idea había sido suya.
-Si quieren —dijo Greta, después de haber dado una inspección a las caras de las chicas para ver si estaban de acuerdo.
Martin se sentó junto a mi, supongo que le divertía ver mi cara de fastidió cada vez que se me acercaba.
Empezaron a conversar y de pronto escuché que decían mi nombre. Puse más atención y vi que era Hana. Estaba conversando con un chico, era Austin.
Él había preguntado si sabía quien era el chico que me fue a ver en la mañana.
¡Que metiches son todos en esta escuela!
Decidí no prestar atención, solo me preocuparía por cosas innecesarias. Así que me concentré en mi comida. Le di una mordida a mi
sándwich y sentí que alguien me observaba.
Volteé la cabeza para ver de quien se trataba, pero no era quien… eran quienes.
Unos chicos mucho mas mayores me observaban y eso me puso ansiosa. Quería que ya terminara el descanso, pero, como siempre me
pasaba, mientras más lo deseé más se estiró el tiempo.
-¿Estás bien? —preguntó Martin al ver que me estaba poniendo nerviosa.
-Sí —le mentí.
-No me parece —dijo, y siguió la dirección de mi mirada—. ¿Por qué te miran?
-Créeme que no tengo ni la más mínima idea.
Los observó un momento y luego sonrió.
-¿De que te ríes? —le pregunte alzando una ceja.
-De que ya se porque te miran —dijo con una pequeña carcajada.
-¿Por qué?—dije con ojos muy abiertos. ¿Cómo podía saberlo?
-¿Me prometes que no te enfadas conmigo?—preguntó con cautela.
-¡Les contaste...!—lo acusé.
-¡No!—me miró enojado por mi acusación. Al parecer él no era el único que sacaba conclusiones exageradas.
-¿Entonces?
-Promételo—ordenó.
-Está bien, lo prometo.

domingo, 28 de agosto de 2011

Capitulo 16


-Sí, tengo una pregunta para ella -dijo en tono divertido todos voltearon a verlo, como es típico.
-¿Y cuál es su pregunta, señor Martin? -el profesor tenía muy buena memoria, recordaba todos los nombres a la perfección.
Entonces el chico me volteó a ver con ojos seductores y preguntó:
-¿Tienes novio?
Entonces todo el salón estallo en chiflidos, risitas y “uu.uu”, así que el maestro tubo que llamar al orden, mientras yo me
ruborizaba como tomate y clavaba la vista en los ojos oscuros del chico que me sonreía travieso.
Que seguridad en si mismo tiene, o al menos que gran ego, pensé de forma sarcástica hacía el chico guapo.
-¿Y…? —preguntó de nuevo— ¿sí o no?
Lo miré echando chispas. ¿Cómo se atrevía a ponerme en ridículo? El primer día de clases y ya empezaba mal.
En ese momento sonó la campana, salvándome del atolladero.
-Se acabó el tiempo —dijo el profesor mientras la clase decía “ah”, con decepción porque no pude dar la respuesta y
así hacer un teatrito—. La salvó la campana, señorita Sofia —me dijo el profesor en tono más bajo mientras los estudiantes
recogían las mochilas de las cuales no habían sacado sus útiles.
Me aproximé al asiento donde se encontraba mi mochila, y también Martin…
Maldición, maldición, maldición, tierra trágame…
Mientras recogía mi mochila él se acercó. Una vez que lo vi de pié me di cuenta de que me sacaba una cabeza.
-Entonces… ¿tienes? —me repitió insistente y con una sonrisa de oreja a oreja.
Lo fulminé con la mirada y le contesté:
-¿A ti que te importa…? Por cierto, gracias por el mal rato.
Le di la espalda y camine hacía la puerta del salón, con el iPod puesto de nuevo por si quería decirme algo que obviamente
no quería escuchar. Entonces sentí como me jalaban el audífono derecho y tuve que detenerme.
-Espera…
-¿Qué quieres? —inquirí enojada, dándole la cara.
-Perdona, no sé de que te molestas, solo era una pregunta.
-Sí, pero ¿tenías que preguntarme en frente de todos?
-Bueno, admito que me pasé un poco pero no te pongas así… Oye, espera —dijo al ver que le daba la espalda y me alejaba otra vez.
Me tomó del hombro y me jaló ligeramente para que me detuviera.
-Esta bien, ya. ¿Me perdonas? —lo dijo con sinceridad, así que lo miré un momento recelosa, él continuo al ver que no
había respuesta— No quiero empezar mal ¿sí? Y mucho menos con una chica tan guapaa…
Me sonrió amablemente y yo me ruboricé de nuevo.
-Conmigo no funcionan los halagos —le dije tajante.
-No es un halago, es la verdad —contestó con serenidad, como quien no quiere la cosa—. Entonces ¿sí?
Suspiré y asentí entornando los ojos para quitármelo de encima, luego me apresure para llegar a clases, ya se habían vaciado los pasillos.
Él me siguió, ya que éramos del mismo grupo, por lo que compartíamos todas las clases.
Cuando llegamos ya estaba el profesor presentándose y nos miró con reprobación.
-No es bueno que lleguen tarde el primer día, jóvenes; por favor tomen asiento.
Otra vez eran mesas, y no tuvimos más remedio que sentarnos juntos en los últimos dos lugares vacios que quedaban,
otra vez con los chicos con los que me había sentado durante historia, Carlos e Irving. Al parecer los grupitos para las mesas
ya se habían formado así que no me hice esperanzas de que quizá en alguna clase me sentaría con otras personas, de preferencia chicas.
El profesor se presentó. Era alto y delgado, parecía de unos treinta y cinco años y tenía pelo castaño con unas cuantas canas y ojos azules.
-Yo soy el maestro Bates y soy su profesor de física—dijo con aire serio mientras escribía su nombre en la pizarra; la física era
de mis materias favoritas—. A continuación quiero que me digan sus nombres y que pasen al frente para que yo los conozca,
ya que supongo que su otro profesor les habrá pedido lo mismo y entre ustedes más o menos sabrán quienes son.
Así fuimos pasando de nuevo y esta vez no preguntó si tenían que hacer alguna pregunta, aunque dudo que Martin hubiera
vuelto a preguntar aún sí se hubiera dado la ocasión.
De la misma manera transcurrió la siguiente clase, con el profesor Kennedy. Lo bueno es que era clase de algebra, lo malo es
que me volví a sentar con los chicos de la clase anterior.
Al fin llegó el recreo, el momento que había temido durante el transcurso de las tres anteriores clases ya que, si se daba la
oportunidad, vería al amor de mi vida paseándose con nada menos que la zorra.
Me senté sola en una de las mesas más alejadas de la multitud de gente que platicaba y reía en el patio mientras yo habría
la bolsa de galletas que acababa de comprar en la cafetería.
Unas chicas se acercaron platicando y me vieron sentada sola, reconocí a Greta y a otras dos cuyo nombre no recordaba,
creo que la rubia era… ¿Anna?
-Hola —dijo la de cabello castaño y con brackets.
-Hola —le conteste
-Te importa si nos sentamos contigo? —intervino la rubia.
-Para nada —dije indiferente y haciéndome hacia la izquierda para darle espacio—. Tú eras… ¿Anna?
-Casi, soy Hana. —Sonrió con amabilidad y comprensión.
-Claro —asentí—. Tú Greta ¿verdad?
-Así es —contestó la chica morena y gordita, sonriendo.
Miré a la tercera con los ojos entrecerrados intentando acordarme de su nombre. Me rendí.
-Perdona, de ti no me acuerdo.
-Una y me dio esta bien para variar —dijo mientras reía—. Yo soy Natalie, pero si quieres dime Nat.
-Ok, Nat.
-¿Sabes? —comentó Greta— Hace un momento estábamos conversando sobre los chicos guapos del salón.
-¿En serio? ¿Y cuáles son los posibles especímenes? —dije mientras le daba un mordisco a una galleta.
Las tres se echaron a reír por mi desdén sobre el tema.
-Pues, a mí me gusta Brandon —dijo Nat— aunque también Oscar es un buen “espécimen”.
-Pues… estaba pensando en Carlos —dijo Hanna, recordé al chico que se sienta en mi mesa.
-Yo creo que nos estamos haciendo tontas, las cuatro sabemos que el más guapo del salón es Martin ¿o no? —Dijo Greta con rapidez.
La miré con ojos muy abiertos y luego miré a las otras dos que a su vez se mordían los labios y asentían como con culpa.
-Pues a mí no me parece —dije en tono suave pero a la defensiva.
Las tres me miraron confundidas.
-Pero… ¿no es tu novio? —dijo Nat con ojos abiertos como platos.
La miré atónita y luego me eché a reír. ¿Cómo podían pensar semejante bobada? Después de que me calmé y logre articular
palabra les pregunté:
-¿Están de broma? ¡Por supuesto que no! Si así fuera ¿por qué me preguntaría si tengo novio en frente de toda la clase?
Las tres suspiraron aliviadas y luego Hana explicó:
-Pensamos que quizá le estaba dejando en claro a la clase quien era “su chica” —se rió un poco avergonzada ante aquellas
palabras ridículas.
-Pero ¿de donde sacan eso? —les dije riéndome de nuevo por lo tonto de la situación.
Entonces las tres se rieron conmigo.
-Es que dos chicos se sientan con nosotras, Austin y Michael, y ellos nos dijeron eso. O al menos era su teoría —dijo Nat.
-Pues vaya teoría tan tonta—dije en modo juguetón—, pero aún así no veo porque están tan aliviadas porque no sea la
novia de ese tal Martin, me parece una exageración.
Se miraron entre sí como con cara de “a esta que mosca le picó”.
-Bueno pues el asunto es que es increíble, devastadora, enloquecedora, irrebatible, completa y totalmente guapo,
hermoso, divino…—dijo Hana como si fuera obvio y a una velocidad de la que no creí capaz de hablar a ninguna persona.
-Quizá…—combiné yo— pero por el momento no estoy interesada en ningún chico.
-Pero lamentablemente a él le gustas... —dijo Greta— y aunque tu no este interesada, nosotras no podemos hacer que él deje de intentarlo.
-No se preocupen, hoy le deje bien en claro que no me agrada, así que no creo que me moleste al menos durante algunas semanas.
Por mi se los regalo —les dije con una sonrisa.
Ellas me devolvieron el gesto y luego Hana empezó a describir que era lo que le encantaba de Martin.
Pero justo cuando estaba empezando a distraerme y relajarme con las bobadas que decían las chicas idolatrando al chico bobo
que me había hecho pasar una súper vergüenza delante de toda la clase, sucedió lo que tanto había temido desde un principio.
Los vi tomados de la mano, acercándose al lugar donde yo estaba. Sin duda un golpe bajo por parte de la zorra.
El golpe fue duro porque debido a que había evitado verlo a toda costa, no los había visto nunca juntos, ese día era la primera vez.
-¿Sofi? —pregunto Alex con su rostro iluminado, como si le diera mucho gusto verme, y probablemente así era porque a
pesar de no ser correspondida con su amor, el me quería como su mejor amiga.
-Hola, Alex —saludé, pero se me quebró la voz así que me aclare la garganta y desvié la vista.
Él soltó la mano de la zorra y se dirigió hacía mi para estrecharme entre sus brazos con uno de sus típicos abrazos de oso
que yo tanto extrañaba.
Ella me miró con mala cara pero antes de que él pudiera verla con esa mueca de hostilidad, compuso el rostro de inmediato
y me sonrió con hipocresía.
-Te echamos de menos —dijo la zorra con un tono tan empalagoso como hipócrita, tanto que me dieron ganas de vomitar.
Entonces se acerco para darme un beso en la mejilla. Yo a pesar de tener ganas de patearla hasta matarla, no lo hice y soporté todo.
Ya sé que eso de seguir tratando de ser su amiga a pesar de lo mucho que doliera era masoquismo, pero la verdadera razón por la
cual no podía dejar de verlo era que aún guardaba esperanzas de que, algún día, estuviéramos juntos.
De que algún día él se daría cuenta del tipo de alimaña que era su novia y de que yo aun lo amaba con toda mi alma.
Y ese día él y yo al fin estaríamos juntos. Así pensaba, aunque suene a cuento de hadas.
Cuantas veces Miriam me dijo que lo olvidara… Pero no podía, él era como mi droga, así que simplemente me alejé y
traté de no volver a verlo en persona, pero no podía evitar el encuentro tarde o temprano y aquí estaba, saludando a la
zorra que era su novia, abrazándolo como si no hubiera un mañana.
Entonces lo miré y él me miró a su vez con rostro expectante. Al ver que no decía nada, él comenzó a hablar.
-Sofi, —me dijo— ahora que estas en mi escuela tienes que desayunar todos los días con nosotros —ese “nosotros” no me pasó
desapercibido—. Tenemos que recuperar el tiempo perdido.
Me abrazó otra vez y le devolví el abrazo sin titubear, aunque sabía que me iba a doler después.
Entonces pensé en lo que él acababa de decir de desayunar todos los días con ellos y la idea hasta cierto punto era
totalmente soñada y, hasta otro cierto punto, totalmente aterradora.
-Alex… —comencé a darle la negativa a su “petición”— es que tengo amigas nuevas y no las puedo dejar solas.
Torció la boca y miró a las chicas y luego dijo:
-No hay ningún problema, pueden desayunar con nosotros.
Maldición.
-Ah… claro —maldición, maldición, maldición.
-Sí, gracias por la oferta pero el asunto es que tenemos a otros amigos con los cuáles nos íbamos a sentar durante los
recesos —dijo Nat, gracias al cielo.
Volteé a ver a Alex asintiendo.
-Además —dije como quien no quiere la cosa— sería un estorbo entre ustedes y no quiero ser la tercera rueda de una bicicleta.
-Como te atreves a decir eso, tu sabes que yo y Helen te adoramos —dijo Alex desconsolado por mi manera de pensar.
-Bueno, olvida eso, pero aún así no voy a dejar a mis nuevas amigas —dije, pensando en que era mejor tener nuevos “amigos”,
-Pero ha pasado tanto tiempo sin que nos veamos, el Messenger no es suficiente —se quejó.
-Sí, pero vas a estar bien con Helen —me obligué a escupir su nombre— Tú y yo podemos vernos después, a ella no la puedes
dejar sola aquí en la escuela. Estoy segura de que la has acaparado y ya casi no ve a sus amigos.
Volteó a verla sabiendo que yo tenía razón. Lo sabía porque conmigo había hecho exactamente lo mismo cuando estábamos en secundaria.
-Está bien, pero nos veremos muy pronto…
Antes de que pudiera continuar sonó el timbre, indicando que el descanso había terminado. Suspiré, tanto aliviada como decepcionada.
-Nos vemos luego —le dije.
—Nos vemos pronto, muy pronto—dijo con aprensión.
Suspiré y me di la vuelta, sabiendo que este iba a ser un largo año…
-Sofi —me llamo la voz de Hana mientras regresábamos a los salones—, disculpa pero ¿puedo preguntarte algo?
-Adelante —le dije con indiferencia.
-Seguro pensaras que soy una chismosa —dijo con vacilación—me preguntaba… ¿Quién es ese chico guapo que fue a
saludarte durante el receso?
-Él es… es mi mejor amigo —le dije un poco sorprendida por su pregunta y mirándola a los ojos— ¿Por qué lo preguntas?
-Te saludó con demasiado afecto —dijo con tono celoso, no me sorprendió tanto, tomando en cuenta de que ya lo había descrito
como “guapo”.
-Solo es mi amigo —dije para tranquilizarla
-Ahh… —dijo con aceptación— Y ¿tiene novia?
-Sí —lamentablemente sí, tenía y no era yo.
Miró hacia el suelo con la boca fruncida en una expresión de clara decepción.
-Era esa chica de cabello chino ¿verdad?
-Sí —le respondí intentando no hacer rechinar mis dientes.
-Que mal; es tan guapo, sin mencionar que es mayor —dijo alzando las cejas como con sorpresa— ¿Cómo lo conoces?
-Vivia en mi ciudad de antes, estábamos en la misma secundaria, mientras yo iba en segundo grado el estaba en tercero
-Hm… —murmuró algo para sí, pero no la escuché bien, creo que dijo: Bueno entonces creo que no hay más remedio que esperar a
que termine pronto con su novia.
-Eso creo —me dije bajito, aunque si quería sabotearla incluso podía ofrecerle mi ayuda.
Llegamos al salón y me senté de nuevo con Martin, Carlos e Irving. Supuse que ya no tenía caso intentar cambiarme de lugar.
El profesor aún no había llegado y se me había olvidado recargar mi iPod el día anterior así que ya no pude aislarme.
-Eres Sofi ¿no? —me preguntó repentinamente Carlos como si realmente no estuviera seguro de que ese era mi nombre.
-Sí —le respondí con una seca sonrisa.
-Hola, yo soy Carlos, y ellos son Irving y Martin —dijo señalando a los otros dos chicos.
-Sí, recuerdo quienes son —le dije en tono amable.
-Claro —dijo mientras se ruborizaba y sonreía apenado—. Así que… tienes ¿quince años?
-Sip —contesté esforzándome por no generalizar la plática hacia los otros dos chicos, que escuchaban atentos—, ¿Y tú?
-Yo también tengo quince y cumplo dieciséis el cinco de noviembre.
-Yo el cinco de septiembre —le dije en tono de sorpresa por la coincidencia de los números de nuestras fechas de nacimiento.
-¡Qué coincidencia! —dijo sonriendo, como si le emocionara.
-Si, los dos cumplimos el cinco —dije sonriéndole.
-No me refiero a eso, la coincidencia es que Martin también cumple años el cinco de septiembre —dijo señalando a su amigo.
-Ah… —dije cuando lo volteé a ver con expresión seria.
Martin me veía con ojos de sorpresa y una sonrisa burlona, mientras Carlos me veía, confundido por el cambió en la expresión de mi rostro.
-Aunque de hecho también es coincidencia lo de nuestras fechas —dijo malinterpretando mi seriedad.
-No es eso Carlos, es que yo no le gusto —le explicó Martin.
-Ah —dijo Carlos aún confuso y frunciendo el ceño por lo mismo—… Pero ¿por qué no te gusta?
-Por la vergüenza que sintió ante la pregunta que le hizo nuestro amigo en frente de toda la clase —intervino Irving, hablando por primera vez.
-Así es —le dije secamente.
-Ah vaya... ¿Y porque no te disculpas, Martin? —le pregunto Carlos a su amigo.
-Ya lo hice —dijo viéndome a los ojos.
Entonces los otros dos me voltearon a ver con cara de “¿Ya lo perdonaste?”.
-Le dije que lo disculpaba…
-No es verdad —me acusó Martin.
-Bueno, no técnicamente, pero asentí en señal de que así fue —dije entornando los ojos.
-Entonces ¿por qué aún no te gusta? —preguntó Carlos de nuevo.
-Pues porque el hecho de que lo perdone, no significa que tiene que gustarme.
Los tres me vieron con la boca abierta y luego Carlos e Irving voltearon a ver a Martin con una sonrisa burlona en el rostro.
-Amigo —dijo Irving dirigiéndose a Martin, mientras se reía sorprendido— es la primera chica que te manda a volar desde que te conozco.
-Y además es bella —le susurró Carlos a Martin al oído, pero alcancé a escuchar y eso provocó que me ruborizara una vez más.
Estos chicos están ciegos.
-¿Podrían callarse? —les dijo Martin enojado. Sonreí ante su ira, por el dulce sabor de la venganza—. ¿Por qué no te gusto? —preguntó
realmente confundido.
-Pues, porque me pareces algo engreído —le respondí con sinceridad— Sin ofender.
Los otros dos chicos se echaron a reír tan fuerte que toda la clase nos volteó a ver para enterarse de que estaba pasando.
Por su reacción supuse que realmente el tal Martin debía de ser un gran conquistador. En serio no me podía creer que fuera la primera
vez que lo mandaba a volar una chica.
-Auch —dijo despacio, entonces insistió—… Bueno, pero al menos dame una oportunidad. —Lo mire con ojos muy abiertos—
Me refiero a… como amigos —explicó al comprender mi perplejidad.
Fruncí los labios y lo miré, ahora todo el salón estaba pendiente de nuestra plática. Miré a mi alrededor y luego le respondí bajito y
acercándome a él.
-¿Podríamos continuar esta plática en otro momento? —le dije— Nos están observando y no me gusta llamar la atención.
Asintió después de un momento y entonces llegó la profesora, de cabello pelirrojo, bronceada, de ojos color café claro y gordita.
-Disculpen la tardanza el primer día —dijo jadeando—. Debo admitir que me dormí.
La clase se rió ante su ocurrencia y después continuó.
-Yo soy la profesora Conner, y seré su maestra de inglés durante este año. Ahora quiero que cada uno de ustedes pase al frente y me
diga su nombre y lo que les gusta, etcétera, ya saben el resto, ahora adelante…
Mientras los alumnos se presentaban por cuarta vez en el día, Martin aprovecho para cruzar algunas palabras conmigo.
-Ya no nos prestan atención —dijo bajito mientras un chico llamado Max se presentaba con la maestra.
-Estamos en clase —susurré intentando aplazar nuestra conversación. Lo que menos quería en ese momento eran amigos y ya me
había echado a la bolsa a tres chicas durante el descanso.
-Por favor —dijo en tono sarcástico, resoplando y entornando los ojos—, lo único que hemos hecho durante todo el día ha sido
presentarnos y a estas alturas ya me sé más de la mitad de los nombres, así que no me vengas con eso de “hay que poner atención
a la clase”.
-Está bien, amigos ¿ya?—dije rindiéndome.
-Perfecto —dijo, sonriendo seductoramente…
Así terminaron las últimas dos clases, después de la de inglés, que fueron la de literatura y español, con los profesores Stephen y
Brown respectivamente.
Después de la última clase, salí disparada hacia la salida, infortunadamente, Martin si logró alcanzarme y subirse al autobús en el que yo me iba, que “curiosamente” era el mismo que él tomaba.
Se sentó junto a mí y me saludó.
-Hola —dijo con una sonrisa.
-Martin —dije y luego suspiré— escucha, se que te dije que sí podíamos ser amigos, pero…
Entonces me tapó la boca con la mano.
-No acepto que te retractes, solo seremos amigos ¿sí? —me dijo en tono tanto de súplica como fuerte a la vez.
Lo mire y negué con la cabeza.
-Déjame explicarte —dije— Para empezar —le dije un poco molesta— no sé cual es tu problema, o sea, por qué tanto empeño
en ser mi amigo. Apenas te conozco. En segundo lugar, en este momento lo que menos quiero son amigos, novios o
cualquier tipo de relación que implique entrometer sentimientos ¿OK?
Frunció el ceño y luego preguntó:
-¿Por qué?
-No es asunto tuyo —pero lo dije con tanta debilidad que en lugar de intimidarlo, le dio más curiosidad.
—Mira—me dijo en tono decidido—, si me dices, quizá te entienda o te ayude o incluso te deje en paz, pero si no, como quieres que me
quede tranquilo al dejar escapar… quiero decir, al verte tan intranquila.
Lo miré entrecerrando los ojos, molesta. Él sonrió como a modo de disculpa.
—Perdóname, solo que es la costumbre del vocabulario que empleo con chicas lindas, es solo eso—me ruboricé otra vez ante la
mención de mi “belleza”.
En serio que este chico esta desesperado.
Quizá si le decía una mentira me dejara en paz, pero tiendo a titubear si no preparo la mentira con antelación, así que decidí contarle mis
razones y esperar a que fuera de confianza.
—La razón… la razón por la que no quiero relaciones de ningún tipo en este momento—comencé—es, que acabo de pasar por una
situación difícil y me encuentro muy lastimada sentimentalmente hablando.
Se le descompuso el rostro.
—Hay no—susurro como en afán de ser delicado con el tema—… se murió un amigo tuyo.
No era una pregunta.
—No—Que conclusión tan extremista… pensé—, nada que ver.
Inclinó un poco la cabeza hacia la derecha, en señal de confusión y puse los ojos en blanco. ¿Qué acaso iba a tener que explicarle?
—Mira—le dije más cortante, porque realmente estaba harta—, mi mejor amigo me gusta, pero él anda con una zorra que se hacía llamar
mi amiga, que sabía perfectamente lo que yo sentía por él, por lo cuál estoy muy dolida tanto con mi “amiga”—hice un gesto con los dedos
entrecomillando la palabra amiga—, como con el chico que me gusta, porque él quiere seguir siendo mi amigo, pero para mí es muy doloroso
verlo en persona, así que decidí solo comunicarme con él por medio del Messenger, pero él esta en la misma prepa que yo y ,para colmo,
también la zorra. Así que estoy tratando de evitar llamar la atención. Y el asunto de que no quiera tener más amigos ni novios por el
momento es que simplemente no quiero salir lastimada de nuevo, al menos no tan pronto.
Él se me quedo viendo con la boca abierta mientras comprendía todo lo que yo acababa de soltar.
—Ah…—fue lo único que fue capaz de decir.
—Por favor, no quiero que comentes mi situación con nadie, ya es suficientemente duro sin que me anden molestando con ello—le pedí.
—Por eso no te preocupes, pero… ¿no es mejor tener a alguien en donde apoyarte, un hombro donde poder llorar?—preguntó señalándose.
—Ya tengo en quien apoyarme—le dije tajante.
Entonces miré hacia la ventanilla para darle la espalda y dar por terminada la conversación, pero fue iluso de mi parte pensar en que se
daría por vencido tan fácilmente.
—Bueno—dijo—, pero ¿qué culpa tengo yo de todo lo que te pasa? Yo solo quiero ser tu amigo.
Lo volteé a ver alzando una ceja en ademán sarcástico. Él me miro sonriendo como si me hubiera dicho algo con gran sabiduría.
—¿Qué culpa tengo yo de que tu quieras ser mi amigo?—contraataqué.
—Pues, de hecho sí tienes la culpa…—me dijo con ojos traviesos.
—¿Ah sí? Y ¿Cuál es mi culpa? Si se puede saber—lo reté.
—Tienes la culpa de ser bonita y misteriosa, lo que hace que me seas interesante—dijo como si fuera un experimentado abogado
dando el argumento clave para ganar el juicio.
—¡Ya para con eso—le grité—! Me estas empezando a fastidiar.
Vi por la ventanilla que ya había llegado a mi casa así que me levante y le dije al chofer que esa era mi parada.
—¡Nos vemos mañana en la escuela!—me gritó con una sonrisa.
Lo fulminé con la mirada antes de bajar.

sábado, 27 de agosto de 2011

Capitulo 15


SEGUNDA TEMPORADA Palabras para él, capitulo 15
~~ Primer día en mi nuevo instituto ~~

Me quedé despierta hasta que sonó el despertador, anunciando que eran las cinco y media de la mañana y que debía de prepararme, darme una ducha, vestirme —por primera vez en mi vida sin necesidad de un uniforme para ir a la escuela— e ir a mi primer día de instituto.
Hubiera sido genial lo que hubiera sentido “será genial entrar de nuevo, que nadie me conozca, empezar de cero y ser la persona que realmente quiero ser”. Desde algún lugar de mi maltratado corazón había un ligero eco de esa emoción pero no me permití concebir esperanzas a sabiendas de que mi alma gemela y mejor amigo estaba en esa maldita escuela, con una zorra que se había hecho llamar mi amiga y había engatusado al hombre de mis sueños.
A, que no os lo había dicho? Mi mejor amigo se marcho aqui por la misma razon que yo, hace un año, se llama Alex, y yo estaba pilladisima por él en aquel entonces, pero el muy estupido se hecho una novia llamada Helena, a la que yo llamo Zorra ^^
Mientras salía de mi cuarto cavilé la posibilidad de hacerme la enferma y faltar el primer día de clases, pero el eco de la emoción que intentaba suprimir estaba ahí, en algún lugar de mi mente diciéndome que no iba a haber otra oportunidad de presentarme como el primer día, y era la primera y única oportunidad de que me conocieran y supieran quien era, mas o menos.
Terminé por no esperar nada, y pensar en que lo mejor sería hacerme la ruda y fulminar a mis compañeros con la mirada dejándoles bien en claro que no quería amigos y esperar a que se la creyeran.
No tenía más opción que aguantar y ver que ocurría.
Cuando salí de bañarme, me dirigí al armario a inspeccionarlo para ver que me ponía, aunque cabe mencionar que no tengo demasiada ropa.
Observé la ropa tratando de elegir algo sexy como me lo aconsejaba la vocecita emocionada de mi cabeza, pero finalmente opté por unos vaqueros cortos, una camisa negra de lado, y unas convers negras que mi tía me había regalado en mi último cumpleaños.
Después bajé las escaleras y me encontré con mi madre, que estaba sacando el dinero que me iba a entregar de su bolsa.
Me repitió con severidad qué autobús debía tomar y en donde debía de bajarme.
Por cierto, mi madre se llama Rebeca.
Asentí a todo lo que me dijo con el corazón palpitando más fuerte en mi pecho debido a que mi emoción se había extendido por todo mi cuerpo haciendo que me temblaran las piernas y se me hiciera un nudo en la garganta.
Salí de la casa con paso decidido, después de despedirme de mi madre & mi hermana, me encaminé hacía la esquina donde tomaría el autobús.
Era un día soleado, de mis preferidos.
Hubiera estado bostezando todo el camino de no haber sido por el corazón que, a pesar de estar hecho polvo, latía con fuerza dentro
de mi pecho.
Y gracias a que la vida se empeñaba en hacerme miserable, el camino se me hizo eterno, por lo que tuve tiempo suficiente para
pensar en lo bueno y lo malo que podía pasar.
Agradecí tener el ego no muy grande para pensar menos en lo bueno porque, aunque suene de locos, para mi es mejor no hacerme esperanzas ya que al darme cuenta de que las cosas no salen como quisiera, me deja algo deprimida.
Finalmente llegué y observé la escuela llena de chicos. Entonces me encaminé hacia la recepción, donde me dieron un horario de mis clases y me indicaron donde estaba cada salón.
Caminé lentamente al salón que me tocaba con el iPod a un volumen que no me dejaría sorda pero que no me permitiera escuchar a mis compañeros de clase, ni a ninguna otra persona hasta que llegara el profesor y fuera necesario.
Entré al aula y miré a mis compañeros en un alboroto, charlando y conociéndose, socializando, algo que pretendía no hacer en
ese momento hasta que mi corazón estuviese un poco mas sano, o al menos los suficiente para albergar a mas amigos que no
fueran Miriam,Fer y… y ya.
Pero, maldita sea, eran mesas, no pupitres, así que forzosamente tendría que al menos hablar.
Gracias al cielo vi un lugar vacio en una esquina, en la cabecera de la mesa, me apresuré a sentarme.
La mesa estaba ocupada ya por tres chicos que charlaban entusiasmados.
**Uno, él de la derecha, de pelo castaño oscuro, tez bronceada y ojos castaños, era medio gordito y más o menos de mi altura.
**Él de la izquierda y más cercano a donde yo quería sentarme, tenía cabello negro, tez un poco mas
pálida que la del primero, ojos oscuros, al parecer mucho más alto que yo y era delgado, aunque más bien atlético.
**Y por último, él que se sentaba a lado del anterior, de cabello más claro que los otros dos, más o menos tirándole al rubio,
tez bronceada, ojos miel, solo un poco más alto que yo y complexión delgada, pero no atlética como el otro.
-Puedo sentarme?? -le pregunte al que se sentaba a la izquierda, el más cercano a la cabecera.-
-Claro. -me contestó con una sonrisa, se la devolví
Me puse de nuevo los audífonos, pero en un volumen más apropiado, así que pude darme cuenta de que los chicos cuchicheaban sobre mí, o otas de la clase.
Hice una mala elección de mesa, me lamenté.
Había pensado que al ser chicos, no me prestarían atención y seguirían en su charla de “hombres”,
pero me di cuenta de que era un plan estúpido y de primaria, aunque no sea una modelo, lo único que los hombres quieren
es flirtear a esta edad.
Hice como que no me daba cuenta y subí el volumen de mi iPod. Entonces llegó el profesor y llamo la atención de la clase.
Era alto, panzón, con canas, medio calvito y con arrugas alrededor de los ojos. Quizá entre unos cuarenta y muchos o cincuenta y pocos.
-Buenos días -dijo en tono amable.
-Buenos días, profesor -coreó la clase en tono mecánico.
-Yo soy el profesor Hurley, y seré su profesor de historia este año -maldición, pensé.
La historia es mi gozo en un pozo, así tendría que poner empeño en no distraerme, al menos no con mis compañeros de grupo,
que parecían más interesados en como entablar una conversación conmigo que en lo que el profesor estaba diciendo.
-Ya que es el primer día de clases -continuó el profesor- y ustedes son nuevos, por ser de primer semestre, primero cada uno
va a pasar al frente, decir su nombre y lo que les gusta hacer, sus intereses, etcétera.
Al escuchar lo que decía me estrujé los sesos por sacar uno de mis gustos que no sonara ni muy ñoño ni muy divertido ni muy rudo,
solo quería que sonara normal.
-Empezaré con esta mesa, luego irá esa, esa y finalmente aquella -dijo señalando cada una de las mesas.
Agradecí que la mía fuera la última- Así que empecemos. Señorita, por favor pasé al frente -le dijo a la niña de cabello
negro y tez morena, un poco gordita que estaba sentada hasta el frente a la derecha.
Se levantó de su asiento y paso al frente, luego prosiguió diciendo que se llamaba Greta y que le gustaba bailar. Entonces el profesor,
siendo experimentado, con certeza, le hizo algunas preguntas para ayudarla con los nervios de cuál era su comida favorita,
que hacía por las tardes, etcétera.
Mientras mis compañeros pasaban yo pensaba en qué diría, era fácil, ya tenía todo preparado.
Finalmente después de que pasaran los compañeros que se sentaban con migo, cuyos nombres
eran Irving—el gordito—, Martin—el atlético—y Carlos—el flacucho—, me tocó pasar a mí, era la última.
-Gracias por compartir su, ejem… hobbie señor Carlos.
Dijo el profesor entre avergonzado y divertido en medio de las risas de la clase después de que Carlos dijera que su
hobby era ver películas triple x, obviamente haciéndose el gracioso.
El chico regresó a su asiento y choco palmas con los otros dos que se sentaban conmigo.
-Ahora, es su turno jovencita -dijo dirigiéndose a mí en tono alentador.
Me levanté de mi asiento, y me subí un poco el pantalón que acostumbra a bajarse cuando uno se sienta.
Camine hacia el frente de la clase y miré a mis compañeros con la mejor cara de indiferencia que pude fingir. Entonces comencé.
-Mi nombre es Sofia, pero me suelen llamar Sofi, me gusta la música.
Mi color favorito es el morado, & mi comida favorita el chocolate. No tengo hobbies pero me gusta hacer ejercicio de vez en
cuando y navego y escucho música en internet por las tardes.
Miré al profesor con gesto de haber terminado ya.
-Muy bien -dijo y después preguntó al grupo como había hecho con todos los demás que pasaron. -¿Alguna pregunta para Alice?
Esperé un seco y mecánico “no” general, como había pasado con todos mis compañeros anteriores pero, en lugar de eso,
antes de que todos pudieran decir no, Martin alzó la voz.
-Sí, tengo una pregunta para ella -dijo en tono divertido todos voltearon a verlo, como es típico.
-¿Y cuál es su pregunta, señor Martin? -el profesor tenía muy buena memoria, recordaba todos los nombres a la perfección.
Entonces el chico me volteó a ver con ojos seductores y preguntó........

Capitulo 14


~~ Giro 90º, NUEVA CASA, NUEVA VIDA. ~~
Guille se quedó en silencio unos segundos que a mi me parecieron días. ¿Eso quería decir un no? ¿Le cuelgo, o espero a que responda?
No me dio tiempo a reaccionar, puesto que ya había respondido.
- Bueno... Es que esta tarde no puedo.
- Vale, Guille, lo pillo. No pasa nada. Que te lo pases bien con tus amigos esta tarde, adios. -le colgue-
Eso era lo único que haría, pasar de mí y divertirse con ellos.
Me parece que mi respuesta a su pregunta va a ser muy clara.
¡Estaba tan harta! ¿Por qué todo tenía que pasarme a mí?
¿Qué he echo yo en mi otra vida, para merecer eso?
Pufff, ni yo misma creía que estuviera diciendo estas cosas.
Ya estaba delirando. Lo mejor sería tumbarbe en la cama
y llorar hasta que me duelan los ojos. Estaba tan echa polvo...
No me lo pensé más. Me puse el pijama y me metí en mi cama tapándome con mi edredón nórdico que parecía refugiarme de una
completa soledad en aquellos instantes. Creo que nada podría estropear ese momento en el que cerré los ojos y me abracé
a mi edredón olvidándome de todo...
TOC,TOC,TOC la puerta se habre, me incorporo & era mi hermana.
-Tata, otra vez llorando? -dijo con cara de preocupación-
-No cariño, tranquila, esque estaba durmiendo & tube una pesadilla.
-mmm.. vale, dice mama que bajes, que tienen algo muy importante que decirnos.
-Vale enana, dile que ahora bajo.
Mi hermana salio de la habitación cerrando la puerta, me levanté & fui al baño, me lave bien la cara para que no se notara que
estube llorando & tal cual estaba vestida -en pijama- baje.
Mi padre me hizo señas para que me sentara en la mesa que ellos estaban -mi madre,mi padre,mi hermano,mi hermana-, me senté.
-Y bien?? -dije, por que estaban en silencio-
-Esto sera dificil de decir... -dijo mi madre- cariño?
-Haber como ya sabreis, Alberto tiene que ir a estudiar
a Atlanta. -dijo mi padre-
-Ajaaa... -dije-
-Pues como él se va, vuestro padre a pedido un traslado a la misma ciudad que él -dijo mi madre nerviosa-
-Y me lo han dadooo!!!!! -dijo mi padre ilusinadisimo-
-No jodas ._. -dije-
-Si hermanita, parece que no te vas a librar tan pronto de mi. -dijo riendo-
-Ja,Ja,Ja! -dije- no, enserio, es broma no?
-Cieloo, esto es mejor para nosotros, nos daran allí una casa mas grande incluso que esta, estaremos todos juntos sin necesidad de
separarse! -dijo mi madre-
-Pero...pe..ro... cuando?
-Dentro de una semana. -dijo mi padre-
Y vi mi fin acercarse… con cada centímetro que la luz venía hacia mis pies, entonces la luz se incremento hasta cegarme
y todo se volvió blanco, de repente desperté y me di cuenta de que solo era otra de mis pesadillas.
Pero no había pesadilla que se comparara con mi realidad.
Había pasado la semana y con ella mis ultimos días en mi casa, mis ultimos días despidiendome de mis amigos, mis ultimos días en españa.
Ahora me situaba en Atlanta, en mi nueva casa, y como dice mi abuela, nueva casa nueva vida.
Me quedé despierta hasta que sonó el despertador, anunciando que eran las cinco y media de la mañana y que debía de pararme, darme una ducha, vestirme—por primera vez en mi vida sin necesidad de un uniforme para ir a la escuela— e ir a mi primer día de mi nuevo instituto.

Capitulo 13


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~Niñato de mierda~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
-Por cierto. -Dijo mientras miraba al frente. -Me llamo Justin ¿y tú? -Me preguntó y me miró rápidamente volviendo a mirar a la carretera-
-Yo soy Sofi. -Dije intentando no parecer nerviosa.
-Pues encantado Sofi.-Dijo mientras me miraba y me sonreía.
Era increíble como este total desconocido me había gustado. Lo raro es que yo no la hubiera cagado aún.
Paró el coche justo delante de la puerta de mi instituto. Abrí la puerta del coche y noté que me estaba mirando.
Puso su mano en mi muslo. Me puse muy pero que muuy nerviosa.
-Sabes Sofi... eres muy bonita. -dijo con una sonrrisa picarona-
-Sabes Justin, tu eres un niñato de mierda -dije sonrriendo-
-Y tu sabes que yo nunca olvido una cara? -dijo levantando las cejas-
-Y tu sabes, que yo no me junto con niñatos? -dije guiñandole un ojo y sonrriendo-
Salí del coche y camine hacia la puerta del instituto.
-Un placer conocerte Sofi. -Dijo sonriendo con esa sonrrisa *-*
Aceleró su coche y se mezcló entre los demás ahí acababa una historia que podía haber sido bonita.
Al darme la vuelta, estaba media clase mirando como salia de ese cochazo. (incluido Guille) Si las miradas mataran.. me dije.
-Sofi, ¿Quién era ese? -Me dijo Fer mirándome con su mirada entre cejada-
A, no os lo había dicho? entre Miriam, yo, y Fer todo estaba como antes, me alegro un monton que al final lo arreglaramos.
-No lo sé, es un chico que casi me mata esta mañana mientras cruzaba la calle, nada más.
-Sí, sí, lo que tú digas. Pero vamos que vaya tíos te atropellan a ti. -Dijo Miriam mientras se reía y entrabamos todos a clase.
No me enteraba de nada, solo estaba en mi cabeza un nombre: GUILLE.
¿Qué podía decirle a Guille? A mí él me gustaba, pero es... Es... Es Guille.
Y para colmo, esta semana viene mi supuesta Tía Marge, y mis padres me deben muchas explicaciones.
¡Estoy harta de que todos me tomen por tonta! Hablando de tonta, Kate me ha estado insultando durante toda la semana.
¿Y yo que puedo hacer? Nada, me siento totalmente sola en estos momentos. Kate, es la ex-novia de Guille,
y se ha enterado todo mi instituto de que va detrás mío, así que ella me hace la vida imposible. ¿Es que la quiere poner celosa?
¡Seguro que es eso! Solo me quiere utilizar, es un idiota... Todos son iguales, le voy a dar mi respuesta hoy mismo y va a ser muy clara.
Salimos de clase y fui a mi casa. Nada más entrar.
-TAAAAAAAAAATAAAAAAAAA! -dijo mi hermana en mis brazos-
-Vidaaaa! -dije sonrriendo-
-Sabes que?
-dime -rio-
-Que tengo noviooooo! -dijo soltando una carcajada-
-Que? No jodas! o.o
-Tata no digas palabrostias que si nos la mama nos riñe! -dijo riendo-
-Jajaja, que graciosa eres, tu no las digas en casa y veras como no pasa nada. -rio- y como se llama tu novio enana?
-Se yama Miguel -sonrrie- lo quiero mucho.
-Me alegro mucho cariño, y que haceis los dos e.e?
-Nos damos besitos con lengua como los mayores
- *-* Pero niña! eso no lo ago ni yo! Eso se hace cuando eres mayor sabes?
- Buenoo valee..
- Así me gusta, alé bamos a comer.
Nos sentamos en la mesa y comimos los ricos y deliciosos macarrones de mi madre *-*
-Cielo, como te ha ido en instituto hoy? -dijo mi madre metiendose un trozo de flan en la boca-
-Si yo te contara...
Dicho esto subí por las escaleras a mi habitacion, que por cierto casi me mato x) Me tumbe en la ama y cogí mi movil.
Hoy no tenía nada que hacer, así que decidí llamar a Guille para quedar con él y quizá, darle una respusta.
A lo mejor quedar con él me ayudaba a elegir...
Marqué el número y en cada tecla notaba algo en el corazón que no sabría describir, pero os podéis imaginar lo que
sentí en ese momento, y más cuándo oí su voz:
- ¿Sofi?
- ¿Tanto te extraña mi llamada?
Respondí un poco irónica conteniendo la respiración. Mi corazón iba a cien pulsaciones por minuto, o eso me parecía a mí.
¡Ni que hubiera corrido una maratón! Y yo sabía lo que significaba oírle y ponerme de esa forma... Me gustaba. Sí, lo tenía asumido,
pero seguía siendo como todos los demás... ¿O él era peor?
- Mujer... Pues... -Se volvió a hacer el chulo, como de costumbre- La verdad que sí, me extraña. Pensé que desde aquel día
en el parque no querrías volver a saber nada de mí. ¿Te lo has pensado?
- ¡Que impaciente eres! No, aún no he pensado nada. Solo te llamo porque... Bueno... quiero que quedemos en algún lado y pasemos
la tarde junto. ¿Te parece o no?
Guille se quedó en silencio unos segundos que a mi me parecieron días. ¿Eso quería decir un no? ¿Le cuelgo, o espero a que responda?
No me dio tiempo a reaccionar, puesto que ya había respondido.

Capitulo 12


Un chico, bastante guapo, se sentó a mi lado en el banco. Me quitó un casco de la oreja, y me obligo a escucharle.
- Por favor, Sofi.
- Guille, enserio, tengo demasiados problemas como para que vengas tú a añadirme uno más. Gracias por tu colaboración.. pero adiós.
Me levanté del banco pero él me agarro de un brazo.
- Por favor... -suplicó- Mira, Sofi, no sé que coño me pasa contigo. Nunca había sentido esto por una chica, pero no paro de pensar en tí.
- Vete a contarle el cuento a otra, ¿vale? Yo ya me lo sé. Sé el principio e intuyo el final.
- Que no joder -insistió- Escúchame al menos ¿no?
Lo intenté, pero era imposible decirle que no con esa carita que tenía.. Me derrite, pero es un subnormal integral.
- Bueeeeeno.. -decidí- Pero se rápido.
- De acuerdo. Mira, no paro de pensar en tí. No es que me guste mucho pensar en tí..
- ¿PERDÓN? -le interrumpí- Lo estás estropeando.
- Joder, no.. Haber si me explico. Yo contigo, empecé y todo eso, pues para liarme contigo, como con todas las tías..
Pero me has ganado poco a poco. Me gustas. Y mucho -consiguió hacerme sonreír- Y bueno.. Yo quería salir contigo.
Y si no quieres, quiero que al menos seamos amigos, y que me conozcas a fondo.
- Guille.. Tengo que pensarlo. Estoy segura -dije con decisión- de que tú no eres el tipo de chico que a mí me gusta..
Y estoy segura de que esto no va a funcionar..
- No digas eso. Al menos, piensalo. ¿Vale? -me dijo con una sonrisilla de las suyas. Esas sonrisas me vuelven locas.
Intenta confundirme, pero no voy a convertirme en esas tontas que lo tratan como a un dios.
- De acuerdo, adiós Guille.
Me levanté del banco dejándolo atrás mientras miraba cada paso que daba. Miré hacia atrás e intercalamos las miradas.
Me gustaba, estaba claro. Pero yo no quería caer en sus redes. Me estaba vendiendo el mismo cuento que a todas, estaba segura.
Llegue a mi casa, me puse mi pijama por así decirlo que era una camiseta de tirantes y un culor de esos.
Hice los deberes, tarde mas o menos una hora y media, que palo :$
Me acoste sin cenar, no tenia hambre con todo lo que estaba pasando, me acoste y tras un laaaargo rato de pensar
alfinal me dormí.
A la mañana siguiente Lunes, el despertador había timbrado un cuarto de hora tarde, mierda, si no me doy prisa no llego al instituto.
Me levante y me di una ducha de agua fría, me vestí rápidamente, desayuné y salí corriendo de mi casa.
Como volviera a llegar tarde una sola vez más a clase, estaría castigada por los restos hasta final de curso.
Corría como loca por la calle, mi instituto estaba un poco lejos. Crucé la calle corriendo, iba tan metida en mi papel de corredora
profesional que me lancé a la carretera sin mirar.
-Aaaaaaah- Chille asustada cerrando los ojos.
El coche frenó justo delante de mí. Mi corazón se puso a mil por el susto y me quedé petrificada parada delante de él.
Cuando abrí los ojos, salía del coche su conductor, un chico joven que tendría aproximadamente mi edad, de pelo moreno
y unos ojos color miel que captaron toda mi atención desde que los vi. Era muy guapo de cara, y su cuerpo la acompañaba a la
perfección. Llevaba una camiseta blanca de pico ajustada que le marcaban sus musculosos *-*
Era un poco más alto que yo, no demasiado. Se acercó rápidamente a mí.
-Chica, ¿estás bien? -Me preguntó asustado.
-Sí, eso creo. –Dije algo alterada aún por el susto.
-Ah, menos mal. -Dijo el chico más tranquilo.- Deberías tener más cuidado y mirar la carretera antes de cruzar.
-Sí, lo siento. Es que llegaba tarde al insti… -Dije disculpándome.
-Bueno no pasa nada, podría haber sido peor. -Dijo el chico sonriendo.
-Será peor. Volveré a llegar tarde a clase y me castigaran hasta el fin de los fines. -Dije con una entonación algo graciosa.
-Vamos, sube que yo te acerco. ¿A qué instituto vas?- Dijo invitándome a entrar a su coche.
Vale, paréntesis. Vaya coche, por él se notaba que tenía dinero. Era un coche negro brillante, uuff que coche!! *-*
-Voy al (blablabla tened un poco de imaginacion), ese que está a 4 manzanas de aquí. -Dije mientras me sentaba y cerraba la puerta.
-Ah vale, llegaremos en 5 minutos, no te preocupes.- Arrancó el coche y puso rumbo a mi instituto.
Sentía mucha vergüenza de ir en su coche, es más le acababa de conocer pero ni siquiera sabía su nombre.
-Por cierto. -Dijo mientras miraba al frente.- Me llamo .....

Capitulo 11


- ¿Si? -pregunté.
- ¿Sofia? -
- Sí, soy yo. ¿Quién es?
-¡Oh, querida! -no reconocí la voz pero tenía acento inglés muy británico- Soy tu tia Marge, Marge Greddy. Seguramente tu no me recuerdes, la última vez que te ví tendrías unos four años. -dijo mezclando palabras inglesas y españolas. Por suerte, pude entenderla.
- Pues no, no te recuerdo. ¿Querías hablar con mi madre o algo?
- No no, solo avisar a toda la familia de que en two days -¿otra vez? resoplé- estaré por allí en tu home.
¿Y esta tía era familia de mi madre o mi padre? Que yo supiera, no tenía familiares ingleses, además mis padres no entienden ni 'hola' en inglés.
- Ah, vale. -fui lo único que pude decir. Estaba demasiado asombrada.
- Querida porfavor dile esto a tus padres por-que-me-quedaré-en-tu-home -decía lentamente.
- Sí, sí. Yo se lo digo. ¿Algo más?
- No, no. Un-beso-muy-grande-querida.
- Adios -pude decir antes de que mi 'tía' colagara rápidamente.
Si en todo el día había una sorpresa más yo moriría en el intento. ¡Estaba arta de sorpresas y cambios de mi vida! Me gustaba la monotonía de antes..
- Que será lo siguiente.. -dije por lo bajo.
Y me fui en busca de mi madre por toda la casa para contárselo.
Se lo conté y solo contesto esto.
-No sé cielo. De verdad -me dijo ella mirando hacia abajo.
¿Se cree que me engaña? Pensé. ¡Pues no! Yo sé que cuando mira hacia abajo es porque está mintiendo. Ella sabe quién es
'mi supuesta tía Marge'. ¿Tengo algún gen inglés? ¿Familia inglesa? ¿Algún acento extraño? Todo esto no tenía ningún sentido, y la verdad, no sé si quiero buscarle un sentido. Ahora tenía otras cosas en las que también preocuparme.
'Riiiiiiing'. El teléfono volvió a sonar. ¿Sería mi supuesta tía Marge? Pues si es así, no iré yo a coger el teléfono.
- ¡SOOFIAAA!- Gritó mi madre.
- ¿Qué quieres, mamá?
- Coge el teléfono, por favor. Yo no puedo.
Estaba en la ducha. ¡GENIAL! Fui a coger el teléfono, de nuevo, y como siempre. La tonta de Chloe siempre deja lo que esté haciendo (generalmente nada) para coger ese maldito teléfono que seguramente hoy conseguiría amargarme aún más.
- ¿Si? -dije con una voz desganada.
- ¿Cielo? ¿Eres tú? -era la voz de Miriam.
- Sí, soy yo. ¿Querías algo? -le dije muy cortante.
Quizá demasiado. Miriam puede parecer insensible pero por dentro le sientan muy mal estas cosas. Me sentí un poco culpable.
- Fer me ha dicho que no querías venir con nosotros al cine mañana. ¿Por qué?
- ¿Cómo? ¡Pero si no me habéis invitado! -lo que acababa de oír me había sentado aún fatal. Fer no me invitó. ¿Por qué le ha dicho esa mentira a Miriam? Oh, ¡venga ya! ¿ALGO MÁS?
No dejé hablar a Miriam.
- Oye, Miriam.. Estoy muy cansada hoy, quiero dormir la siesta y descansar viendo la televisión. ¿No te importa no? Un beso.
Y colgué sin dejar que me dijera ni un simple 'adiós'.
Eran las 4:00 PM.
En la tele no hay nada a esas horas. Y Miriam lo sabe perfectamente. Ella sabe cuáles son los programas que vemos (porque vemos los mismos). Nunca veo otra cosa ni me salgo de mi horario de tele, yo soy así. Y además, hoy, de alguna forma extraña y desconocida.. ¡no tenía sueño! Y Miriam sabe que no me gusta dormirme la siesta, porque luego me levanto demasiado zombie y no me apetece hacer nada.
Ella, a estas horas, ya sabría que estoy mal, enfadada, o deprimida por cualquier tontería (como de costumbre, claro).
- ¿Mamá? Me voy al parque.
- ¿Has quedado con Miriam de nuevo? Espero que esta vez vengas antes y no te retrases.
- Llegaré antes de lo que te esperas, mamá -Decía mientras iba al hall y abría la puerta de la entrada cerrando de un fuerte portazo.
Cogí el móvil, enchufé los cascos y puse la música a todo volumen mientras caminaba por las calles que veía día a día. Decidí ir por la parte de atrás, así Miriam no me vería salir de casa.
Por el camino me encontré a varias personas que me saludaron amablemente, entre ellas, mi vecina Magdalena
(sí, ahora que lo pienso.. Yo también quiero una magdalena hahaha).
Magdalena es realmente agradable, siempre me pregunta que qué tal estoy, qué tal llevo los estudios, y esas cosas.. Y además, cuando voy a su casa a entregarle un pedido de parte de mi madre, me da galletas caseras que ella misma hace.
Parece mentira que a sus 62 años haga unas galletas tan buenas. Más de una vez, me he inventado alguna de mis excusas poco excusas para que me diera algunas galletas y luego me las comía en casa, a escondidas de mis hermanos claro, mientras intentaba des-deprimirme.
Esas galletas saben hacer feliz a una chica. Me reí mientras pensaba esto. Y seguí tarareando la canción que sonaba en el móvil mientras estaba llegando al parque.
Me senté en un banco y algunas palomas se acercaron.
Me sentía una vieja de esas de las residencias que vienen a darle comida a las palomas o a los patos, pero en realidad..
Me encantó sentirme querida y necesitada por una vez.
La pena, es que no llevaba nada de comida encima.
Me dieron pena las palomas, pero las espanté dando una patada en el suelo. No quería que me agobiaran, se supone que había ido al parque para evadirme del mundo, pero al parecer..
Pasó todo lo contrario.
Un chico, bastante guapo, se sentó a mi lado en el banco.
Me quitó un casco de la oreja, y me obligo a escucharle.
- Por favor, Sofi.

Capitulo 10

Seguí caminando hasta llegar al punto de destino, allí me encontré con una persona que no veía desde días antes de haber estado fingiendo la peor gripe de toda mi vida.
No le miré a la cara, preferirí no hacerlo, me sentía muy culpable con todo esto asique fingí no haberle visto e introduje la llave en la cerradura de mi casa.
- ¡Sofi, espera! -dijo él muy contento. ¿No estaba enfadado conmigo?-pensé.
Por un momento decidí no girar la cabeza y hacer con que no le había oído pero, entonces me sentiría más culpable.
Corrí hacia él y le abracé.
- ¡¡FEEEER!! ¡Cuánto tiempo! Ya pensé que hasta el lunes no te vería.
- Sí, bueno.. -se quedó callado-
- ¿Pasa algo Fer?
- No no, nada -sonrío- Sólo que tenía muchas ganas de verte y pensé venir a tu casa, menos mal que acabas de llegar
Sólo pude sonreír, no supe que decirle, Fer es tan bueno y cariñoso conmigo, de verdad os digo que es el mejor amigo que una chica como yo puede tener.
- Bueno, y ¿a dónde habías ido?
- ¿Eh? Ahh, con Miriam a dar una vuelta por ahí, tantos días en casa me estaba agobiando y es Sábado, asique no podía quedarme un Sábado en casa.. -se me soltó una risilla un poco chillona de la que me avergoncé al segundo-.
- ¿Ya estás bien? Mañana Mir y yo vamos a ir al cine a ver la película de Avatar y...
- ¿Otra vez? -le interrumpí-
- Sí -se rió- aunque esta vez es más larga..
- Bueno, pues pasaroslo bien... Yo ya me voy a casa que me estarán esperando mis padres para comer
¿No me habían invitado a ir al cine con ellos? ¿Esos eran mis dos mejores amigos? A lo mejor Miriam estaba enfadada conmigo y quería vengarse. ¡NO! No podría ser eso, ella nunca me haría algo así, ni si quiera estamos enfadadas, al menos, no que yo sepa.
- Pero Sofi... -dijo él preocupado-
- Oye Fer, ya hablaremos el lunes ¿vale? -dije muy seria- Mis padres me esperan, lo siento.
Últimamente estaba fingiendo más de lo habitual, últimamente era una mentirosa, me daba asco a mí misma. Y todo eso, desde que Guillermo apareció en mi vida.
'Como desearía que todo fuera como antes'-pensé.
Abrí la puerta de casa, 2:30 AM.
- ¡¡SOFIAAA!! ¿Se puede saber dónde habéis ido Miriam y tú? ¡Dijiste que tardarías media hora y llevas fuera de casa toda la mañana, TODA!
Mi madre estaba echa una furia, muy muy enfadada, menos mal que no estuve más tiempo hablando con Fer.. Si no, ahora mismo estaría encerrada en un sótano o degollada y eso no es muy agradable.
- Lo siento mamá
- ¿CREES QUE CON ESO LO ARREGLAS TODO? ¡Ya hemos acabado de comer y estábamos muy preocupados por tí, hija! Te pones mala durante casi una semana, pierdes muchas clases en el instituto, y encima el Sábado te vas de fiesta toda la mañana...
- Lo siento mamá
- Aish -resopló- Caliéntate la comida y sírvetela tú sola. Nunca cambiarás.. -se dirigió a la cocina hablando entre dientes hacia sí misma-.
Fui a la cocina y calenté la comida en el microondas.
2:40 AM.
Ya había acabado de comer, y menos mal, no aguantaba más. Solo necesitaba ir a mi habitación, escuchar música y llorar.. Seguramente haría el típico plan americo: película ñoña acompañada de palomitas con sal con cocacola y de postre un riquísimo helado de chocolate mientras miles de lágrimas recorren tus mejillas deseando que acabe la película ñoña que te ha hecho llorar.
Sí, realmente suena fantástico, ese sería mi plan para el sábado tarde. Total, ahora no tenía novio, ni amigas ni amigos, ni si quiera a Miriam y a Fer.
Me tumbé de un fuerte y sonoro salto en mi cama, cogí el móvil y los auriculares y puse música a todo volumen. Casi me retumbaba en los oídos, pero necesitaba sentir la música dentro de mí.
Me puse boca abajo, apoyé mi cabeza en la almohada y deje que las lágrimas se desahogaran. Ya llevaban un rato queriendo salir de mis ojos azules.
Yo sólo escuchaba mi música, y no oía mis llantos, pero los que estaban en mi casa sí los oían.
- Tata, ¿qué te pasa? -dijo mi hermana con su voz chillona.
No la vi entrar a mi habitación. Noté que alguien se me tiraba encima y me abrazaba.
- Oh, ¡Lucía! ¿No sabes que no se puede entrar en la habitación de alguien sin pedir permiso? -dije mientras me pasaba la mano por debajo del ojo intentado que no se notara que lloraba.
- Pues tú y Alberto entráis en la habitación de mamá y papá cuándo queréis y sin avisar -No sabía qué decirle, tenía razón, los niños pequeños al fin y al cabo son los más listos de todos.
- Bueno, pero... -cambié de tema- ¿Qué querías?
- Oí que estabas llorando y he venido para saber que te pasa. ¿Por qué lloras, tata?
- No lloro cariño, se me ha metido algo en el ojo -mentí
- Pero estás llorando igualmente, no me mientas, ya no soy una niña -me explicó mientras me reí.
- Pero estaba llorando porque.. Porque.. Porque me roza mucho el ojo, asique me lo voy a ir a lavar al baño ¿vale? -dije mientras me levanté de la cama y fui al baño rápidamente.
Ella se fue de mi habitación.
'Menos mal' pensé. La próxima vez que llore no estaré escuchando música a todo volumen. Aún así, no me puedo quejar, al menos no me ha pillado Alberto o alguno de mis padres. Salí del baño con papel en la mano. Me dirigí a mi habitación y me tumbé en la cama.
'Riiiiiiiiiiiiiiiiiiing' sonó el teléfono de casa. ¿Es que nunca podré escuchar música tranquila? pensé.
Sofia, cariño coge tú el teléfono -gritó mi madre.
Resoplé, pero lo cogí.

Capitulo 9


"¡Sooooofii!" Gritó mi madre varias veces como si estuviera buscando una aguja en un pajar.
Gritó tanto, que me llegó a doler la cabeza y los oídos de verdad. "Ya estoy en casa" siguió gritando. "Cómo si no me hubiera dado cuenta" pensé.
Sus pasos resonaban en mi cabeza cada vez más y más. Se acercaba a mi habitación. ¡Mierda! Lo que imaginaba.
Abrió la puerta y me tocaba aguantarla (un gran pánico para mí, tener que fingir estar mala era un gran papel de interpretación,
después de esto yo acabaría en Bollywood). ¡¿Es qué nadie ve el cartel "No entrar"?!
- ¿Qué tal estás cariño? -me dijo cariñosamente.
- Mal, me duele mucho la cabeza -mentí posando mi mano sobre mi fría frente fingiendo que me ardía.
- Bueno, pues duerme y no te levantes de aquí. -decía sobándome el pelo como si fuera un gato- Está abajo la madre de Miriam
esperándome ya que estaba hablando con ella, enseguida vuelvo.
Cuando ella dice "enseguida" significa una hora.
- Vale mamá, descuida -dije yo girando la cara hacia el otro lado de la cama y apollando mi cabeza sobre mi suave
y reconfortosa almohada.
Salió de mi habitación y volvió a abrir la puerta. Portazo. Cerró.
Me levanté de nuevo y llamé a Miriam.
. . .
"El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura" Odio que suene esa frase con la voz de pito que tiene la señora operadora.
Le envié un mensaje, no aguantaba más. Yo estaba mal y ella en clase... ¿Qué podía hacer? Sólo eso.
Empecé a teclear rápidamente un mensaje que decía:
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
¡Miriam! ¿Tienes el móvil apagado o qué? Llámame cuando leas esto, porfavor! te quiero guarrilla :)
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Levanté la almohada y la apollé contra el respaldo de la cama, seguido, me senté. No sabía que hacer, sé que mi madre tardaría
en llegar pero en el fondo también pensaba que podía llegar pronto y así estaba más preparada aunque de todas formas no podría
ir al salón a ver la televisión porque no hay nada en la maravillosa ''caja tonta''.
Simplemente me quedé soñando despierta, soñando que yo hablaba con Guillermo y él era el chico de mis sueños.
Eso sí sería perfecto... Pero, ¿qué podía hacer él? Nada, es un chico normal y corriente pero.. Ya sabéis, es.. todas
esas cosas que lo llamo yo.
No sé por qué razón ahora mientras soñaba despierta con él, no me salía insultarlo de ninguna forma.
Y mira que tiene formas para insultarlo.. Pero nada. "Ya está bien" grité en alto. ¿Me estaba volviendo loca?
¿Loca de eso que la gente llama amor? ¿Amor por Guille? "Nononononono" me dije.
Pero en el fondo, yo sabía que era verdad. ¿Por qué a mí?
Estar enamorada de Guille era lo peor. Yo no pensaba en nada más durante las 24 horas del día y él en mí seguro que pensaría 5 minutos. Estaba tan segura... No sé cómo pude caer en su juego, como lo hacen todas.
Tenía que hablar con él y decírselo.. Quizá a simple vista pareciera una locura, a mí me lo parecía, pero pensándolo bien
era buena idea, quizá el demostrara conmigo "esa parte" suya que demostró el día del castigo, o "esa parte" que hace
que a todas las chicas le guste. También será el dolor de cabeza que tengo que no me hace ver bien las cosas
(probablemente sea lo más seguro) pero por intentarlo..
TOC, TOC, TOC otra vez a molestarme? que pesaos dios mio. Por lo menos a llamado a la puerta.
-Puedes pasar seas quien seas.
-Iva a pasar de todos modos pero bueno. -sonrrie-
Era mi hermano Alberto que como ya os dije tiene 2 años mas que yo, a saber que queria ahora -.-
- Que quieres?
- Se que no estas enferma enana !! -se sento mi lado-
- Y si no lo estoy que?
- Pues que se lo dire a mama.
- Noo! no se lo digaas ¬¬ !!
- Pues dime que te pasa para que te hagas la enferma.
- Emm no te lo puedo decir, son cosas de chicas.
- Venga Sofi ! Si es por un chico me lo pudes decir.
- No es por un chico valee!!
-Entonces que es??
- Pues.. -me quede pensando unos segundos, ya se haha seguro que se lo cree- es que tengo la regla. -puse cara de asco- contento?
ahora ya lo sabes.
-Aaa era esoo... pensaba que era otra cosaa... bueno y ahora que pienso, que es eso?
- -puse una cara como asi ._. y cambie de
tema hahaha- Mi hermano pensando? madre mia
- Va enserio dime que es tener la regla!
Joder que se piensa este que soy la wikipedia o que. -.-''
- Buscalo en google enanoo! o preguntaselo a mama! -mi madre seguro que no se lo dice haha- benga vetee que quiero dormir!
Y por fin se fue. Me acoste en la cama para intentar dormir.
"¡Ya he vuelto!" gritó la "reina de la casa".( Mi madre ), antes de lo esperado, otra vez a fingir que estaba
más mala de lo que lo estaba y a intentar dormir aunque no tenía ningunas ganas. A mí me encanta dormir y tenía sueño,
pero hoy sólo tenia ganas de saber en qué piensa Guillermo. Sólo quería pensar y pensar en él, en ello.
Y sin olvidarme de Fer, ¿se habrán separado sus padres? Aún me queda la duda. Y si se han separado, debería mandarle un
mensaje de apoyo o algo.
Pero en vez de eso, estoy mintiendo a mi madre, tumbada en una cama mientras intento conciliar el sueño.
Pero si le mando el mensaje, y no se han separado fastidiaré todo... Asique mejor no hago nada.
Entre tanto pensamiento se me pasaban las horas y conseguí conciliar el sueño.
"Tata, despierta, dice mamá que despiertes" dijo una voz aguda mientras me daba golpecitos suaves en el hombro. Era mi hermana.
- Lucía, dile a mamá que no me apetece y que cómo se le ocurra volver a despertarme se enterará -amenacé- Para una vez que
consigo dormirme, ¡me tiene que despertar!
Estaba muy furiosa y tenía mucho sueño, pero al parecer era la hora de comer. Y también tenía hambre asique tuve que hacer un esfuerzo.
Paso el día normal, sin salir de casa. A la noche me conecte al tuenti y hable un poco con las chicas a ver si habian noticias.
Luego me dormí a las dos de la mañana como casi todos los viernes.
A la mañana siguiente me desperte por los rayos de sol que pegaban en mi cara, el puto despertador suena.
Mierda ayer se me olvido apagarlo. Me doy la vuelta en la cama y lo miro. Las ocho menos cuarto.
Le doy fuerte al despertador & este se apaga.
Vuelvo a darme la vuelta y me pongo la sabana por encima de la cabeza. Vuelvo a coger el sueño.
-Tata, Tata, dice la mama que te despierte que alguien te esta esperando fuera.
-Vooy.
Mi hermana se fue y yo me levante y mire por la ventana hacía un poco de frío, el cielo estaba muy azul y había pocas nubes.
Me vestí sencilla y deje mi melena suelta. Salí a la calle a ver quien me estaba esperando.

Seguía haciendo aire que empujaba mi moreno pelo hacia atrás. Me encanta esa sensación, mirar hacia adelante, y el pelo que vaya
hacia atrás, te sientes la única en el mundo, la reina del universo.
(...)
- Mira, esque tú a mí me gustas pero me gustas por como fuiste el día del castigo conmigo. Luego te vuelves un insensible,
un inmaduro y un flipado. Y a mí, esos chicos no me van. Pero aquel día..
- Para, para, para, para -interrumpió Miriam- Así no se lo puedes decir. ¡Qué estamos en el siglo 21!
Que pensabais que era Guille eeeh [hahahaha]
- Miriam entiéndeme, no sé qué hacer ni cómo decirselo ni nada... -suspiré.
- Venga, tranquila cariño -dijo mientras me abrazó- verás como todo sale bien y Guille se convierte en tu príncipe azul.
- Sí, claro. ¿Cómo se convirtió el tuyo? -le pregunté retóricamente.
- Oye, sin faltar -dijo mirando el cielo azul que hacía aquella mañana- que Isaac es muy cariñoso conmigo.
- Eso dices tú.. Te tendré que creer.
- Bueno, bueno, menos quejarse y preocuparse de mi vida personal y más ensayar -dijo ella con desparpajo.
Después de toda una mañana de ensayar cómo decirle a Guille lo que yo sentía yo seguía sintiendo el mismo miedo y
tenía la misma duda. "¿De verdad quiero decirselo?" pensé mientras caminaba al lado de Miriam hacia nuestras casas.
- ¿Y viste ayer 'Querido diaro, soy adolescente'? Me encantó el capítulo de ayer, Anne le tenía que haber dicho a
John que estaba enamorado de él, como debes hacer tú con Guille, pero seguro que se lo dice en el siguiente capítulo -decía Miriam mientras
yo pensaba en mis cosas
- ¿Eh? ¿Qué pasa? -Miriam me había dado un codazo- Lo siento Mir, es que no puedo dejar de pensar en si debo decírselo o no,
quizá me he dejado embaucar demasiado por ti y tus consejos.. Pero no pienso de verdad que Guille vaya a cambiar por mí ni
si quiera pienso que le guste de verdad. Quizá..
- ¡No, no, no, no, no! -gritó Miriam- Sofi, yo estoy segurísima de que Guille siente por ti lo que por ninguna chica ha sentido antes.
Él te mira de forma diferente, no como a las demás, y cómo tu misma lo dijiste, aquel día del castigo fue diferente..
- Ya, lo sé, lo sé -rezongué- Pero quizá tenga razón Fer y aquel día sólo quiso darme una buena impresión para que yo
fuera una de sus muchas otras ''seguidoras'' y ahora ya sea el mismo, tiene más lógica que lo que tú dices, eso.. reconocelo.
Miriam se quedó callada sin decir una palabra a lo largo de todo el camino, otro silencio incómodo, por culpa de
Guille llevábamos dos silencios incómodos. xD
Yo seguía dándole vueltas a lo mismo, Miriam no había dicho nada porque sabía que tenía razón, pero ella quiere que sea
feliz aunque lo sea engañándome a mí misma.
Eso ha sonado un poco duro, pero lo entiendo, pero no quiero ser feliz si tengo que serlo de esa forma.
¿Esa era mi solución? Yo en el fondo, no quería decirle nada a Guille, y si no quería, ¿Por qué estaba ensayando para ello?
JODER! Ya vale, deja de pensar en él puuff que asco coño.
Seguí caminando hasta llegar al punto de destino, allí me encontré con una persona que no veía desde días antes de haber
estado fingiendo la peor gripe de toda mi vida.

Capitulo 8


Me levanté con una cara blanquecina -parecía que acababa de vomitar-. Se lo dije a mi madre. Ella dijo que me tomara algo.
¿No lo entendía? Yo no quería ir al instituto por no ver a Guillermo.. Parecía que tenia que fingir un poco más. Después de tomarme algo, se lo volví a decir. Entonces ya me creyó, aunque la verdad esque estaba muy blanca y me dolía un poco la cabeza. Me eché en la cama y volví a dormir, aunque el sueño me duró poco rato, no hacía mas que pensar en Guillermo. "Creo que él me gusta de verdad" pensé, porque en caso contrario él no ocuparía tanto tiempo en mi cabeza... Noté que mi madre salió de casa, iría a comprar y se entretendría con la madre de Miriam, casi seguro. Asique tardaría un rato. Me levanté y justo sonó el telefono.
El móvil de Miriam. Contesté.
- Hola cariño -dijo ella con su enorme pero aguda voz.
- Hola preciosa -dije.
- Que te pasa? ¿Por qué no estas aquí?
- Estoy mala, me duele mucho la cabeza.
- ¿De pensar en Guillermo?
- Oh, ¿QUÉ? -grité asombrada con su pregunta.
- Venga Sofi, soy tu mejor amiga, sé cuando te rayas y últimamente estás en otro mundo
- Sí.. lo sé, y tienes razón, es por eso -afirmé con indecisión
- ¿Has pensado que decirle?
- ¡NO! Y no lo haré hasta que sea mas amable y menos flipado conmigo -dije con una total seguridad
- Bueno, tú sabrás. Se lo he contado a las demás.
- ¿POR QUÉ? ¡Yo no quiero que esto se sepa Mir!
- Necesitas gente que te aconseje, ademas, ¿Qué importa?
La que queda como la guapa y la mejor eres tu ¿no?
Pues mejor -dijo ella medio gritando.
- Ya, pero nosé..
- Bueno, el caso es que de 8 que somos, 3 dicen que no por ser un flipado y un insensible. Y las otras 5 decimos que sí, porque esta buenísimo y es muy gracioso.
- Vale.
- Tu sabrás lo que haces mi amor.. Yo ya no puedo ayudarte mas
- Lo sé, y gracias por todo Mir, te quiero muchísimo.
- Y yo a ti princesa.
- ¡POR CIERTO! -dije yo gritando al acordarme de otra tema importante.
- ¿Qué?
- ¿Sabes algo de Fer? Sus padres se iban a separar, me lo dijo hace 2 días, y no me había vuelto a acordar de eso por culpa de Guillermo. Quiero saber si está bien.
- A mi no me ha dicho nada de eso, pero ha venido a clase y yo lo he visto bien, como siempre. No te preocupes mi niña. Cualquier novedad te llamo.
- Vale, gracias cariño.
- Un beso princesa
- Te quiero
Colgué con una sonrisa en la cara. Miriam de verdad sabía como animarme, me sentía muy protegida por ella. Y ademas Fer estaba bien. ¿Cómo he podido hacerle esto? Yo contándole mis problemas con Guillermo y él con su super-problema.. Pff. Me senté en el sofa y vi un poco la tele mientras comía unos cereales. Aunque no tenía mucha hambre.., hablar por teléfono la daba. No había nada en la tele, solo programas del corazón.. Como odio esos programas. Siempre metiéndose en la vida de la gente. ¿¡Que más les dará a ellos!? Aggh. Noté que mi madre volvía y abría la puerta.
Corrí lo más rápido que pude y volví a la cama. Intenté no hacer mucho ruido y a causa de eso, me di contra el borde de la cama al tirarme a ella, pero conseguí que mi madre no me pillara.
Ahora sí tenia que conciliar el sueño como fuera, o me aburriría durante toda la mañana.
"¡Soofiiaaaaa!" Gritó mi madre varias veces como si estuviera buscando una aguja en un pajar. Gritó tanto, que me llegó a doler la cabeza y los oídos de verdad. "Ya estoy en casa" siguió gritando. "Cómo si no me hubiera dado cuenta" pensé. Sus pasos resonaban en mi cabeza cada vez más y más. Se acercaba a mi habitación. ¡Mierda! Lo que imaginaba. Abrió la puerta y me tocaba aguantarla (un gran pánico para mí, tener que fingir estar mala era un gran papel de interpretación, después de esto yo acabaría en Bollywood). ¡¿Es qué nadie ve el cartel "No entrar"?!

Capitulo 7


Entre Miriam y yo todo estaba perfecto, algo que me alegró muchísimo. Y Miriam ya me había aconsejado, como no,
"DILE QUE SI! DILE QUE SI! A QUÉ ESPERAS? TÍA ESTÁ BUENÍSIMO, Y ES MUY SIMPÁTICO" ¿Simpático? Es un borde y un flipado, pensé yo. Pero no le dije nada. Me despedí de ella y le colgué. Y simplemente le respondí lo que me sentía.
- Bueno, no sé, no te conozco todavía.
- Pues conóceme.
- No es tan fácil
- Si lo es
- No
- Si
- Mira no voy a discutir contigo así vale? Cuando quieras hablarme de ti, lo haces pero mientras sigas con tu plan:
"Soy el puto amo, y tiene que ser lo que yo diga"
A mí me olvidas ¿vale?
- Otra vez que eres borde conmigo.. luego dices que no.
- Mira chaval, yo ya te he dicho eso. Si lo quieres entender, bien, si no, pues tú te lo pierdes.
- Te lo pierdes tú, que todas las chicas quieren estar conmigo.
- Bueno, pues entonces ¿por qué "me pides" a mí?
- Porque eres distinta a las demás
- Entonces entiendeme, o me olvidas.
Me iba a desconectar cabreada cuando otra ventanita con un nick "Ferrr. Da media vuelta, cintura sola (8)" saltó en la pantalla de mi ordenador.
- Hola enana mía :)
- Ola..
- K te pasa?
- Guillermo me ha pedido - dije yo con total normalidad.
- QUUUEEEEEEEEEE? QUE FUERTE!
- Sí
- Y tu qe le has dicho?
- Te paso la conversación..
Le pasé la conversación. Tardó en responder y estuve por desconectarme pero contestó
- Aláaa, el tiene razón, cualquier chica desearía estar con el.
Yo nosé porque. Es un inmaduro y un gilipollas.
- Lo sé, pero aquel dia del trabajo...
- Aquel dia del trabajo quiso caerte bien , una buena impresión siempre es lo mejor, pero ahora es cuando le empiezas a
conocer Sofi...
- Quizá tengas razón , no se.. Miriam dice que es muy simpático ..
- Pues Miriam no tiene razón, pero si es.. ES GUILLERMO.. -resaltó
- Ya... bueno me voy , te quiero muchísimo feo (L)
Yo no estaba muy contenta en aquel momento, quizá le hubiera debido de decir un simple "SÍ" . ¿Tanto me costaba? Ahora, yo estaría super feliz, y poniendo la fecha del día de hoy en todos sitios, y quizá hubiera quedado con él y nos hubiéramos liado. Pero en vez de eso , estoy echada en mi cama escuchando música triste, llorando y escuchando a mi hermano gritar. No fue una tarde muy agradable.. pero pasó rápida, y eso fue lo mejor. Me quedé dormida sin cenar ni nada, estaba mal y muy cansada, y se ve que mi madre lo notó y no me despertó hasta la mañana siguiente.
Me levanté con una cara blanquecina -parecía que acababa de vomitar-. Se lo dije a mi madre. Ella dijo que me tomara algo. ¿No lo entendía? Yo no quería ir al instituto por no ver a Guillermo.. Parecía que tenia que fingir un poco más. Después de tomarme algo, se lo volví a decir. Entonces ya me creyó, aunque la verdad esque estaba muy blanca y me dolía un poco la cabeza. Me eché en la cama y volví a dormir, aunque el sueño me duró poco rato, no hacía mas que pensar en Guillermo. "Creo que él me gusta de verdad" pensé, porque en caso contrario él no ocuparía tanto tiempo en mi cabeza... Noté que mi madre salió de casa, iría a comprar y se entretendría con la madre de Miriam, casi seguro. Asique tardaría un rato. Me levanté y justo sonó el telefono.
Era el movil de ...

Capitulo 6

Hice todos los deberes rápidamente, tenía muchos y la mayoría los hice mal, pero necesitaba hablar con Guillermo.
No me lo podía creer pero era así, así que al acabar todo me conecté al ordenador y puse la música. Era mi rato de relax y había que aprovecharlo. Para empezar, me conecté en el messenger mientras mantenía una videollamada con Nora, mi prima.
Ella vive en Argentina, y la hecho mucho de menos, asique cuando podemos, una videollamada y nos contamos todo.
Mientras, en mi ordenador sonaba El dragon cantando
Mi vida eres tú . Y más tarde, veo una petición al msn, era de Guillermo. No sé como ni porqué había decidido agregarme al msn, y como había conseguido mi msn, pero me lo imaginé. Seguro que fue cosa de Miriam, ella haciendo las cosas a su manera. Esta tarde no habíamos hablado por teléfono. ¿Estábamos enfadadas? Espero que no. Luego la llamaré, decidí. Acepté la petición de Guillermo, estaba conectado. Mientras miraba a la pantalla del ordenador una sonrisa invadió mi cara, una sonrisa de esas tontas que te salen sin más. Me sentía estúpida, pero estaba contenta, y eso me gustaba.
Un chico en el que su nick ponía "Guillermo. Campeonato de fútbol PODEMOS!!!!" Me habló. Su nick era un poco tonto y muy común, pero me hacía gracia.
- Hola preciosa - me dijo a la vez que yo sonreí de nuevo.
- Hola guapo
- K tal?
¡No lo podía creer! ¡Me había preguntado que tal estaba!
Nunca antes lo había echo, estaba avanzando de posición.
- Un poco agobiada, pero bien y tu?
- Bueno.
- Pasa algo?
- Si
- ...el que?
- Ayer fuiste borde conmigo
- Solo te fui sincera Guillermo
- Llámame Guille . . Lo sé, pero a veces sienta mal que seas tan sincera
- Pues lo siento, pero yo soy así
- Lo sé, y me gusta como eres, pero reconoce que te portaste mal conmigo
- ¿Qué yo qué? Yo fui como yo soy normalmente, me gusta ser como soy. Y fui sincera, no hay más.
- Si eso es lo que quieres..
- Yo no quiero nada!
- Conmigo tampoco?
Me quedé asombrada. ¿Me estaba "pidiendo salir" o algo parecido? No lo podía creer, y no supe que responderle. La verdad es que no congenio con él, no le gusta como soy por mucho que diga que sí. Y él es guapo, sí. Pero su forma de ser no va conmigo. No sabía que hacer... Decidí llamar a Miriam, arreglar las cosas (si había algo que arreglar claro..) y pedirle ayuda.
Ella siempre sabe lo que hacer, aunque más o menos yo ya sabia su respuesta , y no me gustaba mucho. Y os preguntareis, ¿entonces para qué llamarla? Pues porque si hay algo que arreglar con ella, lo arreglaré. Y si no , pues la llamo porque es mi mejor amiga, me encanta hablar con ella sea de lo que sea, y encima si me ayudaba y me acababa convenciendo, pues era mejor.
Así que la llamé rápidamente y mientras hice esperar unos minutos a Guillermo, o como él dice, Guille.
Entre Miriam y yo todo estaba perfecto, algo que me alegró muchísimo. Y Miriam ya me había aconsejado, como no, "DILE QUE SI! DILE QUE SI! A QUÉ ESPERAS? TÍA ESTÁ BUENÍSIMO, Y ES MUY SIMPÁTICO" ¿Simpático? Es un borde y un flipado, pensé yo. Pero no le dije nada. Me despedí de ella y le colgué. Y simplemente le respondí ...

Capitulo 5


En el recreo estuve muy distante con las chicas, y sólo miraba el banco de enfrente. Estaba Guillermo, tan "simpático" como siempre, riendo y haciendo el tonto con sus amigos.
Cruzamos las miradas un par de veces, y sentí que el mundo se detenía por un momento. Me encantó esa sensación, pero él no me sonreía ni nada. Seguía pareciendo molesto por lo del otro dia..
Yo no digo que sea muy simpática, pero tampoco soy una borde y desagradable.. Y además, yo soy así, y le gustaré como yo soy, o si no, ¡puerta!
Miriam me dice que sea simpática con él, que todas chicas quieren uno así, pero solo yo he logrado conseguirlo. Que soy una diosa.
Y que le siga el royo a Guillermo, y sea su novia. Pero yo le digo que se flipa demasiado. A mí Guillermo no me va, es otro tipo de chicos, insensibles, inmaduros, flipados, creídos, engreídos...
Por no decir más. Pero el día del trabajo tuvo algo... Nosé, fue especial. No parecía él, pero lo era.
En clase de Lengua, Fer y yo pasamos de la explicación y nos ponemos a hablar.
- ¿QUE GUILLERMO ESTÁ LIGANDO CONTIGO? - grita él
- Shhhh - digo poniendome el dedo en la boca-
No lo publiques. Fer tio.. Nosé que hacer.
- ¿A ti él te gusta?
- No.. pero tiene algo especial.
- Pues descrube si te gusta, y lo demás es pura física tia..
- ¿pura física?
- Si te gusta, a por él. Si no te gusta, dejale las cosas claras.
No dejes que él se haga ilusiones.
- Puff..
- No te preocupes, tu habla con él. Conocelo y ya se verá - dice mientras me sonríe.
- Vale, haré lo que tu dices, gracias feo - le digo bromeando y guiñándole un ojo.
Observo a la pizarra, y empiezo a copiar toda la explicación que me he perdido.
Miriam me acompaña a casa. Ella vive enfrente mío. Es muy divertido hablar por télefono a la vez que nos vemos por la ventana, y observamos a la gente que pasa. Jajajaja, me encanta tener a Miriam como mejor amiga. -sonrío- Además me ayuda muchísimo. Las dos subimos hablando del tema de conversación de estos dos días: Guillermo.
- Chica, pues yo si fuera tú, cojía y le plantaba un morreo tal cual, para que vea que eres especial, no, lo siguiente - dice riéndose.
- Jajajaja. Yo no soy de esas, lo sabes Miri.
- Lo sé, pero deberías de empezar a dar tú el primer paso, porque si no.. No te comerás ni una rosca
- ¿Y tú qué sabes? A lo mejor hay chicos que estén hechos para mí, y sean de dar el primer paso ellos.
- En el siglo 21 , ninguno. Cariño, espabila, y toma tu la iniciativa. Porque una de dos: O le pierdes, o quedas como una estúpida.
Se hace un silencio incómodo entre las dos, pocas veces había pasado eso.
Miriam entra en su casa y yo me dirigo hacia la mía. Entro por la puerta, e ignoro a todos, llego a la habitación, y me hecho en la cama a pensar. Guillermo, sus dos caras. Fer, siempre ayudándome. Miriam, y el silencio incómodo. Iván,el chico que siempre me había gustado, ese chico moreno de ojos azules oscuros que me volvía loca. Ya no volví a acordarme de él.
Y luego estaban los exámenes finales, la atención en clase, y los problemas de siempre en casa. Tenía muchas cosas en la cabeza, y no sabía por donde empezar.
Y tanto pensar, hace que te entre sueño. Me quedé dormida en mi cama, hasta las 6 de la tarde que me despertó, como de costumbre, un vocinazo de mi madre.
Hice todos los deberes rápidamente, tenía muchos y la mayoría los hice mal, pero necesitaba hablar con Guillermo. No me lo podía creer pero era así, así que al acabar todo me conecté al ordenador y puse la música. Era mi rato de relax y había que aprovecharlo. Para empezar, me conecté en el messenger mientras mantenía una videollamada con Nora, mi prima. Ella vive en Argentina, y la hecho mucho de menos, asique cuando podemos, una videollamada y nos contamos todo. Mientras, en mi ordenador sonaba Miley Cyrus cantando Who owns my heart . Y más tarde, veo una petición al msn, era de Guillermo. No sé como ni porqué había decidido agregarme al msn, y como había conseguido mi msn, pero me lo imaginé. Seguro que fue cosa de Miriam, ella haciendo las cosas a su manera. Esta tarde no habíamos hablado por teléfono. ¿Estábamos enfadadas? Espero que no. Luego la llamaré, decidí. Acepté la petición de Guillermo, estaba conectado.

Capitulo 4

Y mi misión fue eficaz, él estaba conectado. Rápidamente saltó una ventanita del chat del tuenti al final de la pantalla de mi ordenador. Era él :
- Hola chica especial ;D
- Ola
Me arrepentí de no averle puesto un emoticono o algo así, pero era lo que sentía. Y yo no era Miriam, tenía que reconocerlo.
- Eres una sosa, un simple OLA?
Me quedé boquiabierta con su respuesta. ¿Qué clase de chico majo responde así? Estaba claro que Guillermo tenia dos caras, la que me gustaba a mí, y la que le gustaba al resto.
- Algún problema? Yo saludo siempre así.
- No nada.
- Ah bueno..
- Que me cuentas?
- Pues nada, que me voy a ver mi serie favorita: El Internado.
- ¿No prefieres hablar conmigo?
- ¿tengo que ser sincera?
- Casi prefiero que no lo seas..
- Pues sí , prefiero hablar contigo ;)
- Oseaque no prefieres hablar conmigo no?
- No.. esque El Internado me encanta, y no es eso. Pero esque no hablamos.
- Ya...
"Guillermo se ha desconectado" apareció puesto en el chat. Se ve que le habría sentado mal la conversación que tubimos o algo así, porque no lo entendía. O se le habría ido la conexión. Después de ver El Internado, me eché en la cama y en mi cabeza solo aparecía "GUILLERMO,GUILLERMO,GUILLERMO,GUILLERMO"
Nada más que Guillermo. Me preocupaba ser muy borde con él pero tenía mucha ira dentro desde los últimos 14 años.
Y tenía que estallar en algun momento, ¿no? Aún así me preocupaba, y no solo eso, si no que él me importara. ¿A mí?
No podía ser, apenas yo lo podía creer, pero mi cabeza solo pensaba en eso.. Estuve muy rayada toda la noche, hasta que de un momento a otro, despues de mirar el reloj por ultima vez a la 1:25 de la madrugada, me quedé dormida. Por fin, me había costado lo suyo. Odio esos momentos en los que intentas dormir, pero no puedes. Eso sí, cuando duermes es lo mejor, pero...
¿Y lo que viene detrás? Es decir, las ojeras de por la mañana.. Cuando me las vea Guillermo moriré de la verguenza. Mierda. Otra vez. ¡No! Siempre pensando en Guillermo desde aquel maldito castigo. Bueno, seguro que es un caprichito de última hora..
Me preparé , desayuné y fui al instituto.

Capitulo 3


Entré en casa y vi a mi hermano y a su novia ... [ejem ejem]
¿Ya os imaginareis no? Fue una desgracia para mí.
Cogí una depresión, un trauma diria yo, y ya no podía mirarlos
a la cara. Aver.. estoy exagerando un poco, porque en realidad
no vi nada, simplemente les vi sin camiseta en su habitación morreandose. Pero , jolín, que cierren la puerta ...!
El caso , yo seguí hacia adelante, como si nada y entré en mi cuarto. Allí me esperaba mi ordenador, y mi mesa de escritorio. Apenas comí, no tenia mucha hambre. Me puse a hacer una media hora los deberes, pero enseguida me cansé jajaja. Y encendí mi ordenador con una sonrisa en la cara. Me conecté al tuenti, y a todas mis redes sociales. Miré mi tuenti: 9 fotos con comentarios, les respondí. 4 mensajes privados, y 5 comentarios.
Después de mirarlo observé el chat : Mi mejor amigo conectado,
le hablé.
- Hola feoo (:
- Oooola ^.^
- ¿Que tal estás?
- Bien ¿y tu?
- Traumatizada, ya te contaré (;
- Joder, siempre me dejas a medias.
- Eso ha sonado un poco mal Fer . . .
- Pues que suene como quiera, es la verdad.
- Bueno, tranquilo...
- Lo siento, mis padres se van a separar y estoy mal.
- ¿Y por qué me has dicho que estabas bien? Si quieres voy a tu casa ya mismo y me quedo un rato contigo..
Se desconectó sin contestarme. No le entendía a la perfección pero lo intenté. Y a lo mejor necesitaba estar solo.. Pobre, pensé.
Pero enseguida se me olvidó ese tema cuando lo más sorprendente del día aun no habia llegado, y ya era decir.
- Hola (:
- Holaa.
- Al final el trabajo salió bien ehh ^^
- Jaja si, eso parece
- Bueno . . , me gusta mucho tu foto.
- Gracias.. :$
- Nada.. ¿Te gusta mi foto?
Que clase de persona no pregunta "Que tal estas?" o un
"Que te cuentas?" Y salta directamente a inentar tirarte los tejos. Pero eso no fue lo que me sorprendió , si no que fuera el propio Guillermo el que me mandaba ese mensaje. No me quise hacer ilusiones, pero ¿Le gustaba?
- Si, bueno no sales mal.
- Eres un poco borde.
- No, soy sincera. Que quieres que te diga?
- Que salgo dpm (de puta madre).
- Pero esque tampoco sales tan dpm. . .
- Todas las chicas me lo dicen.
- Pues seré yo que soy rara
- No, tú eres especial...
- Para bien o para mal?
- Eso aun no lo sé. Ya lo iré descubriendo cuando hablemos no?
Me estaba quedando estupefacta. Yo , y Guillermo ¿hablando?
Él queria, ¿descubrir como soy? Estaba flipando, y como no sabia si era un sueño o una pesadilla.. Depende por donde lo mires, me pellizqué. Me hice daño, era real. Llamé a Miriam, ya era hora de que ella me escuchara a mi un poco. Era mi mejor amiga y yo siempre la ayudaba en todo, asique ahora le tocaba a ella ayudarme a mí. ¿Qué le decia a Guillermo?
- Si claro :)
Tuve que responder por obligación de Miriam.
No me pareció bien la carita feliz, pero según ella, era lo mejor. (Para ligar con él, claro... Y aun no estaba segura de si queria eso)
- Jaja, bueno ya nos veremos, me voy. Besos guapa (L) -
Me dijo y apenas me dejo responderle , mientras yo escribía un "Adios, guapo;)" que no pude enviar.
Y me desconecté pensando en eso.
La tarde se me había pasado muy rapida, estuve hablando una hora y media con Miriam por teléfono. Sí, hablamos mucho.
Pero la verdad que me relajó mucho respecto al tema de Guillermo. Aunque yo ya sabía que Miriam me diría que me lanzara, yo no estaba segura. Ella era muy guapa y cualquiero chico le diría que sí. Además era muy lanzada, y extrovertida. Pero yo no soy así , y eso que lo pensé durante mucho tiempo. Por la noche después
de cenar, y de tener la típica discusión con mis padres y mis hermanos de todos los días, volví al ordenador. Mi única misión: observar si estaba Guillermo conectado.
Y mi misión fue...