Cerré la puerta y me levanté del piso, fue entonces cuando vi a Sam a mis espaldas con una ceja levantada.
Maldición…
—¿Sofi? ¿Por qué sales a gatas?—preguntó Sam frunciendo el entrecejo.
Suspiré decepcionada por mi escapada fallida.
—Es una pequeña larga historia—dije tratando de evitar decirle.
—Tengo un poco de bastante tiempo—dijo alzando una ceja con suspicacia.
Podría haberle mentido, pero no sabía si Alex diría el mismo cuento que yo y no valía la pena arriesgarse.
—Está bien, pero no podemos quedarnos aquí. ¿Damos una vuelta?—pregunté encogiéndome de hombros.
—Vamos—dijo sin detenerse a pensarlo siquiera.
Mientras caminábamos le conté exactamente todo lo que había pasado con Alex, incluyendo lo que me había dicho respecto a que yo le
gustaba y también lo referente a Martin.
No me interrumpió ni una sola vez hasta que terminé de decirle todo lo que tenía que saber.
—Vaya…—dijo, con la mirada perdida en el cielo mientras estábamos sentadas en una de las bancas del parque—Así que finalmente te lo
dijo…
—¿Qué? ¿Lo sabías?—le pregunté perpleja.
—Por supuesto que lo sabía—dijo con una ligera carcajada—. Te apuesto todo mi dinero a que hasta Helen lo sabe.
—¿Qué?—dije confundida. No tenía la más mínima idea de lo que estaba diciendo.
—Sofi, que a ti te gustara Alex no era un secreto para nadie más que para él. Era demasiado obvio, pero no sería yo quien se lo diría.
Y exactamente de la misma manera en que para él no era obvio que te gustara, tú tampoco te dabas cuenta de que tú le gustabas a él.
—Pero, entonces… Helen… ¿por qué?
—Por cobarde—dijo encogiéndose de hombros—. Te diré algo muy en serio. Para todos, y escúchame bien, todos, eres una de las chicas
más hermosas que jamás ha visto la humanidad.
Me ruboricé tanto que Sam se echó a reír.
—Y al parecer tú eres la única que no se da cuenta de lo bella que eres.
—Porque no lo soy—dije obstinada.
—Tengo pruebas. ¿No siempre has tenido más amigos que amigas?
—Sí, pero nada más. Nunca fueron más que amigos.
—Sofi, no seas ciega.
La miré como si estuviera hablando en chino, así que puso los ojos en blanco y continuó.
—Como sea, te estoy explicando porque empezó Alex a andar con Helen. El punto es que así es, eres muy bella y él se acobardó, como
cualquier hombre con menos de quince años y, siendo sinceras, mi hermano siempre ha sido un inmaduro, por mucho que sea inteligente.
Eso me empezaba a explicar muchas cosas.
—Por miedo a quedarse atrás y sin nadie, encontró a Helen, quien lo empezó a engatusar, como hacía con todos los chicos guapos que veía.
Alex nunca se dio cuenta de cómo era ella y sintió algo así como… compasión ¿si me entiendes?
—Sinceramente, no—dije hecha un lío.
Sam suspiró, frustrada.
—Es que la chica ya tenía tan mala fama, que todos la clasificaban de zorra. Alex sintió pena por ella y aceptó ser su novio. Para entonces
ya había ideado algo así como… un plan.
—¿Qué plan?
—Él pensaba que ningún chico tendría el valor de acercarse a ti, porque como ya te dije, todos te ven mejor de lo que tú te ves a ti misma y
se acobardan. Yo le dije que era un tonto al pensar eso pero, como siempre, no me hizo caso y llevó a cabo su “plan” de conquistarte poco a
poco, para así, cuando ya te sintiera ganada, poder terminar con Helen y decirte lo que sentía por ti.
Entonces pasaste a formar parte de la preparatoria. Yo, una vez más, tenía razón al predecir que serías un hit entre todos los chicos.
”Él, una vez más, fue testarudo y pensó que nadie se te iba a acercar. Una vez que se dio cuenta de que no tenías intenciones de regresar a
los “viejos tiempos” como en la secundaría, de pasar los recesos juntos y demás, sintió que debía hacer algo, pero que aún tenía tiempo de
que se le ocurriera algo nuevo, pues solo estabas con chicas.
”El segundo día de clases llegó a la casa y lo primero que me dijo, fue que habías pasado el recreo con un grupo de chicos.
No sé si tú recuerdes una llamada telefónica por parte de mi hermano ese mismo día—dijo sonriendo como si estuviera atando cabos sueltos
que no eran obvios a menos de que tuvieras esa información tan requerida.
Miré a la nada, estupefacta. Ahora todo, todo empezaba a tener más sentido que nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario